Actualidad y noticias

20
Mar
2025

El cambio climático ha impulsado una búsqueda global de soluciones innovadoras para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En este contexto, el mercado voluntario de carbono ha ganado protagonismo como una herramienta clave para canalizar esfuerzos hacia la sostenibilidad. Surgido a principios del siglo XXI, este mercado ofrece una alternativa flexible para empresas y particulares interesados en compensar su huella de carbono. A diferencia de los mercados regulados establecidos por el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, el mercado voluntario permite actuar de manera proactiva, conectando iniciativas sostenibles con quienes desean apoyar su desarrollo.

Para garantizar la calidad y credibilidad de los créditos de carbono generados en estos mercados, se han establecido estándares internacionales que certifican que cada tonelada de dióxido de carbono compensada sea real, cuantificable y adicional. Uno de los sistemas más destacados es el Verified Carbon Standard (VCS) de Verra, ampliamente reconocido en proyectos forestales. Este estándar incluye metodologías específicas para diferentes tipos de proyectos, como REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal) o IFM (Gestión Forestal Mejorada), entre otros, que requieren un análisis exhaustivo de los impactos sociales, económicos y medioambientales de cada proyecto individual. Estas metodologías son fundamentales para garantizar la transparencia y eficacia de los proyectos y deben ser estrictamente implementadas por los desarrolladores.

El sistema VCS ha demostrado un éxito notable en regiones como Sudamérica, África y el Sudeste Asiático, que se han consolidado como los principales "hot spots" del mercado voluntario de carbono. Este protagonismo responde a la disponibilidad de extensas superficies de terreno y a condiciones ambientales favorables que han facilitado la implementación de proyectos a gran escala, generando beneficios económicos y ambientales significativos.

En contraste, Europa ha enfrentado mayores desafíos para desarrollar proyectos forestales de carbono debido a la fragmentación de la propiedad forestal. La predominancia de pequeñas unidades catastrales ha dificultado el desarrollo de dichos proyectos, que requieren grandes superficies y una gestión eficiente para justificar las inversiones necesarias en su implementación.

Sin embargo, este panorama está cambiando. El reciente registro, por parte de Verra, del primer proyecto forestal de carbono a gran escala en Europa marca un punto de inflexión. Desarrollado por la start-up estonia Ecobase, esta iniciativa de forestación, reforestación y revegetación (ARR), centrada en la creación y gestión sostenible de nuevas masas forestales, abre la puerta a nuevas oportunidades para el sector forestal europeo. Además de consolidar el mercado voluntario en el continente, este proyecto responde a la creciente demanda de créditos de carbono de alta calidad por parte de empresas europeas que buscan compensar sus emisiones mediante proyectos locales y verificables.

El éxito de este proyecto radica en su enfoque abierto y grupal, que ha superado las limitaciones estructurales del sector forestal europeo. A través de una plataforma inclusiva, se facilita la incorporación continua de nuevos terrenos y propietarios, estableciendo acuerdos de colaboración propietario-Ecobase basados en el beneficio mutuo. Este modelo permite que tanto pequeños como grandes propietarios puedan acceder al mercado voluntario de carbono, generando una fuente de financiación adicional y sostenible que fomenta el establecimiento y gestión de sus masas forestales. 

Hasta la fecha, el proyecto ha integrado más de 200.000 hectáreas en 24 países europeos, destacando España como uno de los principales participantes. La inclusión de propietarios y terrenos en el país no solo abrirá nuevas oportunidades económicas para el sector forestal, sino que también fortalecerá su papel en los esfuerzos globales de lucha contra el cambio climático.

La llegada de iniciativas como esta marca el inicio de una nueva era para el sector forestal en Europa. Además de generar beneficios económicos, estos proyectos contribuyen a la conservación de la biodiversidad, fomentan el desarrollo rural y avanzan hacia un modelo de gestión más sostenible. Europa comienza así a posicionarse como un actor clave en el mercado voluntario de carbono, conectando esfuerzos locales con metas globales y reafirmando su compromiso con la lucha contra el cambio climático. 

El desarrollo de proyectos como el liderado por Ecobase no solo refuerza el papel del sector forestal en la mitigación del cambio climático, sino que también pone de manifiesto el potencial transformador de la colaboración entre los actores del sector. Este enfoque colaborativo promete construir un futuro más equilibrado y resiliente, alineado con los objetivos globales de sostenibilidad.

 

Artículo redactado por Rodrigo Herrera, de Ecobase

(El Colectivo Distrito Forestal  no es autor ni responsable del mismo).

 

28
Ene
2025

pinar de pino silvestre tras clara Soria

El Consejo de Gobierno aprueba este aprovechamiento de repartos tradicionales en las comarcas de Pinares

El Consejo de Gobierno ha aprobado este jueves la declaración de la ‘Suerte de Pinos’ Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, un tradicional reparto de aprovechamientos forestales que se lleva realizando desde hace siglos en los pueblos de la comarca de Pinares y de Pinares Llanos. Se incluyen en esta declaración como bienes materiales asociados el conjunto de documentos oficiales relacionados con esta manifestación cultural, recogidos en los archivos municipales, desde concesiones reales hasta ordenanzas especiales y libros de actas municipales, así como los sellos, marcos o martillos con los que se marcaban los pinos integrantes de las suertes.

La Suerte de Pinos es un peculiar sistema de reparto del aprovechamiento forestal de maderas y leñas que se integra en una comunidad, como una práctica social y jurídica que se ha mantenido durante siglos de forma ininterrumpida, gracias a la voluntad de los ayuntamientos y de los habitantes de los pueblos, encargados de perpetuar este ritual, transmitiéndolo de generación en generación como símbolo de identidad cultural y pertenencia a la comunidad, enriqueciéndolo a lo largo del tiempo, con nuevos valores como el desarrollo sostenible.

La Suerte de Pinos, también conocida como pinos de privilegio, sorteras, cuadrillas de pinos o pinos de concesión, entre otras denominaciones, es un sistema tradicional de reparto vecinal de aprovechamientos forestales de maderas, en las comarcas de Pinares y Pinares Llanos de Almazán. Se realiza mediante lotes o suertes, cuyos beneficiarios han de cumplir con ciertos requisitos de vinculación y arraigo o de permanencia, según reglas jurídicas consuetudinarias y tradicionales propias de cada localidad.

Las comarcas de Pinares cubren una extensión de aproximadamente 100.000 hectáreas de masas forestales naturales autóctonas, incluyendo algunos municipios de Burgos. En Soria son 27 los municipios que realizan este reparto: Abejar, Bayubas de Abajo, Bayubas de Arriba, Cabrejas del Pinar, Casarejos, Covaleda, Cubilla, Duruelo de la Sierra, Gormaz, Matamala de Almazán (Matute de Almazán), Molinos de Duero, Montenegro de Cameros, Muriel de la Fuente, Muriel Viejo, Navaleno, Quintana Redonda (Monasterio), Quintanas de Gormaz, Salduero, San Leonardo de Yagüe, Santa María de las Hoyas, Tajueco, Talveila, Tardelcuende (Cascajosa), Vadillo, Valdenebro, Villaciervos y Vinuesa.

  Esta área sobrepasa el ámbito administrativo provincial, si bien presenta una unidad y singularidad geográfica en sus aspectos físicos, históricos y demográficos; en especial destaca por su característica organización y aprovechamiento del espacio, que ha marcado las bases de un desarrollo rural caracterizado por la conservación de sus bosques y un modelo de gestión sostenible de su patrimonio natural.

La Suerte de Pinos es una expresión histórica, cultural y jurídica singular que se materializa en el sorteo entre los vecinos de una porción del aprovechamiento de maderas en pinares de propiedad municipal. La Suerte de Pinos confiere a las comunidades locales que la han creado un fuerte sentimiento de identidad, orgullo y pertenencia.

Los depositarios y transmisores de esta tradición son los ayuntamientos y los vecinos, responsables todos ellos de esta expresión cultural que se transmite de generación en generación, como símbolo de identidad cultural y pertenencia a una comunidad. Se integra en la vida cotidiana de la comunidad como una práctica social y económica, como un medio de vinculación con el medio forestal, en un ejercicio de desarrollo sostenible y como instrumento de combate contra la despoblación, en cuanto beneficia a los habitantes que real y efectivamente residen en esas localidades. Además, como actividad productiva reglada, la Suerte de Pinos supone un importante aporte económico para la comunidad, convirtiéndose en un referente icónico de su identidad.

Si bien las primeras referencias documentales a la Suerte de Pinos datan del siglo XVI, el privilegio por el que los reyes concedieron el derecho al aprovechamiento forestal que se obtuviera de los montes -mediante Cartas Pueblas y Cartas de Privilegio-, se remonta a la Edad Media con la repoblación de estos territorios.

A lo largo de los siglos, se han ido desarrollando diversas Ordenanzas y Acuerdos municipales que acreditan la existencia de esta manifestación cultural durante los siglos XVII y XVIII, detectándose una importante expansión a mediados del siglo XX. La transmisión oral, sin perjuicio de este desarrollo de normas escritas, ha sido una de las razones de su duración temporal, de su dinamismo y expansión.

A principios del siglo XX, se positiviza desde el punto de vista jurídico la regulación de la Suerte de Pinos, a través de Ordenanzas Especiales o Estatutos, convirtiendo una situación de hecho en una de derecho. El contenido de estas Ordenanzas Especiales es variado en cuanto responde a la costumbre de cada localidad, por lo que encontramos distintas reglas de acceso y reparto.

  El encaje de una figura tan singular en la normativa sectorial ha dado lugar a una amplia serie de textos legales que culminan en la inclusión en la Ley de Montes de Castilla y León el reconocimiento de derechos sobre aprovechamientos maderables en las comarcas pinariegas de Burgos y Soria, disponiendo el texto legal que las entidades propietarias de montes catalogados de utilidad pública de las comarcas pinariegas de Burgos y Soria, en los que tradicionalmente exista un derecho de los vecinos sobre aprovechamientos maderables, podrán transferir a estos dichos aprovechamientos de conformidad con lo dispuesto en las respectivas ordenanzas locales. En este sentido, sólo son objeto de la Suerte de Pinos parte de los aprovechamientos forestales de madera y leñas, dado que hay una diferencia entre los pinos de privilegio y la posibilidad o cantidad de madera que se puede cortar en el monte según la ordenación forestal.

La Suerte de Pinos ha venido siendo una figura de derecho consuetudinario en cuanto que su disfrute por la comunidad vecinal se regía por la costumbre, lo que hace tan peculiar esta figura, y ha sido, hasta hace bien poco, la base tanto de la subsistencia a lo largo de los siglos de los habitantes de las localidades de referencia, como de la supervivencia del paisaje cultural en esas comarcas.

El disfrute y aprovechamiento de los lotes asociados a las suertes se lleva a cabo mediante concesiones periódicas de suertes o cortas de madera a los vecinos. Se trata de divisiones de aprovechamiento en porciones iguales, lotes o suertes, que son objeto de un sorteo entre los beneficiarios. Durante mucho tiempo, el reparto se materializaba en especie, es decir, en la propia madera. En las últimas décadas, la necesidad de facilitar las tareas de gestión y conservación del bosque ha derivado en la confección de lotes multivecinales, que una vez vendidos dan lugar a repartos de dinero.

Son los ayuntamientos o entidades locales menores, en su caso, los que fiscalizan y elaboran anualmente un padrón de beneficiarios, pudiendo exigir determinadas condiciones de vinculación y arraigo o de permanencia, según costumbre local, de acuerdo con las ordenanzas especiales. Los ayuntamientos y el colectivo de beneficiarios del derecho a la Suerte de Pinos, son los depositarios y custodios de un sistema de gestión forestal tradicional que ha permitido la conservación y transmisión de generación en generación, de esta cultura secular específica y única.

El valor de esta cultura ancestral, los conocimientos y saberes transmitidos, representan la identidad cultural de toda una comunidad, que ha sabido mantener y conservar estos conocimientos y valores a través de un ordenamiento jurídico propio. Desde al menos el siglo XVII, se señalaban o remarcaban con un sello, marco o martillo, según denominaciones locales, a fin de identificar la pertenencia de los pinos a los lotes concedidos y su procedencia.

La mayoría de los montes con reparto fueron declarados de Utilidad Pública a lo largo del siglo XIX. A lo largo del siglo XX, la administración forestal fue aprobando proyectos de ordenación que han supuesto la consolidación de sistemas modernos de gestión técnica que garantizan la sostenibilidad de los aprovechamientos.

Heraldo de Soria

28
Ene
2025

 

Expobiomasa 2025 se celebrará en Valladolid los días 6, 7 y 8 de mayo, consolidándose como el punto de encuentro clave para el sector de la bioenergía en la península ibérica. En su decimoquinta edición, estarán presentes sectores clásicos como la calefacción doméstica, las soluciones industriales o los biocombustibles sólidos y también sectores pujantes como los biocarburantes y las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.

Másinformación en :

https://expobiomasa.com/feria/expobiomasa-2025-impulsa-la-bioenergia-como-motor-de-la-transicion-energetica

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