Ecología, gestión y protección de la fauna silvestre

23
Jun
2020

 • El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico identifica en un listado a casi 1.700 taxones de animales y plantas potencialmente invasoras que no pueden entrar en España desde fuera de la Unión Europea sin su autorización expresa

• Será el MITECO quien expida una autorización favorable o desfavorable tras el análisis de riesgos que deberá presentar la persona u operador importador de estas especies

• Debido a la ausencia de un control medioambiental previo, anualmente se autoriza la importación de miles de ejemplares de especies exóticas potencialmente invasoras para acuarofilia, mascotismo y jardinería

• España es el primer país de la Unión Europea en apostar por esta visión preventiva en la aplicación de la normativa comunitaria en esta materia

 

El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha aprobado un real decreto por el que se regula el procedimiento administrativo para la autorización previa de importación de especies alóctonas con el fin de preservar la biodiversidad autóctona española. A partir de la entrada en vigor de este real decreto, que desarrolla lo relativo a esta autorización ambiental, que fue creada en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, será obligatorio un control medioambiental previo a la primera importación desde fuera de la Unión Europea de determinadas especies exóticas para garantizar que no se trata de organismos potencialmente invasores y que no son peligrosos para la salud y seguridad pública.

 

Las especies que serán objeto de este procedimiento forman parte de un listado de 1.698 taxones alóctonos que incluye además de especies, algunos géneros, familias o incluso órdenes completos, potencialmente susceptibles de competir con las especies silvestres autóctonas, alterar su pureza genética o los equilibrios ecológicos, con base en la información técnica y científica existente. Este listado estará disponible en la web del MITECO tras la publicación de este real decreto en el Boletín Oficial del Estado.

 

La comprobación de si la especie a importar puede ser potencialmente invasora se realizará mediante la presentación de un análisis de riesgos elaborado por la persona u operador importador y en base a un contenido mínimo que se establece en el real decreto aprobado, el cuál será evaluado posteriormente por el MITECO, que emitirá una autorización favorable si no hay riesgo o desfavorable si existe riesgo de que la especie en cuestión se pueda convertir en especie exótica invasora. En el caso de que ese análisis sea desfavorable, la especie en cuestión se eliminará del listado y se iniciará el trámite para su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

 

Este listado se irá actualizando en función de los nuevos conocimientos, siempre que el taxón en cuestión cumpla uno de los siguientes criterios: carácter invasor demostrado en otro lugar; que sea vector de organismos nocivos para la biodiversidad, y/o que sea peligroso para la salud humana.

AUTORIZACIÓN AMBIENTAL

Todo ello supone la aplicación de un control en frontera específico, de forma que únicamente podrán importarse aquellas especies que dispongan de autorización ambiental otorgada previamente por el MITECO, sin perjuicio de otros requerimientos legales, como los relativos a la normativa de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) o de Sanidad animal o vegetal.

Debido a la ausencia de un control medioambiental previo, anualmente se autoriza sin ese control la importación de miles de ejemplares de especies exóticas potencialmente invasoras para acuarofilia, mascotismo y jardinería. El problema es que muchas de estas especies se identifican como exóticas invasoras cuando están ya introducidas y asentadas en el medio natural en el territorio español. Después de acreditado su carácter invasor se requiere una propuesta para dar inicio a un proceso largo de tramitación administrativa que finaliza con su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, generalmente después de muchos meses e incluso años tras su detección, con lo cual se pierde un tiempo precioso para erradicar o controlar la especie que para entonces puede estar ya ampliamente distribuida en el territorio.

Por ejemplo, en 2018 en España se importaron 287.059 ejemplares vivos de especies incluidas en el Convenio CITES de países fuera de la UE. De ellas, un buen número son exóticas potencialmente invasoras si se liberan accidentalmente al medio natural. La mayoría de estas importaciones fueron de plantas (235.544), siendo un buen ejemplo de ello las plantas acuáticas potencialmente invasoras que pueden causar efectos ambientales muy negativos en caso de llegar al medio natural.

Entre los animales vivos importados incluidos en CITES (51.515 ejemplares), el mayor número fueron reptiles (33.545 ejemplares), entre los que destacan las iguanas y la falsa tortuga mapa (1.700 y 6.000 importaciones, respectivamente), aunque también hay ejemplares de especies peligrosas, como cocodrilos, caimanes, víboras y otras serpientes altamente venenosas. También se registraron las importaciones de 2.867 ejemplares de anfibios que, como se ha demostrado en controles realizados en ferias y establecimientos de venta de estos animales, pueden transportar hongos patógenos que resultan letales para los anfibios autóctonos. Asimismo se contabilizó la importación de 582 tarántulas de pelo rizado.

 

UN PROBLEMA AMBIENTAL DE PRIMER ORDEN

Las especies exóticas invasoras suponen un problema ambiental de primer orden. Por ello, requieren de grandes, continuas y crecientes inversiones para su gestión y control, siendo extremadamente compleja su erradicación una vez asentadas en el territorio. Por ejemplo hasta 2019 la lucha contra el camalote, una especie de planta acuática, ha supuesto la inversión de 48 millones de euros a las administraciones y el problema continúa en la actualidad.

La aprobación de esta norma y su implementación permitirá, en definitiva, disponer de un mecanismo muy eficaz para prevenir la entrada de especies exóticas peligrosas y, consecuentemente, un importante ahorro económico y un importante elemento preventivo al servicio de la salud y seguridad públicas.

 

ESPAÑA, PIONERA EN LA UE EN APLICAR ESTA VISIÓN PREVENTIVA

España es el primer país de la Unión Europea en apostar por esta visión preventiva en la aplicación de la normativa comunitaria en esta materia. En el Plan de Acción de la Estrategia de la UE sobre la Biodiversidad de aquí a 2030, publicado por la Comisión Europea el pasado 20 de mayo, la lucha contra las especies exóticas invasoras figura entre sus principales objetivos, indicando específicamente que debe reducirse al mínimo y, cuando sea posible, detener totalmente la introducción de especies exóticas en el medio ambiente de la UE.

Existe amplio consenso entre científicos y gestores de que el mejor tratamiento para este grave problema es la prevención. De este modo, establecer un control sobre la importación de las especies exóticas, que potencialmente pueden convertirse en invasoras o que conllevan riesgos para la salud humana, supone la mejor medida preventiva ante el riesgo de su posible introducción en el medio natural y posterior expansión

04
Feb
2020

Hasta el 29 de marzo se puede visitar la exposición

¡Cuidado! Invasoras acuáticas en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid.

250px Dreissena polymorpha3

                                                                                                 Mejillón cebra (Dreissena polymorpha)

La muestra, compuesta por más de 25 paneles informativos, forma parte del proyecto europeo LIFE Invasaqua, que pretende desarrollar herramientas para la alerta temprana y la respuesta rápida ante la aparición de especies exóticas invasoras en hábitats de agua dulce y estuarios.

06
Sep
2019

 

La Cephenemyia stimulator es un terrible parásito que causa estragos entre los corzos y que podría haber provocado la muerte de un ciervo en León. Jara y Sedal ha hablado con el cazador que lo localizó.
13/6/2019 | Redacción JyS
Cada vez son más los cazadores de corzos que, al preparar la carne de las piezas abatidas, encuentran en sus fosas nasales y cavidad bucal… unos gusanos de aspecto blanquecino, tamaño medio y aspecto bastante desagradable. Se trata de larvas de un insecto de la familia de los tábanos que en una de sus fases de desarrollo presenta esta forma. Se denomina Cephenemyia stimulator y se le conoce coloquialmente como la «moscarda del corzo» o la «mosca de las narices».
Este terrible parásito afecta cada vez a más corzos, especialmente en la zona noroeste del país, y podría también extenderse entre grandes cérvidos, según ha podido saber Jara y Sedal. El hallazgo de un ciervo moribundo en una cuneta de una carretera cercana a la zona leonesa de Peñacorada ha disparado las alarmas: ¿Podría extenderse esta enfermedad a los ciervos?

El cazador Carlos R. encontró a este ciervo moribundo mientras iba paseando a su perro y ha relatado a Jara y Sedal que «el animal se caía para todos lados, no se podía sostener en pie».«Me acerqué, le abrí la boca y vi cómo le salían gusanos de ella», relata sobre el estado en el que se encontró con este ciervo que no había cambiado la cuerna y que tenía «unos seis o siete años» de edad.
Al día siguiente volvió al lugar y el ciervo ya estaba muerto, por lo que decidió desollarlo y encontró lo que parecía la célebre «moscarda del corzo». Carlos R. puso en conocimiento de la Oficina Nacional de Caza lo sucedido. Su presidente, Felipe Vegué, asegura que, a falta de una confirmación científica, todo parece indicar que estamos ante el primer caso de Cephenemyia stimulator en ciervo registrado en nuestro país. «La época en la que ha sido hallado coincide con el ciclo biológico de este parásito y la morfología de las larvas es exactamente igual a las que encontramos en los corzos. También los síntomas del ciervo», ha asegurado. Vegué ha aprovechado para pedir a la guardería «que esté atenta y, en caso de que se encuentre con animales debilitados y famélicos como este, los abata y analice si han sido víctimas del gusano de las narices». El presidente de la ONC cree que es importante «que la Administración dedique más recursos para investigar este problema».
La historia de la «moscarda del corzo»
Tal y como nos recuerda Ciencia y Caza, este parásito fue encontrado por primera vez hace ya más de 5 años en animales abatidos en Asturias y su presencia se parece asociarse a repoblaciones de corzos procedentes de los Pirineos sin el adecuado control sanitario. En la actualidad es un proceso que se encuentra en expansión y está presente ya en animales de otros puntos de la Cordillera Cantábrica, especialmente Galicia, Norte de León, Asturias, Cantabria y País Vasco.
Se trata de una fase larvaria de un tábano que para completar su ciclo de desarrollo requiere la presencia de corzos como hospedador específico y obligado. El tábano en cuestión es una especie frecuente en Europa Central, pero hasta hace relativamente poco tiempo no se habían encontrado citas de su presencia en España.
La bibliografía especializada sobre el tema describe a Cephenemyia en su fase larvaria como un parásito cuyos efectos son indirectos sobre los animales parasitados provocando problemas respiratorios, dificultad para alimentarse… lo que debilita a los corzos y los hace más fácilmente capturables por predadores o sensibles a otros procesos infecciosos secundarios.
Parece además que el efecto aumenta en animales jóvenes y machos, en los primeros por su mayor dependencia y debilidad y en los segundos, sobre todo en época de celo, porque como ocurre con otros grandes ungulados, es un momento de gran estrés, bajada de defensas y, por tanto, mayor susceptibilidad, pudiendo incluso causar la muerte en los casos más extremos.
No existe un tratamiento posible, ni preventivo ni curativo, por la dificultad de gestionar poblaciones silvestres en libertad si bien es fundamental estar atentos ante la aparición de posibles casos, incrementar la vigilancia y control sanitario en el caso de realizar repoblaciones con corzos (y con cualquier especie cinegética) y fomentar la presencia de investigaciones que avancen en el conocimiento del proceso y ayuden a su control.
Otras larvas que afectan al ciervo
La Hypoderma actaeon es otra larva subcutánea de un díptero oéstrido que provoca reacciones hemorrágicas bajo la piel y que parasita principalmente ciervo y, esporádicamente, en gamo, aunque también se ha registrado algún caso en corzo. A diferencia de la Cephenemyia stimulator, su ciclo vital es muy diferente en cuanto a la época del año en el que podemos detectar las larvas. La mosca de Hypoderma vuela durante el verano, depositando los huevos sobre el pelo del corzo. Las larvas recién nacidas penetran a través de la piel y, tras una primera muda, realizan un orificio cutáneo por el cual respiran. El mayor grado de infestación corresponde al período otoño-invernal, momento más adecuado para detectar los gusanos bajo la piel de los animales infectados.

 

22
Ene
2020

La revista Jara y Sedal informa el 8 de enero de que la peste porcina avanza a gran velocidad desde Polonia hacia Alemania encontrándose a solo 21 Km de este país.

Según el Ministerio Federal de Agricultura, el pasado jueves las autoridades polacas encontraron restos de un jabalí muerto con resultados positivos por PPA. Hasta ahora, la distancia más corta desde un caso conocido en Polonia hasta la frontera con Alemania era de 40 kilómetros, pero este caso reactiva las alertas.
En la zona de fronteriza existe un grave riesgo de que la peste porcina se propague por la actividad migratoria de los jabalíes.
Hace treinta años, cuando la peste porcina afectó a España se nos impusieron severas medidas a la exportación de productos cárnicos de cerdo al resto de los países de la Unión Europea lo que supuso serios problemas para el sector en nuestro país; dado el gran volumen que tiene la producción porcina en Alemania y Centroeuropa, aventuramos que el problema que va a suponer para este sector de la producción va a ser importante.

06
Sep
2019


El autor lleva 20 años trabajando en granjas de Francia y España. En este texto carga contra el negacionismo de los ‘expertos’ que aseguran que los buitres no están atacando ganado vivo, aporta experiencias vividas en primera persona y explica por qué estas aves se han visto obligadas a depredar para sobrevivir.
 Óscar Caso. Veterinario colegiado Nº: 42/081.

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Los buitres leonados sí están atacando al ganado vivo, según este experto. /Shutterstock


Sólo es necesario echar un vistazo en Internet para poder ver vídeos o leer noticias de ataques –o supuestos ataques– de buitres a ganado vivo. Incluso, hay alguna noticia de un ataque de estos a un anciano octogenario. Paralelamente, he leído algunos artículos de profesores e investigadores afirmando que todas estas noticias no son más que bulos o fakes y que afirmar que los buitres presentan comportamientos predadores es una «barbaridad ecológica».
No hace falta haber estudiado veterinaria ni biología para saber que el buitre es una especie eminentemente carroñera, es de cultura general. Tampoco es descabellado pensar, y entra dentro de la lógica, que pueden tener un comportamiento oportunista y ser capaces de matar un animal ya moribundo o muy debilitado. Pero el gran salto se produce cuando se afirma que presentan un comportamiento puramente depredador.
Pues pese a la barbaridad que a algunos ‘expertos’ parece suponerles este hecho, y por experiencia personal, no tengo ningún reparo en afirmar que este salto se ha producido y que, en ocasiones, y pese a mantener su carácter de ave necrófaga, los buitres sí pueden presentar comportamientos puramente depredadores.
En mi opinión, esta alternativa depredadora –ya que su comportamiento primordial sigue siendo el carroñero como digo– se debe a un mero instinto de supervivencia, no obedece a ninguna mutación genética tras miles de años como carroñeros ni nada parecido, se trata simplemente de otra opción de alimentación originada por la falta de cadáveres en el medio natural.


El origen del cambio


La crisis de las vacas locas trajo como consecuencia indirecta una prohibición a todos los ganaderos –especialmente a los de la cría intensiva de porcino, que eran los que mayor cantidad de cadáveres proporcionaban–, cazadores, o cualquier otra persona, de dejar cadáveres ni ningún otro tipo de resto de animal muerto en el campo. Supuso también el cierre, teóricamente provisional, de muchos muladares –lugares donde se permitía depositar animales muertos para alimentar a las aves carroñeras–.
La consecuencia final de todo esto fue que a los buitres se les cerró el acceso a toda la comida que obtenían a partir de la actividad humana, que era precisamente su mayor fuente de alimento. La escasez de fauna silvestre en muchos lugares del hábitat natural del buitre, la ausencia de depredadores propios más allá del ser humano, y el aumento de la población de buitres en estos últimos años –debido a la abundancia de alimento que poseían hasta ese momento–, han hecho que en la actualidad los buitres hayan tenido que buscar otra alternativa de alimentación que no fuese la estrictamente necrófaga.
Así, inicialmente han actuado como oportunistas matando algún animal en estado terminal, posteriormente alguno enfermo o incapacitado, para terminar finalmente matando animales impedidos temporalmente como sucede en los partos e, incluso, –y aquí está el quid de la cuestión–, matando animales sin posibilidad de escape. Un cambio de comportamiento ocasional por puro instinto de supervivencia. No veo que sea ninguna barbaridad.

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Buitres subidos al silo de una granja. /Óscar Caso


¿Cómo puede un buitre matar a un animal vivo?


Efectivamente, el buitre no tiene garras como las águilas ni es ágil en vuelo como el halcón. En tierra es un animal muy torpe que se desplaza dando saltos y lentamente. Pero lo que sí tiene es un pico poderoso, capaz de penetrar en una gruesa capa de cuero de una res muerta y, por tanto, perfectamente capaz de hacer lo mismo en un animal vivo. En una situación concreta como el parto de una vaca, en la que ésta se encuentra postrada sin posibilidad ni de levantarse ni de defenderse, ¿qué puede impedir a una bandada de buitres matarla a ella y a su ternero? Esto lo han aprendido los buitres y ha dejado de ser algo ocasional para ser una verdadera alternativa de alimentación. Y si no basta con echar un vistazo a Internet para poder ver qué esto es algo más habitual de lo que algunos piensan.
Pero estos ataques no sólo se han denunciado en reses parturientas, también se habla de ataques a ganado vivo. Nunca veremos buitres persiguiendo ganado por los campos como si fuesen rapaces pero lo que sí han descubierto es que en recintos cercados de pequeño tamaño y con poca vigilancia, cuando descienden en gran número el ganado no tiene escapatoria posible y queda acorralado. En esta situación es posible que haya animales que mueran por asfixia y después sean devorados, pero puedo asegurar que esto tampoco es estrictamente necesario y pueden acabar también con animales vivos.
Es prácticamente seguro que no todas las noticias ni vídeos que existen en la red sobre ataques de buitres al ganado son ciertos, pero también es imposible que todos sean falsos y hay muchísimos. Porque, ¿qué gana un ganadero diciendo que unos buitres han devorado a su ganado? Ganancia económica ninguna porque no se aplican indemnizaciones como en el caso de osos o lobos y tampoco las aseguradoras cubren ataques de alimañas ¿Lo hace por darse notoriedad o tener unos likes? ¿Para eso sacrifica su ganado? No puede ser.
Hace poco tiempo tuvo notoriedad el caso de un ganadero que colgó un vídeo en el que mostraba sus ovejas muertas dentro de su recinto. Según él, habían muerto como consecuencia del ataque de unos buitres que, parece ser, solían merodear por esa zona acechando incluso al ganado. Posteriormente, este ataque fue desmentido desde instancias oficiales concluyendo que había sido debido a cánidos silvestres y que los buitres sólo habían devorado posteriormente los cuerpos de las ovejas. ¿Cánidos silvestres? ¿Hay cánidos silvestres circulando libremente por los campos y montes? No dudo que sea cierto y espero entonces que se hayan tomado medidas contra ellos, porque estos sí que no hay duda de que son depredadores y pueden suponer un peligro incluso para la población, además de implicar un riesgo sanitario.

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Restos de patos muertos y comidos por buitres en una de las granjas en las que trabaja el autor. Los animales estaban vivos cuando fueron atacados. /Óscar Caso


¿Por qué se niega la evidencia?


¿Cuáles son los motivos por los que la administración y algunos expertos se niegan a aceptar que los buitres sí son capaces, y de hecho lo hacen, de atacar y matar ganado vivo? ¿Porque en lugar de negarlo no se buscan soluciones?
El buitre leonado, el más abundante en España, es una especie protegida, y su número ha aumentado considerablemente en estos 10 últimos años –sólo en Castilla y León hay censadas unas 8.000 parejas, 2.000 más que hace 10 años–. Una población considerable y que requiere una correcta gestión y control.
Si continúan proliferando y aumentando los ataques de estas aves protegidas a ganado vivo, y quién sabe a qué en un futuro, se hace imprescindible llevar a cabo una verdadera y correcta política para su alimentación mediante la instalación estratégica y en número adecuado de muladares y controlado también su aprovisionamiento ya que no es probable que se dé marcha atrás en la legislación en lo que respecta a la presencia de cadáveres o restos de animales muertos en el medio natural. Este control debe ser también poblacional, ya que el hecho de proporcionarles más alimento puede tener como consecuencia directa un aumento del número de animales, con lo que nunca terminamos con el problema.
Supongo que esta correcta política de gestión y control de las aves carroñeras necesita de una moderada aportación económica pública, y me temo que es aquí donde radica el núcleo del problema.
Por último quiero indicar que el buitre es un animal excepcional y extraordinariamente necesario, es el limpiador de la naturaleza. El problema radica en que desde hace algún tiempo ya no le dejamos realizar esa función –que ahora desarrollamos nosotros– por lo que no le ha quedado más remedio que buscarse otros medios de subsistencia. Y en estas estamos.


Los buitres sí presentan comportamientos depredadores

Reproducido de Jara y Sedal

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