Política Forestal

13
Abr
2021

 logo juntos por los bosques

Juntos por los Bosques valora el reconocimiento que adquieren los bosques en la nueva Ley de Cambio Climático

El Congreso de los Diputados ha aprobado hoy la primera Ley de Cambio Climático de España. Y parece ser que en una primera lectura a los bosques se les reconoce la enorme contribución que realizan y pueden realizar a la fijación de carbono, a la aportación de bienes naturales y renovables y al resto de los servicios ambientales que prestan a la sociedad. Juntos por los Bosques ha mostrado su satisfacción “tanto por este hito como por la incorporación sustantiva de los bosques, su gestión sostenible y el uso de los biomateriales que nos ofrecen como claves para alcanzar los objetivos” de esta nueva ley.

En una nota de prensa emitida esta tarde, valoran muy especialmente el reconocimiento a los selvicultores privados y locales, que suponen el 95 % de la superficie de bosques de España, “por los vitales servicios ambientales que han venido aportando de forma gratuita al conjunto de la sociedad”. Recuerda Juntos por los Bosques que la Ley de Montes de 2003 ya reconocía en su artículo 65 la aportación de los bosques pero “carecía de elementos operativos para su implementación, por lo que quedaba en una mera evocación. Ahora, la Ley de Cambio Climático obliga al Gobierno a presentar en el plazo de un año el desarrollo del artículo 65 de la Ley de Montes, referente a incentivos por las externalidades ambientales, y asegurar así su plena operatividad”.

Los montes regulan de forma excepcional la protección frente a la erosión y la desertificación, el ciclo hídrico, asegurando la mejor calidad de las aguas, son el único sumidero de carbono gestionable y actualmente compensan el 30 % de nuestras emisiones de CO2; albergan las tres cuartas partes de la biodiversidad terrestre; ofrecen el marco paisajístico para el turismo de calidad y numerosas actividades de ocio y deporte cada vez más valoradas; contribuyen a nuestra salud física y psíquica; sin olvidar que por su ubicación en las zonas de montaña y estaciones menos productivas, la aportación de la gestión forestal y las cadenas de valor asociadas son claves para en la lucha contra la despoblación.

También se reconoce en la Ley de Cambio Climático la necesidad de invertir en los bosques por su función de almacén o stocks de carbono. Se reconoce la importancia de la bioconstrucción con materiales de mínima huella de carbono, con capacidad para secuestrar el carbono y que ofrezcan óptimo aislamiento, “lo que sitúa a la madera y otros productos forestales en una situación estratégica”.

Como es lógico, recoge la Ley la importancia de las energías renovables lo que supone, en opinión del sector forestal, que la biomasa de origen agrícola o forestal, “especialmente la que no tiene otro uso material posible, es una pieza clave, compensando así una parte importante de nuestras emisiones de carbono por uso de energías fósiles”.

Recoge también la importancia de las infraestructuras verdes en los entornos urbanos para mejorar la calidad de vida y reducir la isla de calor asociada a las ciudades. Igualmente se reconoce la importancia de la corrección hidrológico-forestal y la prevención de incendios.

“Desde Juntos por los Bosques, agradecemos a todas las formaciones políticas su contribución al resultado final de la ley y especialmente a ERC, que ha negociado la enmienda transaccional que aborda la retribución de los servicios ambientales antes mencionado, así como a Teruel Existe, por las múltiples enmiendas focalizadas en la actividad forestal. Y, por supuesto, al MITECORD por su receptividad a las mismas”.

01
Abr
2021

 

 Key quuestion

Los bosques de la UE proporcionan muchos productos y servicios a la sociedad, beneficiando a los ciudadanos de muchas formas diferentes. Las expectativas para los bosques son altas, y están sujetas a muchas y variadas demandas, no todas necesariamente compatibles.

Una toma de decisiones sensata requiere una comprensión sólida y holística de los diferentes roles que desempeñan los bosques, los procesos ecológicos complejos, diversos y de largo plazo que tienen lugar y las partes interesadas directa o indirectamente involucradas.

Este nuevo estudio elaborado por investigadores del Instituto Forestal Europeo y su red, tiene como objetivo abordar la brecha de conocimiento, recopilando hallazgos de investigación clave para responder a 12 preguntas importantes sobre los bosques en la UE, organizándolas en las siguientes áreas: bioeconomía, protección civil, mitigación y adaptación al cambio climático, selvicultura, impacto en los bosques a nivel global, conservación de la naturaleza, salud pública y desarrollo regional.

Está disponible en dos formatos: una versión corta descargable en

Key_questions_onForests.pdf

, y otra con referencias más detalladas que se puede consultar en el siguiente vínculo:

https://efi.int/forestquestions

08
Mar
2021

 

Los bosques, como medio de subsistencia de cientos de millones de personas y suministradores de bienes y servicios ambientales indispensables para la vida, son el centro de la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre organizado por las Naciones Unidas. Su objetivo es concienciar acerca del valor de la fauna y la flora salvajes. La fecha elegida es el aniversario de la aprobación en 1973 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres CITES.

dia vida sil 2021 1ª

La intención del lema elegido este año por la ONU es mostrar la relación entre el estado de los bosques y los millones de personas a los que aportan su subsistencia y dependen directamente de ellos. La celebración presta especial atención a los conocimientos tradicionales de las comunidades que han gestionado los ecosistemas forestales y su vida silvestre durante siglos.

Señala la ONU que “los servicios del ecosistema y los recursos que proporcionan los bosques y los terrenos boscosos, desde el filtrado y el almacenamiento de agua dulce para garantizar la fertilidad de los suelos o para regular el clima, son esenciales para la economía mundial y para las personas en todo el mundo”.

En concreto, más de 800 millones de personas viven de los bosques tropicales y sabanas en países en desarrollo, indica la ONU, aunque la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, eleva a algo más de 1.000 millones las personas que dependen directamente de los bosques para su alimentación, abrigo, energía e ingresos, en todo el mundo. Por ello, la ONU reconoce el papel de las poblaciones locales rurales en la conservación de los bosques y la relación “particularmente estrecha”, que mantienen.

“Dependen de ellos para satisfacer sus necesidades esenciales, desde alimentos y refugio hasta energía y medicamentos, pero también mantienen una fuerte relación personal, cultural y espiritual con esos entornos. Los pueblos indígenas y las comunidades locales son asimismo los custodios históricos de las reservas más importantes de diversidad biológica, incluidos los bosques”, señala la ONU.

Para Eduardo Rojas Briales, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes y exsubdirector general de la FAO de 2010 a 2015, “es importante recordar y preservar el conocimiento tradicional en la gestión sostenible de los recursos que atesoran las poblaciones locales y que puede ser clave en el futuro además de su interés cultural”.

 

 dia vid silv 2021

Y señala una de las claves que puede conseguir una implicación de la población local en la gestión sostenible de los recursos forestales. “Si la población local dispone de unas condiciones de tenencia claras y ecuánimes se puede convertir en una aliada de la conservación del recurso, tal y como ocurre en nuestro país con las cofradías de pesca de bajura, dado que son ellos los primeros interesados en perpetuar este recurso que, no lo olvidemos, es renovable. En el caso de contaminación o cualquier otro perjuicio que se pudiera producirse, es la población local la primera en denunciarlo”.

Sin embargo, aunque los datos del último informe de la FAO sobre “El Estado de los Bosques en el Mundo 2020” señala que se frena el ritmo de deforestación con respecto a la primera década de este siglo, indica que los problemas que afectan a los bosques y a su biodiversidad son: la deforestación para usos agrícolas y ganaderos, principalmente, y el cambio climático, que crea las condiciones perfectas para que los incendios sean cada vez de mayor tamaño y más virulentos.

 

La gestión forestal genera cierto consenso como una de las herramientas que limite los efectos negativos del cambio climático y ayude a la prevención y a la extinción de incendios forestales. Para Eduardo Rojas, “se ha ido entendiendo que, a grandes escalas, es imposible mantener los bosques únicamente con medidas de protección estática, por los grandes recursos que exige o la necesidad de desplazar importantes poblaciones con todos los problemas que ello ocasiona. De hecho, está demostrado que los bosques gestionados por la población local, indígena o no, están mejor conservadas y tienen menor conflictividad (como incendios) que las zonas oficialmente protegidas”.

Según los datos de la FAO: los boques albergan más del 80 % de las especies terrestres del planeta. Solo en árboles se calcula que hay más de 60.000 especies en los bosques. Su enorme riqueza biológica es una de las razones que ha llevado al Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas PNUMA a promover la protección del 30 % del planeta para 2030. La propuesta se debatirá en la próxima Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) que se celebrará en mayo de este año.

La propuesta ha provocado la reacción en contra de más de 150 ong ambientales y humanitarias al entender que la protección de la naturaleza como espacios naturales protegidos ajenos a la presencia del ser humano “podría derivar en graves violaciones de los derechos humanos y causar un daño social irreversible a algunas de las personas más pobres del mundo”.

En la carta dirigida a la presidenta del CBD las ong advierten que “hasta 300 millones de personas podrían verse afectadas a menos que haya una protección mucho más fuerte de los derechos de los pueblos indígenas y otros propietarios tradicionales de tierras y administradores del medioambiente”.

Eduardo Rojas se manifiesta en contra de esa propuesta y ese concepto de conservación de la naturaleza. “No debemos olvidar la resiliencia que aportan los bosques en momentos de crisis, por ejemplo, con el uso de ramón para el ganado en caso de sequías, o la venta de leñas en momentos sin ingresos, o la recogida de setas en momentos de gran crisis económica como sucedió en Rusia. Por ello, es importante diversificar las economías locales, que en el caso de la conservación estática dependen exclusivamente de empleos públicos y el turismo. Los empleos públicos son insuficientes en muchos países y el turismo puede colapsar en crisis como la actual de la COVID-19, generando una situación muy vulnerable para las comunidades locales”.

Informe de WWF sobre deforestación

El informe “Frentes de deforestación; causas y respuestas en un mundo cambiante”, de WWF, cifra en 43 millones de hectáreas en 13 años la deforestación en los puntos puntos críticos del planeta.

 

Estos puntos críticos de deforestación son los ya conocidos de la Amazonia, África Central, Mekong e Indonesia, más los nuevos frentes de Liberia, Costa de Marfil, Ghana y Madagascar en África y Guyana, Venezuela, la Selva Maya en México y Guatemala en América Latina.

Señala a la agricultura comercial como una de las causas más importantes de pérdida de bosques en el mundo, “con el fin de crear espacio para el ganado y los cultivos. Por regiones, en América Latina destaca la ganadería y la agricultura a gran escala (principalmente de soja); en Asia, las plantaciones para pulpa de papel y palma; y en África la principal responsable de la deforestación es la agricultura de subsistencia.

Las soluciones a la deforestación, en opinión de WWF, “deben ser integrales y adaptadas al contexto local y regional. Enfatiza que no hay un enfoque único ni un criterio universal, las respuestas más efectivas son aquellas que combinan múltiples soluciones”.

 

Y una de ellas apunta a la responsabilidad de los consumidores europeos para garantizarse que los productos agrícolas y ganaderos que consumen no provienen de la deforestación de bosques. Misión casi imposible. Por eso, solicitan a la Unión Europea una nueva ley que excluya de los mercados europeos a los productos relacionados con la deforestación.

Mientras tanto, solicita a los gobiernos que establezcan “políticas y legislación que aseguren que todos los bienes y productos forestales importados – y las finanzas relacionadas – estén libres de deforestación y conversión de ecosistemas, y respeten los derechos humanos”.

Precisamente la Asociación Española de la Industria y el Comercio de la Madera AEIM, (agentes y almacenistas importadores de madera), aprobó en su última reunión una modificación de sus Directrices de Diligencia Debida, en concreto referidas a la madera procedente de Angola. Se trata de recomendaciones a sus asociados en cumplimiento del Reglamento Europeo de la Madera EUTR, que establece la normativa por la que los importadores y agentes de madera se deben garantizar la procedencia legal de la misma.

En concreto, AEIM decidió elevar el riesgo/país de Angola, de considerable a elevado (rojo), “principalmente por la dificultad de acreditar el origen legal de la madera de dicho país, especialmente por lo que respecta al iroko”.

Frente a la duda del aprovechamiento sostenible y legal de productos forestales que vengan del exterior, siempre está la posibilidad de adquirir productos forestales procedentes de la gestión de los bosques españoles, es una forma de favorecer la gestión forestal y sus beneficios en la prevención y extinción de incendios, de crear bioeconomía que genere puestos de trabajo y evite la despoblación, además de adaptar los bosques a los efectos del cambio climático, hacerlos más resistentes y resilientes.

El informe “Frentes de deforestación; causas y respuestas en un mundo cambiante”, de WWF

wwf_frentesdeforestacion_resumen_enero2021.pdf

24
Feb
2021

 

 serrania celtiberica

El Colegio Oficial de Ingenieros de Montes (COIM) y la Asociación Instituto de investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica (ISC) han firmado un acuerdo de colaboración por el que se comprometen a sumar esfuerzos para “aportar voz contrastada al debate público con respecto al reto demográfico y al desarrollo rural”. Ambas instituciones se han sumado a la solicitud realizada al Gobierno de España para que la Serranía Celtibérica sea declarada en situación de “catástrofe demográfica”.

Con este convenio, el Colegio Oficial de Ingenieros de Montes se suma a la “Red de Investigación y Desarrollo para Zonas Escasamente Pobladas del Sur de Europa” REDN-SESPA. Esta Red, impulsada por el Instituto Serranía Celtibérica y el Instituto de Ingeniería de España, tiene la finalidad de asesorar y desarrollar estrategias ante la Unión Europea, y ante los Gobiernos de los países del Sur de Europa, en los planes correspondientes a los fondos estructurales y de cohesión.

Eduardo Rojas Briales, decano del COIM, enumera hoy en su cuenta de Twitter razones para apostar por la gestión forestal como una de las herramientas para luchar contra la despoblación en las zonas de montaña como la Serranía Celtibérica.

El mapa de la despoblación coincide en más de un 80 % con el de las zonas más forestales de montaña. La despoblación es tan dramática que no se puede renunciar a ninguna aportación posible y más de recursos endógenos renovables, como los forestales.

Infra aprovechamos el potencial forestal de forma irresponsable, se aprovecha menos del 40 % del crecimiento anual de los bosques. La infragestión y el abandono rural es la causa subyacente del riesgo de megaincendios.

La demanda térmica dispersa -en los municipios de montaña- debe cubrirse con fuentes locales de energía como la biomasa.

El mejor ratio de emisiones CO2 por habitante de la Unión Europea lo tiene Suecia por uso activo de sus bosques, también energéticamente.

Luchar contra la despoblación también tiene como objetivo preservar patrimonio cultural e identidad siendo para ello claves las mal llamadas actividades primarias.

Repetir el modelo urbano viviendo en el medio rural despegado del territorio circundante es tremendamente absurdo”.

La Serranía Celtíbera reúne todas las características descritas por el decano del COIM: despoblación dramática, demanda dispersa de energía, infragestión en buena parte del territorio, pero dispone de riqueza forestal que puede generar productos naturales, ecológicos y renovables, además de puestos de trabajo y oportunidades de fijación de población.

La Serranía Celtíbera abarca 1.311 municipios en una superficie de 65.825 km², más del doble de Bélgica, repartidos entre las provincias de Teruel y Zaragoza en Aragón, Cuenca y Guadalajara, en Castilla-La Mancha; Burgos, Segovia y Soria, en Castilla y León, Castellón y Valencia, en la Comunidad Valenciana, y la Rioja.

En este territorio están censadas 460.613 personas, lo que supone una densidad de 6,99 habitantes por km². Según el COIM “estas cifras la convierten en el mayor desierto demográfico de toda la Unión Europea, junto con Laponia, que también tiene menos de 8 hab/km², pero debe su baja densidad de población a su climatología extrema”.

Solo cuatro municipios tienen más de 10.000 habitantes: Teruel, Soria, Cuenca y Calatayud. Pero tiene 669 municipios con menos de 101 habitantes. Si estos datos reflejan una dura la realidad, menos esperanzador es que en los últimos siete años esta región ha perdido 54.067 habitantes, la mayoría por defunciones. “Esta situación se prevé que se agrave por la falta de relevo generacional y la elevada tasa de envejecimiento (448,39 %). Unas cifras que auguran la “desaparición de la especie humana” en este territorio en el plazo de 10 años, perdiéndose con ello la memoria inmaterial colectiva”, asegura el COIM.

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