Política Forestal

01
Ago
2020

Pinar de pinaster

El director adjunto del Departamento de Silvicultura de la FAO, Ewald Rametsteiner, se ha referido recientemente al papel que ha de representar la gestión de los bosques en la reconstrucción tras la pandemia COVID-19, aún en expansión en muchos lugares del mundo. Precisamente en muchos de esos territorios, los bosques suponen tradicionalmente la única fuente de recursos de las personas que habitan en su entorno.

La reducción del compromiso con una producción y comercialización de la madera legal y sostenible y la deforestación son algunos de los peligros de una recuperación socioeconómica que no tenga en cuenta a los bosques como parte de la solución. A continuación reproducimos el artículo de opinión de Ewald Rametsteiner, cuya versión original (en inglés) puede consultarse aquí:

A medida que la COVID-19 continúa extendiéndose por todo el mundo, los bosques y las comunidades forestales están sintiendo la presión. Los bosques ya son una fuente de alimentos, ingresos, combustible y refugio para cientos de millones de personas en todo el mundo. Y cuando los tiempos son difíciles, muchas más personas en las zonas rurales acuden a los supermercados de la naturaleza. Lo hacen para satisfacer sus necesidades básicas y para crear ingresos alternativos, como buscar alimentos silvestres y recoger combustible para cocinar.

Esto es particularmente relevante ahora, cuando las perturbaciones del mercado debidas a la COVID-19 están afectando a los medios de vida de unos 45 millones de personas empleadas por pequeñas y medianas empresas forestales en todo el mundo. Estas empresas constituyen alrededor del 80-90 por ciento de los negocios forestales, tanto formales como informales. Se están perdiendo empleos e ingresos, mientras que al mismo tiempo los jóvenes están regresando a las zonas rurales desde las ciudades.

A medida que los países se centran en la recuperación de la pandemia, existe el peligro de que reduzcan su compromiso con la producción maderera legal y sostenible, lo que podría anular los logros obtenidos con tanto esfuerzo a nivel nacional e internacional. Sin una aplicación vigilante de la ley, se producirá un aumento de las actividades ilegales y las prácticas fraudulentas en el sector maderero, un incremento de los conflictos de tenencia y el debilitamiento de las actividades de vigilancia independiente sobre el terreno.

Es evidente que debemos adoptar medidas para impedir que COVID-19 invierta décadas de los progresos lentos pero duramente conseguidos en la reducción de la deforestación y el impulso de la producción y el comercio sostenibles de productos forestales. El aumento de las tasas de deforestación sería un grave revés para los esfuerzos por cumplir los objetivos de emisiones, que ya están muy atrasados.  

Lo que es más importante, debemos reconocer que los bosques son parte de la solución. Bien gestionados, los bosques son una fuente de prosperidad económica y desarrollo sostenible y tienen un papel clave que desempeñar en la recuperación social y económica tras la pandemia COVID-19.

Propuestas de FAO a los decisores políticos

Así pues, ¿cómo podemos reconstruir mejor, tanto con y para los bosques sostenibles? Los representantes de los gobiernos y los responsables de la silvicultura de todo el mundo se reúnen virtualmente esta semana [por la semana del 22 de junio de 2020] para responder a esta pregunta durante el seminario web de la Semana Forestal COVID-19, 'Reconstruir mejor: COVID-19 contribuciones del sector forestal para la recuperación de la pandemia', organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Y algunos pasos ya están claros.

La comunidad internacional y los gobiernos deben reconocer el papel fundamental de los bosques para asegurar los medios de subsistencia, en particular para muchas de las personas más pobres del mundo. Deben garantizar que se respeten los derechos de las comunidades vulnerables. Al mismo tiempo, es preciso salvaguardar los progresos realizados en la consecución de los objetivos relativos al cambio climático y al desarrollo mundial.

Debemos apoyar a las comunidades que dependen de los bosques para que se protejan y se hagan más resistentes. Una forma concreta de hacerlo es proporcionar a las comunidades locales medidas de asistencia que paguen a los trabajadores jóvenes y desempleados para restaurar los ecosistemas degradados en la comunidad y sus alrededores, por ejemplo, mediante la plantación de árboles. Esto no sólo ayudaría a recuperar las tierras productivas, sino que, si se ejecuta correctamente y a escala, también se restauraría la biodiversidad y se crearía un almacenamiento de carbono en los suelos.

Debemos mantener el impulso en el apoyo a la ordenación forestal comunitaria y a las pequeñas empresas emprendedoras que proporcionan productos legales y sostenibles. Hacerlo es una solución estratégicamente sólida y sostenible. Esto implica el apoyo a un mejor acceso a los mercados.  También implica protegerlos contra la afluencia de productos ilegales en el mercado y mantener la aplicación de los reglamentos acordados internacionalmente sobre la madera talada legalmente.

Por último, también debemos reconocer que los bosques con una biodiversidad reducida, un comercio insostenible de fauna y flora silvestres, una deforestación generalizada y la degradación del paisaje crean riesgos para la salud.  De hecho, la mala gestión de los paisajes forestales y de las especies de fauna silvestre asociadas a ellos se ha asociado con la propagación de virus y otros patógenos que amenazan a los seres humanos, incluidos el virus del Ébola, el VIH/SIDA y el virus Zika. Por lo tanto, el mantenimiento de bosques sanos debe formar parte integrante de las estrategias para reducir el riesgo de futuras epidemias.

Fuente: 

Thomson Reuters Foundation News

30
Jul
2020

 

Más de 500 páginas para hablar de la importancia que están ganando en las últimas décadas los productos forestales no maderables (PFNMs) en la UE y en España, debido principalmente a la relevancia que tienen para el desarrollo rural como  potenciales  generadores  de  empleo  y  como  fuentes  de  productos  ecológicos  con  alto  valor  añadido.

El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) acaba de publicar esta monografía (que ha sido coordinada por Mariola Sánchez-González, Rafael Calama y José Antonio Bonet), con la que se pretende compilar los últimos avances científico-técnicos en el conocimiento y gestión de los PFNMs en España, intentando trazar el conjunto de la cadena de valor.

De la mano de 58 autores, esta monografía se centra de forma individual en los siguientes PFNMs: castaña, corcho, miel, plantas aromáticas y medicinales (PAM), piñón, resina, setas y trufas. De cada uno de ellos se analiza su importancia histórica y económica, se define su cadena de valor y se describe su ecología, gestión aplicada e industria asociada. Además, se analiza su cadena de valor y se identifican las acciones necesarias para mejorar su resilencia y afrontar los retos del futuro. Por otra parte, y de forma con-junta se analizan los aspectos económicos, el marco organizativo y regulador, y se presentan casos de éxito de innovación. Otros PFNMs son analizados de forma más breve.  

La publicación está a la venta en la librería del BOE. 

Fuente: 

Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

26
Jul
2020

pinaster

La Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCyL) solicita la incorporación del sector forestal al ámbito de actuación del Pacto por la Reconstrucción en Castilla y León por su enorme potencial para la generación de riqueza y empleo en las áreas rurales de la región y para responder, además, a lo dispuesto en el Pacto Verde Europeo y en las futuras Estrategias de Biodiversidad y Forestal de la Unión Europea.

“Desde la MIMCyL queremos manifestar nuestra decepción ante el Pacto de Reconstrucción firmado por los principales grupos políticos de nuestra comunidad el pasado 17 de junio por la total omisión de medidas específicas para el sector forestal”, explica la asociación.

Castilla y León es una de las regiones forestales más importantes de toda Europa (el 51% de la superficie es forestal). Acumula 150 Mm3 de madera y es la segunda región más importante a nivel nacional.

Las masas forestales en Castilla y León se aprovechan por debajo de su capacidad. Se corta el 30% del crecimiento (por debajo de la media española, 37%, y del promedio europeo 65%). La puesta en producción de estos recursos puede ser palanca de desarrollo de la región.

El sector forestal emplea a más de 16.000 personas en la región y su industria tiene una gran relevancia en el ámbito nacional, aportando el 14% de la producción total. Los productos de madera transformados en la región pueden ser clave en el nuevo desarrollo económico basado en el gran Pacto Verde Europeo (EU Green Deal), generando una oportunidad estratégica única

Más del 95% de la actividad del sector se concentra en poblaciones de menos de 3.000 habitantes y gran parte de la fiscalidad asociada a ella retorna a la comunidad. El desarrollo del sector es una oportunidad para la generación de empleo y fijar población en el entorno rural. Por ello, se plantean estratégicos los sectores que gestionen los recursos locales, más aún en entornos rurales en los que se pretende fijar población.

Además, la gestión forestal sostenible de nuestros bosques permite el mantenimiento de la masa forestal, promoviendo su adecuada salubridad y limpieza y evitando problemas de incendios y plagas. Los bosques son los principales sumideros de CO2 que existen y de su conservación depende la sostenibilidad medioambiental y el cuidado del entorno rural.

“Estamos convencidos de que desarrollar un sector sostenible con tantas posibilidades como el forestal es una oportunidad estratégica para que nuestra comunidad autónoma afiance la recuperación económica y social tras la pandemia sufrida; de no hacerlo, podría desaparecer gran parte de la actividad asociada al sector”, sostiene la MIMCyL en un comunicado de prensa.

La Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCyL), es la asociación que representa los intereses del sector de la madera en Castilla y León. Agrupa a las asociaciones empresariales más representativas del sector con presencia en Castilla y León: la Asociación Nacional de Fabricantes de Tablero (ANFTA), la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO), la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL), la Asociación Española para la Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM), la Confederación de empresarios de la Madera de Castilla y León (CEMCAL), la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE) y la Federación Española de Industrias de la Madera (FEIM).

Fuente: 

Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCyL)

26
Jul
2020

 

chopera

El Pacto de Reconstrucción firmado por los principales grupos políticos de Castilla y León el pasado 17 de junio fue recibida por las asociaciones forestales de la Comunidad como una noticia muy positiva y una medida muy necesaria para salir de la crisis provocada por la pandemia y el correspondiente estado de alarma decretado por el Gobierno de la nación. Sin embargo, el olvido de los partidos políticos hacia el sector forestal ha molestado a este sector, que el propio Ejecutivo regional reconoce como estratégico.

Desde la Federación de las Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE), insisten en que la reactivación de la economía y el desarrollo económico y sostenible de esta Comunidad, y más en estos difíciles momentos, “debe pasar necesariamente por el desarrollo del sector y los territorios rurales, y más concretamente por los forestales. De hecho, el Instituto para la Competitividad Empresarial de la Junta considera el sector forestal como prioritario para la región, junto a la automoción y el agroalimentario” apuntan en un comunicado.

FAFCYLE señala que “olvidar al sector forestal es nuevamente una oportunidad perdida para poner una solución al despoblamiento rural, al desarrollo de la industria de la madera en la región y a la creación de empleo. Y una manera de mitigar los enormes problemas ligados al cambio climático, como la prevención de incendios forestales, la absorción de C02 o la regulación del ciclo hídrico, a la vez que es un escudo contra la destrucción de la biodiversidad en una comunidad autónoma muy rica en fauna y flora”.

Esta federación considera que el Gobierno regional no puede abandonar a emprendedores, propietarios y selvicultores de esta región tan forestal. Muy al contrario, precisan, “deberían tener el respaldo de la administración regional como cooperadores en la activación de la economía y desarrollo de la Comunidad, y recibir las ayudas que el monte necesita. El monte es patrimonio de todos. No lo podemos olvidar”.

Castilla y León es la Comunidad más forestal de España con unos recursos forestales enormemente valiosos. En la actualidad, cada 250 hectáreas de bosques de Castilla y León proporciona un puesto de trabajo en el sector forestal, cifra que podría triplicarse observando lo que ocurre en Europa, generando entre 8.000 y 15.000 mil puestos de trabajo en las áreas más despobladas de la Región. Además, por cada empleo en el monte hay cuatro puestos de trabajo en la industria de madera, según un estudio publicado por un relevante agente social en 2015, por lo que cabría plantearse entre unos 15.000 y 25.000 empleos en la industria de la Región con una inversión de 60 euros por hectárea y año en un escenario de 20 años.  

La ubicación de esos puestos de trabajo se localizaría en las dehesas y pastos para la ganadería extensiva, la caza y la pesca, las actividades de ocio en la naturaleza, las cadenas de valor de productos no maderables, y finalmente, claro, la madera como producto de consumo.

FAFCYLE concluye su comunicado subrayando que “si la sociedad ha entendido que el modelo económico debe ser más sostenible, el paso siguiente es entender que es vital que ese desarrollo incluya el sector forestal. De no ser así las consecuencias para nuestro medio ambiente y para la calidad de vida de las personas serán muy negativas: incendios forestales, inundaciones y daños en las costas. Y el peligro de nuevas pandemias. Los beneficios, múltiples: activación de los pueblos, desarrollo turístico, fijación de C02, aire más limpio, más lluvias, mayor biodiversidad, menos temperaturas.  Más vida. No podemos abandonar a nuestros bosques”.

Fuente: 

Federación de las Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE)

22
Jun
2020

 • La Estrategia de Biodiversidad de la UE recoge entre sus medidas la plantación de al menos 3.000 millones de árboles en territorio europeo para 2030

• El MITECO pone en valor así la experiencia española en la conservación y gestión forestal sostenible, pero también el compromiso de España con la recuperación verde

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico liderará los trabajos para desarrollar las directrices comunes de la Unión Europea para la puesta en práctica de las actuaciones de reforestación establecidas en la Estrategia de Biodiversidad para 2030. Dicha estrategia, adoptada por la Comisión Europea el pasado 20 de mayo, recoge la necesidad de aumentar la cantidad, calidad, resiliencia y estado de conservación de los bosques en la Unión Europea con la plantación de al menos 3.000 millones de árboles para el año 2030.

España cuenta con una larga experiencia y trayectoria en las actuaciones de plantación a gran escala para combatir la desertificación, así como en la reforestación tras el paso de incendios forestales, por lo que se ha comprometido a apoyar a la Comisión Europea en esta materia. Estas directrices sobre reforestación se desarrollarán de acuerdo con principios favorables para la biodiversidad y para el mantenimiento de la resiliencia de los ecosistemas forestales y abordarán, en particular, la necesaria adaptación a las condiciones climáticas futuras.

El MITECO pone en valor así la experiencia española en la conservación y gestión forestal sostenible, pero también el compromiso de España con la recuperación verde. Promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, la gestión sostenible de las superficies forestales, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica constituye uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 con el que nuestro país se encuentra firmemente comprometido.

Pese a albergar una buena parte de la vida sobre la tierra, ejercer un rol fundamental en el secuestro y almacenamiento de carbono, mantener saludables el aire, el suelo y el agua, y suministrar alimentos y refugio, la situación de los ecosistemas forestales en Europa es motivo de preocupación, de acuerdo con los diferentes informes sobre el estado de conservación de la naturaleza y la biodiversidad de los bosques en Europa.

En este sentido, la Estrategia de Biodiversidad de la UE reconoce el papel multifuncional de los bosques y de los ecosistemas forestales para el logro de las políticas y objetivos de conservación de la naturaleza y biodiversidad de la UE, para la mitigación y adaptación climática, así como para la salud y el bienestar de todos los ciudadanos, y para el desarrollo socioeconómico a largo plazo de Europa.

Los bosques constituyen un elemento esencial para la protección del medio ambiente, la conservación de la biodiversidad, el mantenimiento de los servicios ecosistémicos y el desarrollo social y económico, con especial incidencia en las zonas rurales

Fuente.- MITECO

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