Actualidad y noticias

15
Ene
2021

 

La carrasca milenaria de Lecina competirá con otros 15 árboles europeos en la elección del Árbol Europeo del Año, del 1 al 28 febrero de 2021. La votación será on line y el 23 abril se dará a conocer el nombre del ganador de Árbol Europeo 2021.

 

encina de Lecina

 

Encina milenaria de Lecina.

La encina de Lecina obtuvo 9.929 votos, por los 7.068 de las moreras de la Cala del Moral en Málaga, que quedaron en segundo lugar.

La encina está en el pueblo de Lecina, que forma parte del municipio de Bárcabo, en la comarca del Sobrarbe oscense, en el parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Forman parte del municipio los núcleos urbanos de Almazorre, Betorz, Eripol, Hospitaled, Lecina, Mesón de la Potenciana, Santa María de la Nuez y Casa de la Coloma. Todos ellos suman una población aproximada de 100 habitantes.

Se da la circunstancia de que lo que ahora es una zona despoblada ha tenido presencia humana desde el Paleolítico, como lo demuestran las pinturas rupestres de las cuevas del Trucho, el Arpán y la Mallata. Lo que un día fue un excelente lugar para vivir parece que en nuestros días ha perdido sus ventajas, o no las suficientes a los ojos de los que emigraron a lo largo de todo el siglo XX. La que permanece fuerte, verde y vigorosa es la encina que ahora recupera el nombre de estos pueblos para los que viven en la ciudad.

En 1042 aparece una primera referencia escrita a Bárcabo. El “Castillo de Hospitaled”, también llamado Espluguiello, pudo ser edificado a finales del siglo X o principios del XI, con carácter defensivo frente a los musulmanes del sur, con sede en Alquézar. Se tiene constancia de que, en 1142, Bárcabo era de don García y que entre 1285 y 1291, el rey Alfonso III de Aragón lo vendió a Alfonso de Castronovo.

Casas blasonadas, iglesias y ermitas, dan constancia de la importancia de estos pueblos en los siglos XV, XVI y XVII, dedicados especialmente a la ganadería y agricultura.

 

La encina de Lecina tiene una altura de 16 metros y un tronco de 7 metros de perímetro.

La encina es el árbol de Aragón, incluida en su escudo con una cruz roja sobre su copa. Es el reflejo de la leyenda que cuenta cómo los jacetanos fueron desde San Juan de la Peña hasta Aínsa para reconquistar este territorio a los musulmanes. Cuando los cristianos iban perdiendo la batalla apareció una cruz roja sobre una encina y entonces cambió su suerte hasta conquistar Aínsa. Desde entonces la encina y la cruz roja es el símbolo de Sobrarbe (“sobre árbol”).

Otra leyenda, más fantástica aún, relaciona a esta encina con un bosque espeso de encinas y alcornoques al que ningún habitante quería acercarse por ser el refugio de las brujas causantes de todos sus males. Una joven encina fue la única que se enfrentó a las brujas, consiguió que marchasen a otro bosque y sobrevivió hasta ahora.

Sobre un total de 32.607 votos emitidos, la clasificación final de la votación del Árbol Español del Año ha quedado así entre los once participantes y las historias que tienen detrás:
1. Encina de Lecina 9.929 votos, el 30,45 %
2. Moreras de la Cala del Moral (Málaga) con 7.068
3. Pino de La Baia – Elche (Alicante) con 4.441
4. Garrofera del Bovalar de Alaquàs (Valencia) con 4.341
5. Encina Milenaria Subbetica (Córdoba) con 2.242
6. Carbayón de Cornellana (Asturias) con 1.371
7. Magnolia de Santa Rita (A Coruña) con 1.027
8. Quejigo de Júrtiga (Granada) con 955
9. Moral de la Iglesia (Salamanca) con 620
10. Moral de Villoviado (Burgos) con 375
11. Sobreira do Loña (Ourense) con 240

El concurso del Árbol Europeo del Año se creó en el año 2011 como continuación del popular concurso popular Árbol del Año que en la República Checa durante mucho tiempo ha organizado la Fundación Alianza (Nadace Partnerství).

Cada año, la votación por internet del Árbol del Año Europeo es organizada por la Environmental Partnership Association (EPA). Ahora son 15 los países participantes que eligen a su árbol del año y después participan en el concurso europeo.

El objetivo de Árbol Europeo del Año es destacar el valor de los árboles como un patrimonio natural y cultural. No es tan importante la belleza, el tamaño o la edad como la historia y su relación con las personas. Se buscan árboles que son parte de la comunidad en su sentido más amplio.

Fuente Osbo Digital

10
Ene
2021

central nuclear

Los siete reactores suman 7.117 MW de potencia, el 6,5% del mix, frente al 24,7% que supone la eólica, con más de 27.000 MW

Los siete reactores nucleares que hay en España generaron el año pasado el 22,2% del total de la electricidad producida, alcanzando por séptimo año consecutivo el liderato del mix de generación. En segundo lugar, y a tan solo cuatro décimas (21,8%), se situó la eólica y, en tercer lugar, los ciclos combinados de gas (17,5%), según datos de Red Eléctrica (REE).

El primer puesto de la nuclear tiene más valor por cuanto las siete plantas suman 7.117 megavatios (MW) de potencia, el 6,5% del total (109.674 MW), frente al 24,7% que supone la eólica. Además, los parques eólicos, con 27.063 MW, lideran la potencia instalada en nuestro país.

Respecto a 2019, la nuclear ha incrementado su producción eléctrica del 21,43% entonces al 22,2% de 2020. La eólica también ha elevado su cuota, del 20,72% en 2019 al 21,8% del año pasado. En esta subida ha influido que a lo largo de 2020 aumentó su potencia instalada en unos 1.200 MW.

También hay que recordar que la energía nuclear tiene fecha de caducidad en nuestro país, ya que está previsto el cierre de las siete plantas de forma progresiva entre 2027 y 2035.

REE hizo público ayer el avance provisional del sistema eléctrico durante el año pasado, en el que la demanda total será de unos 249.970 gigavatios hora (GWh), un 5,6% menos que en 2019.

En cuanto a la demanda peninsular, se estima en 236.654 GWh, un 5,1%% menos que en 2019 y el dato más bajo en más de diez años.

Cabe destacar que en 2020 la demanda balear se desplomó un 19,2% y la de Canarias un 10,2% respecto al año anterior por la caída del turismo.

La generación eléctrica de origen renovable representó en 2020 el 44% de la producción total. En este incremento ha influido el buen dato de diciembre, mes en el que el 73,8% de la producción eléctrica procedió de tecnologías que no emiten CO2.

En el mes de diciembre y según datos estimados a día de hoy, la generación procedente de fuentes de energía renovable representó el 50,4% de la producción. Y es que el último mes ha sido especialmente favorable para la generación de energías limpias. En concreto, el pasado 28 de diciembre se marcó un récord histórico como el día de mayor producción diaria de eólica en España desde 2007, con 403,8 GWh.

Asimismo, con la información disponible actualmente, la producción de origen eólico en diciembre alcanzó los 7.455 GWh, un 36,1% superior a la del mismo periodo del año pasado, lo que representa el 31,4 % de la producción nacional, según REE.

FUENTE | ABC Economía

04
Ene
2021

 

Juan Pajares nos dejó el pasado 30 de diciembre tras una larga enfermedad.

Buen profesional, buen compañero y buena persona. Como profesional llegó a lo más alto en su especialidad: el estudio de las plagas forestales, su biología, su ecología y sus dinámicas poblacionales; sobre todo en los perforadores, las plagas más peligrosas.

Siempre que estuve con Juan tratando de problemas de sanidad forestal algo aprendía. A la vastedad de sus conocimientos unía una gran sencillez y humildad. Tenía el don  de la docencia pues, sin perder rigor científico, en sus explicaciones sabía encontrar las palabras que hicieran inteligible a cualquiera sus conocimientos; ese don difícil de encontrar de la capacidad para la divulgación científica.

Nos conocimos hace 35 años, en 1985, cuando, estando yo destinado en los Montes de Valsaín, desde la E.T.S.I. Montes de Madrid me pidieron que le diéramos facilidades para hacer un estudio sobre Ips acuminatus. Volvimos a coincidir diez años después cuando tomó posesión como profesor de plagas y enfermedades forestales en la  Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia y yo era el Jefe de la Sección de Sanidad Forestal de Castilla y León. En ese momento ya le avalaban comunicaciones en congresos, estancias en el extranjero como investigador, y numerosas publicaciones que en los años posteriores se multiplicarían hasta superar  el centenar. Hubiese podido haber trabajado en   el extranjero pero prefirió quedarse en España.

Como profesor formó, desde su cátedra en Palencia, a un numeroso conjunto de técnicos muy bien formados en sanidad forestal, y en el sentido tradicional de la expresión creó escuela.

Fue fácil nuestra colaboración pues a su concepción de la Universidad como lugar de docencia e investigación  unía Juan algo inusual en la Universidad española: su preocupación para que lo investigado fuera útil para la gestión. Fueron muchas las ocasiones en que planteándole problemas que teníamos en Castilla y León decidió abordarlos estudiándolos y resolviéndolos.

Cuando en la Junta de Castilla y León se creó el Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos desde el primer momento Juan se involucró ayudando y colaborando con los técnicos del centro. El centro además de  nutrirse de técnicos exalumnos suyos participó en proyectos de investigación bajo su batuta generándose una sinergia de colaboración con fructíferos resultados. El Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos hoy no sería lo que es sin haber recibido el apoyo y la colaboración de Juan Pajares. Hace doce días hablando por teléfono con él me dijo que estaba satisfecho por la labor hecha en Calabazanos y que sentía al Centro como una herencia que dejaría tras de sí.

Juan ha dejado un hueco en todos aquellos que le conocimos.

Querido amigo y compañero. Gracias por lo mucho que has aportado a la Sanidad Forestal y por el privilegio de haberte conocido, que la tierra te sea leve, descansa en paz.

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