Hidrología

15
Oct
2020

 

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La precipitación acumulada ha sido de 664 litros por metro cuadrado, lo que supone un 4% por encima del valor normal considerando el periodo de referencia de 1981 a 2010

La cuenca Sur es la que presenta un menor porcentaje de precipitación mientras que la cuenca del Pirineo Oriental es la de mayor porcentaje acumulado con un 65% y un 132% respecto del valor normal del periodo de referencia, respectivamente

La Agencia Estatal de Meteorología, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, acaba de publicar un resumen de las características del año hidrológico que acaba de finalizar. Dicho año hidrológico, que comenzó el 1 de octubre de 2019 y finalizó el 30 de septiembre de 2020, ha quedado calificado como un año húmedo con una precipitación acumulada de 664 mm, valor que supera al valor normal en un 4% (periodo de referencia 1981-2010). Con esta información provisional, el lugar que ocupa en la serie desde el año hidrológico 1961-1962 no es relevante, pues ocuparía el puesto 26 si se empieza por el más húmedo en una serie de 59 años. En cuanto a los años del siglo XXI tampoco es relevante, pues sería el noveno empezando por el más húmedo en una serie de 19 años.

Las precipitaciones superaron en un 25% los valores normales en extensas áreas del tercio este peninsular, oeste de Galicia, zona centro de Asturias, Navarra, La Rioja, Mallorca y oeste de la provincia de Cuenca, llegándose a cantidades de precipitación superiores en un 75% al valor normal en pequeñas zonas al sur de Lleida, provincia de Tarragona, interior de la de Castellón y oeste de Zaragoza. En esta última zona las precipitaciones llegaron a duplicar el valor normal.

Por el contrario, en gran parte de Canarias, y algunas zonas aisladas del suroeste de Extremadura, oeste de Andalucía y costa de Málaga, las precipitaciones acumuladas no alcanzaron el 75% del valor normal.

Porcentaje de precipitación acumulada en el año hidrológico 2018-2019 en relación al periodo normal (1981-2010)

La distribución por grandes cuencas refleja una situación muy polarizada con superávit especialmente destacado en las cuencas del tercio norte y déficit significativo en las cuencas del Guadiana, Guadalquivir y especialmente en la cuenca Sur, en donde el año hidrológico ha quedado calificado como muy seco.

ANÁLISIS DEL AÑO HIDROLÓGICO MES A MES

El año hidrológico 2019-2020 se inició el 1 de octubre con un mes que resultó en conjunto seco con una precipitación acumulada un 24% inferior al valor normal. No obstante, en noviembre, las precipitaciones fueron en aumento resultando en conjunto un mes muy húmedo, y diciembre y enero resultaron húmedos, por lo que a finales de enero la precipitación del año hidrológico quedaba un 11% por encima del valor normal.

A continuación febrero resultó ser extremadamente seco, el mes de febrero de menor precipitación de toda la serie desde 1961, por lo que al finalizar ese mes dicho porcentaje disminuía hasta quedar un 3% por debajo del valor normal. Posteriormente un marzo muy húmedo y un abril húmedo dieron como resultado que a finales de abril el porcentaje de precipitación acumulada superara el valor normal en un 10%.

La primavera continuó con un mayo seco quedando las precipitaciones acumuladas al finalizar mayo un 7% por encima del valor normal. En los meses del verano, a pesar de que junio y agosto fueron húmedos, julio resultó seco, por lo que agosto finalizaba superando el valor normal de precipitación acumulada desde el 1 de octubre tan sólo en un 5%. En los primeros días de septiembre las precipitaciones estuvieron debajo del valor normal y dicho porcentaje continuó disminuyendo y, aunque en la tercera semana de septiembre las precipitaciones fueron abundantes, el mes de septiembre fue seco.

 

 

06
Oct
2020

Rio Tajo

Convenio de Albufeira

30/09/2020

Bajo presidencia portuguesa, hoy se ha reunido virtualmente la Comisión para la Aplicación y Desarrollo del Convenio (CADC) de Albufeira para la protección y aprovechamiento conjunto de las cuencas hispano-lusas

Se destaca la creación de un grupo de trabajo para analizar sequías e inundaciones, la incorporación de información sobre fenómenos extremos en los informes trimestrales conjuntos y el acuerdo de cerrar antes de final de este año un protocolo para los intercambios de información en tiempo real

España y Portugal coordinan sus procesos de planificación hidrológica y de gestión del riesgo de inundación, y desplegarán a lo largo de 2021 actividades conjuntas de participación pública sobre esos procesos

 Bajo presidencia portuguesa, hoy se ha reunido la Comisión para la Aplicación y Desarrollo del Convenio de Albufeira (CADC). Este Convenio, firmado en 1998, es el instrumento marco de cooperación entre España y Portugal para la protección y el aprovechamiento sostenible de las aguas de las cuencas hidrográficas internacionales hispano-portuguesas del Miño-Limia, Duero, Tajo y Guadiana. La reunión, que correspondía organizar a Portugal y tenía previsto celebrar en Santarem (Portugal), se ha realizado finalmente por videoconferencia.  

La delegación portuguesa ha estado presidida por Lénia Real, presidenta de la Comisión Internacional de Límites entre España y Portugal, y la española por Teodoro Estrela, director general del Agua.  

En la reunión de hoy se ha dado cuenta de los avances registrados desde la anterior reunión, celebrada en Madrid en octubre de 2018, en diversas áreas de trabajo. Entre las actividades desarrolladas más destacables cabe mencionar la preparación del informe hidrometeorológico conjunto sobre el seguimiento de caudales en las cuencas compartidas, la coordinación de los procesos de revisión de los planes hidrológicos y de gestión de los riesgos de inundación para el periodo 2022-2027 para las cuencas citadas, así como distintas cuestiones de detalle en materia de usos y aprovechamientos del dominio público hidráulico en los tramos internacionales. 

AVANCES EN PROYECTOS CONJUNTOS Ambas partes se felicitan del avance de varios proyectos conjuntos relacionados con la protección de las aguas financiados por el programa Interreg de la Unión Europea, y se comprometen a continuar estas actividades en el próximo periodo de programación de fondos. En el marco del actual periodo 2014-2020, la CADC se ha involucrado en los siguientes proyectos de cooperación financiados con fondos comunitarios: 

  • INTERREG (POCTEP) 2014-2020, Programa de evaluación conjunta de las masas de agua de las cuencas hidrográficas luso-españolas (Albufeira). · INTERREG (POCTEP) 2014-2020, Prevención de riesgos de inundación y de sequía en la cuenca internacional del Miño-Limia (RISC ML). · INTERREG (POCTEP) 2014-2020, Proyecto de conservación de los peces migradores en el tramo internacional de Miño y en sus afluentes (Migra MiñoMinho). · INTERREG (POCTEP) 2014-2020, Acciones para el control y la eliminación del Jacinto de agua en el tramo transfronterizo del río Guadiana (ACECA) · INTERREG (POCTEP) 2014-2020, Valorización ambiental y gestión integrada de agua y de los hábitats en el bajo Guadiana transfronterizo (VALAQUA). Se destaca también la creación de un grupo de trabajo sobre sequías e inundaciones, la incorporación de información sobre fenómenos hidrológicos extremos en los informes trimestrales que se elaboran por los dos países y el acuerdo para concluir, antes de final de este año, un protocolo de intercambio de información hidrometeorológica en tiempo real. 

Con la reunión de hoy se ha retomado la regularidad de los encuentros, que había quedado interrumpida por los problemas derivados de la pandemia asociada a la COVID-19, aunque a más bajo nivel la actividad de los diversos grupos de trabajo no se ha interrumpido, quedando estos avances patentes al analizar las distintas actividades tratadas. 

En el habitual clima de cooperación y buen entendimiento reinante entre ambos estados, las autoridades españolas han ofrecido su apoyo para los trabajos que en este ámbito del agua Portugal vaya a desarrollar durante el primer semestre de 2021 en relación a la presidencia del Consejo de la UE, que desempeñarán nuestros vecinos lusos, tomando el relevo de Alemania. 

La próxima reunión de la CADC será organizada por España a lo largo de 2021. 

Fuente MITECO

09
Abr
2020

Es necesario impulsar la gestión forestal de base ecohidrológica, como medida efectiva de adaptación de los bosques mediterráneos al cambio climático ya que sitúa el agua en el centro de la planificación forestal, modulando y optimizando la producción de alimentos y biomasa, regulando la humedad del suelo, hidratando la planta y por tanto, mejorando la prevención del riesgo de incendios". De esta forma se expresaron los investigadores del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de ValènciaI (IIAMA-UPV), Antonio del Campo y María González, con motivo del Día Internacional de los Bosques celebrado el pasado 21 de marzo.

La afirmación tiene su punto de partida en la escasa rentabilidad de los bosques mediterráneos y consecuentemente, en la situación de abandono o de nula o muy escasa gestión que se manifiesta especialmente en dos vertientes: la disminución de las aportaciones hídricas -tanto superficiales como subterráneas- provocadas por la densificación de las masas y el incremento sustancial del riesgo de incendios. Por este motivo, durante la última década el grupo de Ciencia y Tecnología Forestal (Re-ForeST) del IIAMA, liderado por el profesor Del Campo, ha desarrollado diferentes estudios y proyectos de investigación con el objetivo de mejorar la resiliencia de los bosques semiáridos al cambio climático. “A la baja productividad de las masas forestales de los bosques mediterráneos, hay que añadir las devastadores consecuencias que tendrá el impacto del cambio climático, por sus efectos en la estación de crecimiento y en el régimen hídrico del suelo, así como en el incremento del riesgo de incendios. Por ello, antes de que las consecuencias sean irreversibles, debemos promover prácticas que mejoren su adaptación y conservación”, afirma el Dr. Del Campo.

El proyecto LIFE RESILIENT FORESTS y la gestión forestal

Un buen ejemplo de estrategia de adaptación es el proyecto LIFE RESILIENT FORESTS, liderado por Antonio del Campo y María González, y en el que se está desarrollado un software de soporte a la decisión que determinará qué tipo de gestión foresta es más óptima, para maximizar la rentabilidad de servicios ecosistémicos como el “agua”, la “biomasa”, el “riesgo de incendio” y la “resiliencia climática. “Tras comprobar las ventajas de la gestión forestal ecohidrológica, queremos cuantificar sus beneficios directos realizando para ello una estimación económica de dicha rentabilidad mediante la comparación de la relación coste-beneficio de los escenarios administrados y no administrados”, señala María González. Los profesores de la UPV recuerdan que recientes estudios realizados por el grupo Re-ForeST en parcelas experimentales, determinan que la gestión forestal ecohidrológica puede reducir el riesgo de incendio en un 27%, “por lo que consecuentemente disminuye un 27% el área de propagación, un 27% la superficie quemada, otro 27% el área de actuación en la extinción y por último otro 27% la zona de restauración posterior del incendio, que es el factor económico clave que determina que es menos rentable no realizar gestión forestal”, sostienen los investigadores del IIAMA.

En este sentido, los primeros resultados alcanzados en el proyecto han suscitado el interés de diferentes agencias y administraciones europeas y nacionales, que han mostrado su predisposición a usar la herramienta. “Nos ha contactado la “Belgium Royal Forestry Society” para implementar la herramienta en alguno de los más 3000 propietarios asociados a la entidad y de esta forma, conocer la resiliencia de dichas superficies al cambio climático, así como la “European Forestry Institute”. A nivel nacional, por ahora van a realizar pruebas con el software técnicos de DIVALTERRA y la Diputación de Bizkaia, quien a través del proyecto SINCERE lo va a aplicar en dos cuencas del País Vasco”, explican los miembros del grupo Re-ForeST.

Finalmente, los investigadores del IIAMA destacan que el proyecto busca poner en valor el papel protector de los bosques de una forma práctica, y evitar así la necesidad de abandono de estas zonas rurales por la falta de actividad económica. “La gestión forestal no debe plantearse como una opción, sino que es una obligación que deben impulsar las administraciones para dotar de oportunidades a nuestros municipios de interior tan afectados por la despoblación. Aún estamos a tiempo de evitar que sucedan en España incendios forestales tan devastadores como los acontecidos en los últimos meses en Australia o California, pero para ello es necesario articular medidas y estrategias de gestión como las que se promueven desde la silvicultura eco-hidrológica ”, concluyen resaltando Antonio y María.

05
Oct
2020

 

Según el Instituto de Recursos Mundiales, los bosques y zonas verdes pueden servir como la herramienta perfecta para reducir las presiones de las estructuras hídricas en las ciudades gracias los servicios ecosistémicos que aportan, como la reducción de la escorrentía

La Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU) resaltó claramente que las ciudades, como futuros centros de vida humana, serán los espacios que más desafíos tengan que soportar como consecuencia de la crisis climática. De hecho, dos tercios de las 169 metas que plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) están enfocados para solventar esos retos de cara al futuro.

Uno de los más importantes está relacionado con el suministro de agua. Por un lado, porque el agua necesaria para la vida está condenada a escasear en un futuro por las presiones climáticas y el crecimiento demográfica. Por el otro lado, el agua se está convirtiendo en un poderoso rival al ser causante de importantes inundaciones.

En España, tan solo el episodio de inundaciones de septiembre del 2019, impulsado por una potente DANA, causó en nuestro país daños que sobrepasaron los 1.000 millones de euros, por no hablar de las pérdidas humanas. Según un estudio del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), estos fenómenos extremos afectarán al doble de personas para el 2050.

Ante este panorama, el WRI pone de manifiesto la importancia de no solo apoyarnos en las cada vez más eficientes infraestructuras hídricas urbanas, sino también en soluciones basadas en la naturaleza. En este sentido, los bosques pueden servir como importantes aliados debido a sus numerosos servicios ecosistémicos.

“Dentro de los límites de la ciudad y a miles de kilómetros de ellas, los bosques tienen la capacidad de alterar el movimiento, calidad y disponibilidad del agua de los habitantes de las urbes. Por tanto, los líderes de todo el mundo deben tener en cuenta el papel que ejercen los bosques en la garantía de agua potable en un futuro”, destaca en WRI en un artículo.

Tal y como detallan en el escrito, la conexión entre los bosques y el agua puede observarse a tres niveles de distancia: en el interior en las ciudades, periferia de las ciudades y lejanía.

 

bosques agua y ciudades

 

Beneficios que aportan los bosques a las ciudades y a la disponibilidad de agua en general |Foto: WRI

Con seguridad, si bien los tres niveles ejercen un papel relevante en el mantenimiento de la seguridad hídrica, aquellos árboles y bosques que se encuentran dentro de los límites de las ciudades se presentan como lo más importantes dentro de este juego.

Esto es porque la vegetación de estas áreas “interactúa directamente con el ciclo hidrológico urbano mediante la intercepción de la precipitación entrante y escorrentía, eliminación del exceso del agua del suelo a través de la transpiración, mejora de la infiltración y refuerzo del resto de la infraestructura hídrica”.

“Los árboles interceptan la lluvia cuando el agua se adhiere a las hojas y ramas, lo que ralentiza su viaje por el paisaje. Esto reduce el volumen total de escorrentía superficial, reduce la erosión del suelo y aumenta la recarga de agua subterránea”, señala el WRI.

Sin embargo, dejando a un lado el agua, los espacios verdes de las ciudades al mismo tiempo producen otra serie de beneficios directos en la población de estos núcleos, sobre todo, ligados a la calidad del aire. En Europa, unas 400.000 personas mueren por la contaminación aérea de las ciudades y los árboles, como filtradores naturales, pueden ayudar a reducir estas cifras.

Por su parte, los bosques cercanos a las ciudades se presentan como la principal barrera ante las inundaciones ya que sobre ellos recae la responsabilidad de regular disponibilidad de agua a través absorción de este elemento y la reducción de la erosión de los suelos que, a su vez, mejorará la calidad del recurso.

En este sentido, el WRI destaca que no todos los bosques brindan los mismos beneficios ya que la transformación de pastizales naturales en bosques mediante el uso de árboles no autóctonos puede llegar a reducir la disponibilidad de agua durante décadas.

“En Sudáfrica se utilizaron eucaliptos para este propósito, lo que afectó a unos recursos hídricos ya de por sí limitados”, señalan desde el WRI.

Por último, los bosques más lejanos, como las selvas, son parte integral del ciclo del agua ya que actúan como bombas que “reciclan” el agua que, posteriormente, se transportará a través de los paisajes y continentes.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hasta el 70% de la humedad atmosférica generada en las áreas terrestres proviene de las plantas, una humedad que tendrá impactos tanto a nivel local como intercontinental gracias a las fuerzas del viento.

“Este fenómeno se conoce como “ríos voladores”. La región amazónica es un claro ejemplo ya que la humedad que genera se transporta tanto al sur como el norte del continente gracias a las corrientes de aire y es responsables de gran parte de la lluvia que cae en el centro-oeste, sureste y sur de Brasil”, indica la FAO.

No obstante, lejos de apoyar a los bosques de todo el mundo, la FAO advierte que el mundo no ha parado de perder estas zonas verdes, a razón de unos 10 millones de hectáreas por año desde 1990, lo que ha generado una reducción total de 420 millones de hectáreas de bosque desde esa década en todo el mundo.

Por este motivo, el WRI insta a los gobiernos a emprender acciones que protejan estos espacios y a las ciudades a trabajar y reconocer la vital conexión que existe entre los bosques, agua y ciudades, por ejemplo, mediante iniciativas como Cities4Forest, de la que son socios 64 ciudades en el mundo

De:  El Agora diario

09
Mar
2020

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Year of publication: 2019

Place of publication: Rome, Italy Pages: #96 p. ISBN: 978-92-5-132068-6

Author: co-authored Serial Title: Unasylva Series number: 251 Publisher: FAO

 

Abstract: El agua, tanto la que se consume como la que se emplea para fines generales, probablemente será uno de los recursos más limitantes en el futuro, dado el crecimiento de la población mundial, la gran demanda hídrica de la mayoría de los sistemas de producción agrícola y los efectos de distorsión del cambio climático. Necesitamos lograr un manejo juicioso del agua, que sea eficiente, rentable y equitativo, si queremos evitar la calamidad que implicaría carecer de un suministro de agua utilizable. Las cuencas forestales proporcionan aproximadamente el 75 % de los recursos accesibles de agua dulce del mundo, y de ellos depende más de la mitad de la población de la Tierra para fines domésticos, agrícolas, industriales y ambientales. Por lo tanto, los bosques son una infraestructura natural vital, y su manejo puede proporcionar «soluciones basadas en la naturaleza» para una variedad de desafíos sociales vinculados con el agua. En esta edición de Unasylva se analiza dicho potencial.

http://www.fao.org/documents/card/en/c/ca6842es

 

 

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