Hidrología

09
Abr
2020

Es necesario impulsar la gestión forestal de base ecohidrológica, como medida efectiva de adaptación de los bosques mediterráneos al cambio climático ya que sitúa el agua en el centro de la planificación forestal, modulando y optimizando la producción de alimentos y biomasa, regulando la humedad del suelo, hidratando la planta y por tanto, mejorando la prevención del riesgo de incendios". De esta forma se expresaron los investigadores del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de ValènciaI (IIAMA-UPV), Antonio del Campo y María González, con motivo del Día Internacional de los Bosques celebrado el pasado 21 de marzo.

La afirmación tiene su punto de partida en la escasa rentabilidad de los bosques mediterráneos y consecuentemente, en la situación de abandono o de nula o muy escasa gestión que se manifiesta especialmente en dos vertientes: la disminución de las aportaciones hídricas -tanto superficiales como subterráneas- provocadas por la densificación de las masas y el incremento sustancial del riesgo de incendios. Por este motivo, durante la última década el grupo de Ciencia y Tecnología Forestal (Re-ForeST) del IIAMA, liderado por el profesor Del Campo, ha desarrollado diferentes estudios y proyectos de investigación con el objetivo de mejorar la resiliencia de los bosques semiáridos al cambio climático. “A la baja productividad de las masas forestales de los bosques mediterráneos, hay que añadir las devastadores consecuencias que tendrá el impacto del cambio climático, por sus efectos en la estación de crecimiento y en el régimen hídrico del suelo, así como en el incremento del riesgo de incendios. Por ello, antes de que las consecuencias sean irreversibles, debemos promover prácticas que mejoren su adaptación y conservación”, afirma el Dr. Del Campo.

El proyecto LIFE RESILIENT FORESTS y la gestión forestal

Un buen ejemplo de estrategia de adaptación es el proyecto LIFE RESILIENT FORESTS, liderado por Antonio del Campo y María González, y en el que se está desarrollado un software de soporte a la decisión que determinará qué tipo de gestión foresta es más óptima, para maximizar la rentabilidad de servicios ecosistémicos como el “agua”, la “biomasa”, el “riesgo de incendio” y la “resiliencia climática. “Tras comprobar las ventajas de la gestión forestal ecohidrológica, queremos cuantificar sus beneficios directos realizando para ello una estimación económica de dicha rentabilidad mediante la comparación de la relación coste-beneficio de los escenarios administrados y no administrados”, señala María González. Los profesores de la UPV recuerdan que recientes estudios realizados por el grupo Re-ForeST en parcelas experimentales, determinan que la gestión forestal ecohidrológica puede reducir el riesgo de incendio en un 27%, “por lo que consecuentemente disminuye un 27% el área de propagación, un 27% la superficie quemada, otro 27% el área de actuación en la extinción y por último otro 27% la zona de restauración posterior del incendio, que es el factor económico clave que determina que es menos rentable no realizar gestión forestal”, sostienen los investigadores del IIAMA.

En este sentido, los primeros resultados alcanzados en el proyecto han suscitado el interés de diferentes agencias y administraciones europeas y nacionales, que han mostrado su predisposición a usar la herramienta. “Nos ha contactado la “Belgium Royal Forestry Society” para implementar la herramienta en alguno de los más 3000 propietarios asociados a la entidad y de esta forma, conocer la resiliencia de dichas superficies al cambio climático, así como la “European Forestry Institute”. A nivel nacional, por ahora van a realizar pruebas con el software técnicos de DIVALTERRA y la Diputación de Bizkaia, quien a través del proyecto SINCERE lo va a aplicar en dos cuencas del País Vasco”, explican los miembros del grupo Re-ForeST.

Finalmente, los investigadores del IIAMA destacan que el proyecto busca poner en valor el papel protector de los bosques de una forma práctica, y evitar así la necesidad de abandono de estas zonas rurales por la falta de actividad económica. “La gestión forestal no debe plantearse como una opción, sino que es una obligación que deben impulsar las administraciones para dotar de oportunidades a nuestros municipios de interior tan afectados por la despoblación. Aún estamos a tiempo de evitar que sucedan en España incendios forestales tan devastadores como los acontecidos en los últimos meses en Australia o California, pero para ello es necesario articular medidas y estrategias de gestión como las que se promueven desde la silvicultura eco-hidrológica ”, concluyen resaltando Antonio y María.

09
Mar
2020

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Year of publication: 2019

Place of publication: Rome, Italy Pages: #96 p. ISBN: 978-92-5-132068-6

Author: co-authored Serial Title: Unasylva Series number: 251 Publisher: FAO

 

Abstract: El agua, tanto la que se consume como la que se emplea para fines generales, probablemente será uno de los recursos más limitantes en el futuro, dado el crecimiento de la población mundial, la gran demanda hídrica de la mayoría de los sistemas de producción agrícola y los efectos de distorsión del cambio climático. Necesitamos lograr un manejo juicioso del agua, que sea eficiente, rentable y equitativo, si queremos evitar la calamidad que implicaría carecer de un suministro de agua utilizable. Las cuencas forestales proporcionan aproximadamente el 75 % de los recursos accesibles de agua dulce del mundo, y de ellos depende más de la mitad de la población de la Tierra para fines domésticos, agrícolas, industriales y ambientales. Por lo tanto, los bosques son una infraestructura natural vital, y su manejo puede proporcionar «soluciones basadas en la naturaleza» para una variedad de desafíos sociales vinculados con el agua. En esta edición de Unasylva se analiza dicho potencial.

http://www.fao.org/documents/card/en/c/ca6842es

 

 

19
Oct
2019

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Consejo de Ministros de 11/10/2019

Los incendios declarados los días 10, 12 y 17 de agosto afectaron a cerca de 10.000 hectáreas en los términos municipales de Agaete, Artenara, Gáldar, Moya, Santa María de Guía, Tejeda, Valleseco y Vega de San Júcar y supondrán una inversión de 1 millón de euros

Las obras tienen como objetivo disminuir el aporte de cenizas y arrastres contribuyendo al restablecimiento de la vegetación existente en la zona, garantizar el suministro de agua potable y evitar la proliferación de plagas y procesos erosivos

El Consejo de Ministros ha ratificado hoy la emergencia de las actuaciones hidrológico-forestales en las áreas afectadas por los incendios forestales en Gran Canaria, que se iniciaron el pasado 10 de agosto en ”El Juncalillo”, en el término municipal de Artenara; el día 12 en la localidad de Cazadores en el término municipal de Telde y en la misma zona otro el día 17.

Estos incendios afectaron a cerca de 10.000 hectáreas, en los términos municipales de Agaete, Artenara, Gáldar, Moya, Santa María de Guía, Tejeda, Valleseco y Vega de San Júcar, en gran parte terrenos donde la pendiente media es elevada, oscilando entre el 15 y el 30%,y donde consecuentemente la probabilidad de arrastre de cenizas es alta, con el consiguiente riesgo de erosión y de afectación a la calidad de las aguas.

Las obras, que supondrán una inversión de 1.000.000 euros, tienen como objetivo disminuir el aporte de cenizas y arrastres contribuyendo al restablecimiento de la vegetación existente en la zona previamente al incendio, así como garantizar el suministro de agua potable y evitar la proliferación de plagas y de procesos erosivos, como consecuencia del debilitamiento y pérdida de la cubierta forestal.

En estos incendios además de la pérdida intrínseca del valor ecológico y económico del sistema forestal, la eliminación de la función protectora de la vegetación origina el desencadenamiento o aceleración de procesos de erosión en sus diversos tipos, especialmente en localizaciones con fuertes pendientes y en suelos erosionables.

Por ello las obras previstas incluyen trabajos de restauración hidrológica, actuaciones de mejora de las masas forestales y trabajos de reconstrucción y mejora de viales.

02
Feb
2020

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2 de febrero, Día Mundial de los Humedales

• El tema seleccionado este año para celebrar el Día Mundial de los Humedales es “Los humedales y la biodiversidad” 

El Gobierno trabaja en un Plan Estratégico de Humedales, que sirva para estabilizar estos espacios superando los problemas críticos que vienen padeciendo y que se agravarán debido al cambio climático

• España destaca por la importancia de sus humedales a nivel mundial, ya que albergan hasta el 40% de las aves acuáticas que invernan en el Mediterráneo occidental

• En la actualidad hay 75 humedales españoles incluidos en la Lista Ramsar de humedales de importancia internacional, lo que nos sitúa como el tercer país del mundo con más espacios incluidos en esta lista 31 de enero de 2020- La restauración y conservación de humedales es una de las prioridades del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para esta Legislatura. Y para ello el Gobierno trabaja en un Plan Estratégico de Humedales, que sirva para estabilizar estos espacios superando los problemas críticos que vienen padeciendo y que se agravarán debido al cambio climático. En este sentido, es necesario completar el Inventario Nacional de Humedales, pues el último data de 1996, para poder ofrecer información actualizada del estado de conservación de estos espacios. Ese nuevo plan sobre humedales deberá ser coordinado entre el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos para asegurar la conservación, restauración y, en su caso, la recuperación de humedales desaparecidos. Coincidiendo con la celebración el próximo domingo 2 de febrero del Día Mundial de los Humedales, el MITECO recuerda que las zonas húmedas bien gestionadas garantizan la resiliencia del medio y de las comunidades que lo habitan, contribuyendo en gran medida al mantenimiento de la biodiversidad. Recuperar los humedales en mal estado y conservar estos ecosistemas vitales, es fundamental para mantener la vida que sustentan.

El Día Mundial de los Humedales se celebra para conmemorar la firma en 1971 del Convenio de Ramsar sobre la conservación de los humedales en la ciudad iraní del mismo nombre. El objetivo de esta efeméride es visibilizar y crear conciencia acerca del valor de estos ecosistemas para la humanidad y el planeta. Como es habitual, también este año el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se ha sumado a la conmemoración de este Día Mundial de los Humedales para aumentar la sensibilización y promover el uso sostenible de nuestro patrimonio húmedo y el mantenimiento de nuestra biodiversidad. Por ello se han llevado a cabo acciones de difusión como la instalación en la fachada del Ministerio de un cartel de grandes dimensiones inspirado en el lema propuesto por Ramsar para este año, así como una campaña de concienciación en redes sociales.

SERVICIOS QUE NOS PROPORCIONAN LOS HUMEDALES

Aunque los humedales ocupan apenas entre el 3% y el 5% de la superficie del planeta, se estima que proporcionan hasta el 40% de los servicios ecosistémicos: son parte esencial del ciclo hidrológico, fuente del agua que bebemos, proporcionan materias primas y recursos genéticos, constituyen un medio de vida para 1.000 millones de personas y contribuyen a alimentar al mundo (el arroz, que se cultiva en humedales transformados en muchas partes del planeta, es el alimento básico para 3.500 millones de personas, representando el 20% de las calorías que consume el ser humano).

España destaca por la importancia de sus humedales para la biodiversidad, ya que albergan hasta el 40% de las aves acuáticas que invernan en el Mediterráneo occidental y por la gran variedad de tipos de humedales que cobija, muchos de ellos de Importancia Internacional. En la actualidad hay 75 humedales españoles incluidos en la Lista Ramsar, lo que posiciona a España como el tercer país del mundo por número de zonas húmedas incluidas en esta lista, sólo por detrás de Reino Unido y México. La pérdida global de biodiversidad es un hecho indubitable desde el punto de vista científico. La biodiversidad disminuye rápidamente, y las especies de los ecosistemas húmedos se están viendo especialmente afectadas por esta tendencia. Las cifras son sobrecogedoras: • Entre 1970 y 2012 las poblaciones de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles de todo el mundo disminuyeron en un 58%.

• Desde 1970 ha disminuido el 81% de las especies de los humedales continentales y el 36% de las especies de los humedales costeros y marinos. • El 25% de las especies de los humedales están amenazadas de extinción; esto incluye a las aves acuáticas, los mamíferos dependientes del agua dulce, las tortugas marinas y las especies que construyen arrecifes de coral.

Se estima que desde 1970 han desaparecido hasta el 35% de los humedales del mundo, y que desde el siglo XVIII esta cifra se eleva hasta el 87%. En el caso de España las cifras oscilan entre el 60% y el 70% de pérdida de patrimonio húmedo desde principios del s. XX hasta los años 80 del mismo.

ACCIONES DE RESTAURACIÓN

En España se ha trabajado mucho durante los últimos años en acciones de restauración. Un reciente estudio estima que la superficie mínima total de humedal rehabilitada en los últimos 25 años ronda las 18.000 hectáreas, lo que implica que se ha podido llegar a recuperar algo más del 13% de la superficie húmeda existente. Como ejemplos concretos de actuaciones llevadas a cabo recientemente o en marcha, y que inciden en la conservación de los humedales, cabe destacar el trabajo de la Confederación Hidrográfica del Júcar regulando los caudales y la calidad del agua que entran en la Albufera de Valencia para intentar revertir los problemas de eutrofización; el control e inspección sobre usos ilegales del agua llevado a cabo por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, con el apoyo del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, para eliminar presiones sobre los acuíferos que nutren al parque nacional de Doñana; o la Hoja de Ruta para el Mar Menor, que recoge actuaciones urgentes y a medio plazo para revertir la situación de colapso ecológico de esta laguna.

Fuente MITECO

22
Sep
2019


La DANA de los pasados días ha causado importantes daños personales y materiales tanto en las comarcas centrales como en la Vega Baja del Segura que ponen en evidencia deficiencias de planificación y comportamiento ciudadano, pero también que disponemos de unos mecanismos de respuesta a emergencias altamente profesionalizados. La primera reflexión es que en toda la costa Mediterránea se suceden largos períodos de sequías con intensas precipitaciones en línea con lo que decía Raimon «al meu país la plutja no sap ploure». Por ello tampoco debemos de olvidar que un episodio de lluvias intensas tras muchos meses secos es de entrada necesario y bienvenido. El escenario alternativo era sin duda mucho peor. En ningún lugar del Planeta tan lejos del Ecuador se producen precipitaciones tan cuantiosas en 24 horas. A todo ello se suma el cambio climático que exacerba nuestro ya de por sí peculiar patrón de precipitaciones. La respuesta por tanto debe partir de reconocer que el agua es un recurso vital y valioso y que hay que tratara como tal y no como una amenaza, aunque su falta de gestión adecuada pueda acarrear peligros importantes.


La respuesta inteligente debe enmarcarse en la prevención y reducción de desastres internacionalmente acordada como el marco de Hyogo o la Conferencia de Sendai. Vivimos en un territorio con dos riesgos importantes – incendios e inundaciones – y toda la población debe tener unos mínimos conocimientos de cómo responder a ellos. Con ello podremos reducir el número de víctimas y las situaciones angustiosas y peligrosas como ponen de manifiesto el riesgo en que incurrieron quienes grabaron más de un video o fotos circulados estos días. La seguridad de las personas tiene que ser la prioridad absoluta y la autoprotección necesaria para evitar la distracción de los medios humanos que intervienen en una situación de este tipo.


Abordar el problema de fondo requiere analizar el ciclo del agua en su conjunto. Como en una cadena, se romperá por su eslabón más débil. El agua con mayor riesgo por velocidad y posibilidades de retención es la que se precipita sobre las montañas. Por ello el estado de los terrenos forestales es clave. En las comarcas centrales donde ocupan un porcentaje mucho más elevado que en la Vega Baja, su estado no es óptimo por los reiterados incendios que han padecido sobre todo en los 70, 80 y 90s. En unos lugares por reincidencia no hay cubierta arbórea, en muchos pinares jóvenes hiperdensos, pocos pinares adultos y mucha superficie de matorral, en pocos casos de densidad óptima. Una gestión forestal continuada e integradora de su función hidrológica podría haber contribuido de forma clave a que un porcentaje mucho mayor de la precipitación se infiltrase en los acuíferos recargándolos y evitar así flujos intensos y cargados de sólidos en suspensión (barro). Resulta substantivo aquí recuperar los trabajos que en su día hizo el ICONA en los 70 y 80s de corregir hidrológicamente los barrancos con muros y pequeños diques que retuviesen la escorrentía y los sólidos actuando también en terrenos privados mediante mecanismos similares a las ZAU realizadas para prevenir incendios.


Estas medidas serían todavía más importantes en la Vega Baja donde la vegetación arbórea está en el límite por su clima extremo. La Diputació d'Alacant ha venido realizando interesantísimos trabajos de restauración hidrológica-forestal generando microcuencas que además de retener el agua, favorecerían el desarrollo de los árboles y arbustos implantados. Hay que recordar dos de las claves funciones del arbolado: romper capas impermeables mediante sus raíces que ayuden a la infiltración del agua y generar una capa de humus que evite las costras impermeables típicas de los suelos calcáreos. En el ámbito de los terrenos agrícolas tenemos un problema por abandono de un lado y, de otro, pérdida de los bancales tradicionales que suponían una excelente protección frente a episodios como este. Recuperarlos y abordar la escorrentía en las zonas de cultivos intensivos resulta perentorio.


Nuestro sistema de embalses siendo suficiente en términos generales adolece de limitaciones, especialmente por el desplazamiento creciente de las precipitaciones a las zonas más próximas a la costa. Necesitaríamos de un considerable número de pequeñas presas que retuviesen en las zonas de mayor pluviometría –p. e. SE València, NE de Alacant o NW d Castelló- el agua a la mayor cota posible sea su destino su uso agrícola, aunque fuera a pequeña escala o complementariamente o para su infiltración así como reducción de avenidas. También hemos de identificar áreas inundables, sean húmedas o agrícolas que puedan funcionar como aliviaderos y recargar acuíferos en caso de grandes avenidas. Obviamente deberían compensarse los daños generados a los agricultores, pero su coste será una fracción de las alternativas (aljibes subterráneos o mayor inundación).


En las zonas urbanas, muy extensas en la Vega Baja, no hemos considerado adecuadamente dos cuestiones, liberar las zonas inundables y dar a los cauces el espacio necesario de un lado y, de otro, reducir al máximo la escorrentía. Si tenemos en cuenta los patrones de precipitación intensa de nuestras zonas costeras es irresponsable el grado de sellado de los suelos que hemos practicado. En el uso del espacio público o parkings al aire libre hay que invertir el concepto y sellar solo lo absolutamente imprescindible. Además, al no separar pluviales de aguas residuales toda la inversión realizada en depuradoras se va al traste en esos episodios cuando hemos de liberar las aguas sin depurar a los cauces por puntas de fluido que superan la capacidad de las depuradoras. Separar pluviales, al menos en obra nueva y rehabilitación más espacios públicos es urgente. Tampoco hace falta enterrar las pluviales que se pueden integrar como canales o acequias abiertas en el entramado urbano, en parte reconstruyendo lo que hubo antaño manteniendo un caudal mínimo permanente.


Los cauces además de tener las dimensiones necesarias deben estar libres de construcciones que impidan el fluido y dotados de vegetación de ribera tratada óptimamente para conjugar la conveniente retención de los fluidos y sólidos en suspensión, acelerar la infiltración y recuperar la biodiversidad y el paisaje sin aportar demasiados arrastres que puedan causar tapones en los ojos de los puentes. El predominio incontrolado de la caña oriunda de México generar muchísima biomasa que es fácilmente arrastrada por las aguas sin que aporte las ventajas de la vegetación de ribera además de su alta inflamabilidad en invierno. Es urgente sustituirla por vegetación de ribera bien diseñada y gestionada.


Finalmente hemos de recapacitar si el presente modelo territorial de desplazamiento de la población y la actividad económica a la costa es sostenible al ocupar grandes extensiones con riesgos importantes de inundación que se ve exacerbado por el sellado implícito del suelo que comporta cuando a pocos km hacia el interior se dispone de amplios territorios infrautilizados. El agua no hace sino poner en evidencia problemas subyacentes que vienen apareciendo en otros debates (incendios, despoblación) y cuya resolución nunca será satisfactoria si meramente nos centramos en los síntomas. Hemos de entender perentorio para su resolución reequilibrar el territorio a la vez de utilizamos con mucha mayor determinación la ingeniería verde en nuestras infraestructuras.


Eduardo Rojas Briales/profesor de la universitat politècnica de valencia y decano del colegio de ingenieros de montes

Publicado en el diario Levante 16/09/2019

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