Ecología, gestión y protección de la fauna silvestre

31
Oct
2018

Proviene del este de Asia, hace una década que llegó a Europa y se ha detectado por primera vez en Catalunya este 2018. Se puede distinguir fácilmente de la avispa asiática por sus hábitos, aunque son de tamaño similar, y no supone un peligro para los humanos.

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 Abeja gigante de la resina preparando el nido en una pared. Se puede observar que lleva material en la boca para construirlo. Fuente: Artículo


Un equipo de investigadores ha confirmado la llegada a la península Ibérica, concretamente en Catalunya, de la abeja Megachile sculpturalis, un insecto muy grande proveniente de China y Japón. El estudio, publicado recientemente en el Boletín de la Institución Catalana de Historia Natural, recoge las cinco localizaciones donde durante el pasado julio se encontraron ejemplares de la abeja: en dos casas de Sant Celoni y una en la Garriga (Vallès Ortiental, Barcelona) , y localizaciones más en Olot (la Garrotxa, Girona). Es la primera especie de abeja exótica que llega a Europa, y durante la última década se ha encontrado en varios países del centro y oeste del continente.

La abeja gigante de la resina es un insecto solitario, no forma colonias como por ejemplo la abeja de la miel, y es muy grande, de unos 2,5 cm. Hace el nido en agujeros que encuentra en troncos, taludes o ladrillos y lo construye con resina, arcilla y pequeños trozos de madera. “Esta forma de hacer los nidos hace pensar que llegó a Europa a partir del comercio de madera desde Asia”, comenta Constantí Stefanescu, autor del estudio e investigador del CREAF y del Museo de Ciencias Naturales de Granollers. A pesar de su tamaño, la abeja gigante de la resina es inofensiva. “Evidentemente nos puede picar si se siente amenazada, pero las abejas solitarias son muy cautelosas a la hora de atacar, ya que de una sola abeja depende la reproducción y la protección del nido, y la muerte de la madre sería catastrófica para la descendencia “, explica Carlos Hernández-Castellano, investigador del CREAF y también autor del estudio

 

CONFUSIÓN CON LA AVISPA ASIÁTICA

Aunque de cerca es fácilmente distinguible, el tamaño hace que de lejos se pueda confundir con la avispa asiática. “La abeja gigante de la resina”, como todas las abejas, tiene pelos que le sirven para transportar el polen. En cambio las avispas no tienen esta pilosidad. También las podemos diferenciar por sus hábitos. Esta abeja se alimenta del polen y el néctar de las flores y hace los nidos en agujeros, mientras que la avispa asiática se alimenta de otros insectos, por ejemplo las abejas de la miel, y vive en colonias dentro las colmenas que construyen”, apunta Stefanescu.

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                                                              Ejemplar de avispa asiática. Fuente: Didier Descouens, Museo de Toulouse (CC BY-SA 4.0)

 

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                                                            Ejemplar de abeja gigante de la resina encontrado en Catalunya. Fuente: Artículo

 

UNA EXPANSIÓN MÁS QUE PROBABLE


“La abeja gigante de la resina probablemente llegó el año pasado y ya se ha establecido aquí“, sentencia Hernández-Castellano. De hecho, seguramente continúe expandiéndose por toda Catalunya y buena parte de la península Ibérica, ya que es una especie con una gran capacidad de dispersión y nidifica prácticamente en cualquier agujero. Además, aunque el estudio muestra que la abeja gigante de la resina tiene una clara preferencia por alimentarse de la acacia de Japón, una planta ornamental exótica, también es capaz de alimentarse del polen de otras plantas autóctonas.
Sin embargo, cabe preguntarse si se necesitan o serán efectivas las medidas de control o erradicación que se puedan plantear. “En otros sistemas donde la abeja gigante de la resina es exótica han detectado muy pocos casos de competencia directa con otras abejas autóctonas, y nosotros aquí no hemos detectado ninguno. Los insectos tienen una capacidad de reproducción y dispersión muy grande, y son prácticamente imposibles de erradicar. Lo que sí podemos hacer es evitar tener plantas exóticas ornamentales en jardines y parques, como precisamente la acacia de Japón (Styphnolobium japonica), que además de facilitar el establecimiento de esta abeja, es una especie tóxica que ha provocado casos de mortalidad en abejas autóctonas”, finaliza Carlos Hernández-Castellano.

En este estudio también han participado investigadores de Andrena Iniciativas y Estudios Medioambientales, el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, el Ayuntamiento de Sant Celoni, la Universidad Autónoma de Barcelona, y el Servicio de Medio Ambiente de la Diputación de Girona.

ARTÍCULO
Aguado O., Hernández-Castellano C., Bassols E., Miralles M., Navarro D., Stefanescu C., Vicens N. (2018). Megachile (Callomegachile) sculpturalis Smith, 1853 (Apoidea: Megachilidae): a new exotic species in the Iberian Peninsula, and some notes about its biology. Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, 82: 157-162. ISSN: 2013-3987 (online Edition) – ISSN: 1133-6889 (print Edition).

 

Fuente.- CREAF

30
Oct
2018

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                                                                                                 Foto1.- Vespa velutina ( Foto de Wikipedia)

 

La auténtica invasión por especies exóticas que estamos sufriendo en España durante lus últimos decenios, como consecuencia de la intensificación del comercio, hace que raro sea el mes en el que no hablemos de un nuevo peligro para nuestros ecosistemas naturales. Hace un tiempo que menudean las noticias sobre la avispa asiática y sus peligros para las abejas y la entomofauna de los bosques, por lo que publicamos esta ficha que recoge un resumen de las informaciones y datos de las publicaciones de wikipedia y de la Asociación Navarra de Apicultores (APIDENA), que nos han parecido las más completas de las que hemos encontrado.

La avispa asiática, Vespa velutina, originaria del sudeste asiático, es un peligroso enemigo para la abejas. Además de ser depredadores de las abejas y de otras especies de insectos polinizadores, también pone en peligro la diversidad de especies en el monte y la producción agraria (frutales). En su área natural se encuentra en el continente asiático hasta el norte de la India y en las montañas de China.

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                                                                                Foto2.- Vespa velutina en el interior del nido (Foto APIDENA)

Fue detectada en Francia en el año 2004 en las proximidades de Burdeos. Para 2007. ya había miles de nidos en el Sudoeste de Francia y actualmente esta extendida por 34 departamentos del país, abarcando una superficie de unos 120 000 km2, causando importantes daños en las colmenas,. En 2010 llegó a España a través de los Pirineos, como confirmaron los apicultores de Guipúzcoa y el Instituto Neiker. En la actualidad está citada en el País Vasco, Navarra, Galicia, Cataluña, Aragón. La Rioja y Mallorca.

 

Ciclo de vida

El ciclo comienza cuando las reinas fecundadas por los machos el otoño anterior, salen en primavera de los lugares donde han pasado el invierno y comienzan la puesta en marcha de su nido.

En general la actividad puede comenzar en febrero, pero la formación de nidos es algo más tardía. Para junio puede estar ya la primera generación de obreras, de tamaño más pequeño que las reinas, y a partir de entonces el nido irá aumentando de tamaño. Pueden construir su nido en las cimas de los árboles y, menos frecuentemente en edificios antiguos o murallas, en cavidades en el suelo o entre las matas. Los nidos son construidos con fibras de madera masticada, y pueden alcanzar un metro de altura y 80 cm de diámetro. Cada nido grande es el hogar de más de 2000 avispas,

 

avispa3  Foto 3.- Nido de Vespa velutina colgado de una rama (Foto APIDENA)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 4.- Nido de Vespa velutina (Etxalar) (Foto Apidena) avispa 4

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El nuevo enjambre tendrá su punto álgido en septiembre-octubre, donde se criarán nuevas reinas que se fecundarán y empezarán de nuevo el ciclo en primavera. 

Alimentación

Para alimentar sus larvas, la avispa asiática (Vespa velutina) captura muchos tipos de insectos¸abejas, avispas, moscas, arañas, orugas, hormigas, mariposas o pulgones, pero las abejas el mayor porcentaje de su dieta (principalmente para la alimentación de sus larvas). Algunos estudios estiman que en las zonas urbanas e industriales las abejas representan hasta un 65 % de las presas capturadas, mientras que en las zonas agrícolas y forestales el porcentaje de reduce al 33 %.
Para capturar las abejas, la avispa se sitúa en vuelo estacionario en la entrada de las colmenas. Su mayor tamaño le permite capturar una abeja en vuelo y llevarla a su colonia para alimentar sus larvas.
La abeja europea (Apis mellifera) no cuenta con una estrategia de defensa eficaz, y por ello un grupo de estas avispas puede acabar con gran parte de una colmena en poco tiempo y mermar su productividad.

Peligrosidad para los seres humanos

La avispa asiática (), al igual que el avispón europeo (Vespa crabro), puede inocular su veneno al ser humano. La avispa asiática no representa más peligro que su homólogo europeo; ambas prefieren la huida antes que el ataque. Generalmente atacan en defensa del nido. Su pauta es defender el nido a toda costa.


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                                                                        Foto 5.- Vespa velutina en alerta en defensa de la colmena (Wikipedia)

 

No es más agresiva avispa asiática que las eoropeas. Los casos de ataques conocidos eran casi siempre a proximidad del nido. El peligro para la vida del ser humano es presente en caso de picaduras múltiples o en personas que padezcan alergia. Aunque no tiene mayor toxicidad su veneno que el de las avispas europeas, su mayor tamaño hace que las dosis inoculadas por su picadura sean mayores.

Métodos de control de la avispa

Trampeo de reinas en primavera y destrucción de los nidos, pues cuando se detectan los nidos, si éstos son pequeños y están accesibles, se pueden desprender fácilmente y destruirlos.

Para la aplicación correcta del control es conveniente ponerse en contacto con las asociaciones de apicultores.

FUENTES: APIDENA (Apicultores de Navarra, Nafarroako Erlezainak) y Wikipedia

 

27
May
2018

La tala sistemática de bosques para disponer de tierras de labranza y la persecución a que fue sometido el lobo hace aproximadamente un siglo en algunas zonas de Norteamérica, provocó que la densidad de sus poblaciones experimentara un fuerte descenso. Como consecuencia, a los lobos cada vez les resultó más difícil encontrar parejas reproductoras y empezaron a reproducirse con perros y coyotes. Normalmente ni unos ni otros hubieran llegado a los bosques por los que merodeaba el lobo, pero los coyotes lo hicieron gracias al descenso de la densidad de arbolado provocado por la tala, y los perros fueron llevados a esas zonas por los agricultores que aclaraban el bosque.

La hibridación entre individuos de diferentes especies animales no suele dar lugar a ejemplares fértiles. Sin embargo, este no ha sido el caso que nos ocupa; los híbridos de lobos, coyotes y perros, a los que en inglés les han dado el nombre de coywolf (coywolves en plural) son una excepción. En Norteamérica hay millones de estos coyotes híbridos o coyotes orientales, como también los llaman. Empezaron a extenderse desde el sur de Ontario, ocuparon el noreste de los Estados Unidos y se extienden ahora hacia el sureste. Han penetrado incluso en áreas urbanas, como Boston, Washington o Nueva York.

coywolf

La ocupación de entornos metropolitanos puede haber sido facilitada por la herencia canina, ya que los perros toleran el ruido y la presencia de la gente, algo que no es del agrado de coyotes y lobos. Por otra parte, pueden llegar a tener doble tamaño que un coyote normal, y tienen mandíbulas más grandes, más masa muscular y extremidades más potentes y rápidas. Un coywolf puede abatir un venado con facilidad, y un grupo de ellos, dar caza a un alce. Los coyotes, al contrario que los lobos, no son proclives a adentrarse en el bosque. Sin embargo, el coyote híbrido se desenvuelve con similar comodidad en el bosque y en las zonas abiertas.

La hibridación, además, parece haber ayudado a los coyotes orientales a ampliar su dieta, ya que no rechazan alimentos que los individuos de las estirpes originales no consumen. Los coywolves comen calabazas, sandías y otros vegetales; también consumen roedores y mamíferos pequeños en general. En los parques urbanos cazan ardillas y hasta mascotas, como gatos, de los que no dejan ni el cráneo. Acceden a las urbes a través de las vías de ferrocarril y aprenden a cruzar las carreteras de tráfico rápido mirando a los dos lados antes de hacerlo. Y han adoptado un modo de vida nocturno, de manera que no provocan el rechazo de la población.

Dos terceras partes del genoma de los coywolves es de la estirpe de los coyotes, una cuarta parte es herencia lobuna, y el resto, un décima parte aproximadamente, procede de los perros. Ante esos datos ¿cabría hablar de una nueva especie animal? ¿O sería más adecuado considerar que la especie sigue siendo el coyote? No son preguntas de fácil respuesta. Los humanos tendemos a clasificar, a asignar los objetos y los seres vivos a unas categorías determinadas, a meterlos en “cajones” que hemos definido de acuerdo con criterios que nos resultan útiles. Pero muchas veces la realidad, la naturaleza, se resiste a ese ejercicio; se resiste a dejarse meter en cajones, porque no hay fronteras claras, nítidas, evidentes. Es cierto que éste, al haber sido provocado por la acción humana, es un caso especial, pero en la naturaleza hay más ejemplos. Y es que aunque a nosotros los moldes puedan resultarnos cómodos, la naturaleza, en ocasiones, se resiste a aceptarlos.

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Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

Fuente.- Cultura Científica

01
Ago
2018

En los cotos de caza del término de Montoro y los colindantes aparecieron liebres muertas en los últimos meses.

liebreclub de caza

Tras los pertinentes análisis la Junta de Andalucía ha determinado que se trata de un brote de la mixomatosis en liebres.

Esta enfermedad, que fue el azote de los conejos hace treinta años en toda España, hasta el punto de suponer una reducción drástica en las poblaciones de los predadores que vivían fundamentalmente del conejo, es la primera vez que está citada sobre liebres en España. No es la primera cita descrita en la liebre (Lepus europaeus), pues ya ha habido algún caso en Francia e Irlanda.

 

 

Foto.- Procede de la web Club de Caza

24
May
2018

A finales del otoño de 2011 Slavc abandonó a su familia y, desde el sur de Eslovenia, se dirigió hacia el Norte. A finales de diciembre atravesó la frontera con Austria y el día de Año Nuevo cruzó a nado el río Drava. Unos días después y ya en plenos Alpes, se encaminó hacia el Oeste hasta que, en Febrero de 2012, cruzó la frontera con Italia y se dirigió hacia el Suroeste. En abril y tras merodear por las afueras de la ciudad de Verona, concluyó un periplo de centenares de kilómetros en el Parque Natural Regional de Lessinia, en los Apeninos. Slavc es un lobo, uno de los casi 4.000 que viven en los Balcanes.

 

viaje en invierno

 

El viaje de Slavc fue trazado mediante un rastreador colocado en su cuello unos meses antes de que abandonase los bosques eslovenos. Para los ecólogos que lo rastrearon durante el invierno de 2011 y 2012, un viaje tan largo fue una verdadera sorpresa. Pero aparte de los datos concretos que proporcionó a los investigadores, ese viaje es importante por lo que significa. Los lobos son capaces de desplazarse a través de largas distancias y de hacerlo entre poblaciones muy distantes, y eso es hoy posible gracias a la recuperación que han experimentado en las últimas décadas. Junto con otras especies de grandes carnívoros, como el oso pardo o el lince eurasiático, el lobo estuvo a punto de desaparecer del continente europeo a mediados del siglo pasado.

Los gobiernos europeos han implantado medidas que han permitido una importante recuperación de las poblaciones de esos grandes mamíferos. Las más importantes han sido las de protección y la reintroducción de nuevos individuos en zonas de las que habían desaparecido. Gracias a ellas ha aumentado el número de efectivos de las poblaciones preexistentes, y nuevas zonas van siendo ocupadas de forma progresiva. Se estima que hoy hay en Europa unos 12.000 lobos, 17.000 osos pardos y 9.000 linces eurasiáticos. Para calibrar lo que significan esas cifras, recordemos que sobreviven en África 32.000 leones y en la India quedan menos de 2.000 tigres. Las cifras de los carnívoros europeos son, por comparación, importantes y es posible que sigan aumentando en los años próximos.

Pero en este panorama no todo son buenas noticias. No todo el mundo se alegra de que haya cada vez más fauna salvaje en el territorio europeo. Los ganaderos de las zonas frecuentadas por lobos y osos pardos, principalmente, se quejan de que los ataques al ganado causan un gran daño. No hay datos oficiales de la magnitud real del problema, pero según estimaciones extraoficiales, cada año se perderían entre 50.000 y 100.000 cabezas, la mayor parte de ellas de ganado ovino. Y aunque los gobiernos destinan importantes cantidades de dinero a compensar a los ganaderos por las pérdidas que ocasionan los ataques, no son suficientes según la opinión de éstos.

Esta es una de esas situaciones en las que se produce una colisión de derechos; está, por un lado, el de propiedad de los ganaderos y, por el otro, el de la ciudadanía a conservar y disfrutar del patrimonio natural. Es muy difícil que las tensiones entre conservacionistas y ganaderos desaparezcan, pero los gobiernos procuran que, al menos, esas tensiones no revistan excesiva gravedad. Intereses particulares al margen, unos y otros cumplen funciones valoradas por la ciudadanía. Slavc finalizó su viaje emparejándose con una loba de la población italiana, con la que tuvo una primera camada de lobeznos. Sería triste que acabara sus días abatido por pastores temerosos de que él u otros lobos vayan a atacar a sus ovejas.

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Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

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Este artículo fue publicado el 26/10/14 en la sección con_ciencia del diario Deia

Fuente.- Cultura Científica

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