Hidrología

09
Dic
2022

 

Autoría:

Joan Estrany. Profesor Titular de Universidad de Geografía Física. Coordinador del Mediterranean Ecogeomorphological and Hydrological Connectivity Research Team, Universitat de les Illes Balears

Jaume Company Ferrer. Estudiante de doctorado. Departamento de Biología de la Universitat de les Illes Balears. Miembro del Mediterranean Ecogeomorphological Connectivity Research Team, Universitat de les Illes Balears

Josep Fortesa. Contratado postdoctoral - Doctor en Geografía Física, Universitat de les Illes Balears

Julián García Comendador. Profesor ayudante. Área de Geografía Física del departamento de Geografía de la UIB. Miembro del Mediterranean Ecogeomorphological and Hydrological Connectivity Research Team, Universitat de les Illes Balears

Maurici Ruiz Pérez. Profesor titular de universidad, Universitat de les Illes Balears

Miguel Molina Rotger. Estudiante de doctorado de ingeniería y técnico superior de INUNSAB. Miembro del Mediterranean Ecogeomorphological Connectivity Research Team, Universitat de les Illes Balears

En general, la imagen que nos viene a la mente cuando hablamos de ríos es la de un curso fluvial perenne, es decir, con un caudal constante. Sin embargo, aquellos cursos que no cuentan con un flujo permanente prevalecen en todas las regiones climáticas. Son los ríos temporales.

Estos ríos se caracterizan por experimentar una fase seca recurrente –de duración y extensión variable– causada por aportaciones de lluvia irregulares, elevadas temperaturas y, principalmente en regiones calizas, un subsuelo que engulle casi toda el agua que fluye en superficie.

Abundantes e imprescindibles

A nivel global, estos cursos de agua representan el 69 % de los pequeños cauces de cabecera, alcanzando cifras de entre el 30-40 % de la totalidad de los ríos de mayor entidad en latitudes inferiores a los 60°.

La clave para definirlos es el régimen hidrológico. Este, además de caracterizar el volumen de agua que fluye en un río regularmente en el tiempo y el espacio, está muy relacionado con su calidad ambiental. Así lo explicita la Directiva Marco del Agua, donde se identifica el régimen hidrológico como un factor crucial en la gestión integrada de cuencas.

Los ríos temporales actúan como corredores esenciales de materia y energía. Son claves para el correcto funcionamiento de numerosos ecosistemas, tanto continentales como litorales. Incluso cuando el agua no fluye en superficie, se producen flujos subsuperficiales que conectan las partes altas de un río temporal con otras aguas abajo.

Los ríos temporales también son ríos

Este tipo de ríos es predominante en regiones de clima mediterráneo. Como consecuencia, culturalmente los ríos temporales cuentan con un notable arraigo social reflejado en su denominación popular: arroyos, cañadas o ramblas en las regiones de habla castellana de España, y rambles, torrents, rieres o rierols en las de habla catalana; torrente en Portugal y Galicia; cours d'eau intermittent o ravines en Francia; torrenti, rii o fiumare en Italia; xiropotamos, xeropotamos o xeros potamos en Grecia y Chipre; wadis o oued en el mundo árabe.

Estos términos específicos generan, en ocasiones, una confusión entre la población que les priva de su condición de ríos. Quedan relegados a una unidad de menor relevancia, un espacio marginal en el imaginario colectivo.

No obstante, este olvido es un fenómeno relativamente reciente derivado del cambio socioeconómico ocurrido en la Europa mediterránea, que ha provocado la progresiva pérdida de algunas referencias geográficas atesoradas por nuestros antepasados durante generaciones.

Los ríos temporales tenían un lugar destacado entre estas referencias. El agua suponía un bien escaso de difícil acceso y gestión y, a la vez, un riesgo con el que convivir.

Desgraciadamente, se ha pasado del respeto al desprecio, o peor, a la ignorancia absoluta. A obstruir su paso con construcciones, a contaminarlos, a estrecharlos, a reducirlos a una sombra de lo que son. Un desprecio que provoca la degradación ambiental de elementos clave para el paisaje e incrementa nuestra vulnerabilidad frente a episodios de inundación y otros riesgos naturales.

Acciones que destruyen los ríos y el paisaje

Es importante desarrollar políticas integrales de protección de ríos temporales y establecer soluciones científicas en la toma de decisiones fundamentadas en la naturaleza.

Por ejemplo, la práctica habitual de desbrozo indiscriminado de la vegetación de ribera comporta procesos irreversibles de degradación ambiental. Además, elimina los servicios ecosistémicos que esta vegetación proporciona, como mitigar inundaciones, actuar de reservorios de carbono y regular el clima local.

Estos efectos se pueden observar en multitud de paisajes rurales mediterráneos. La mal llamada limpieza de arroyos está dilapidando un paisaje cultural en el que tradicionalmente la hidrología había sido tratada con delicadeza extrema.

Las prácticas tradicionales de conservación del suelo han permitido retenerlo mediante muros de piedra en seco ubicadas en los márgenes de estos ríos, actualmente muy dañados por estas actuaciones.

En multitud de lugares, la urbanización también ha causado una marcada alteración hidrológica de los ríos temporales, modificando la microtopografía de las geoformas fluviales y generando impactos irreversibles en los ecosistemas e incrementando los riesgos de inundación.

Más ríos temporales debido al cambio climático

En el grupo MEDhyCON de la Universitat de les Illes Balears llevamos años estudiando las dinámicas hidrológicas en cuencas mediterráneas y los efectos que el cambio climático y de los usos del suelo provoca en ríos temporales.

La previsión de reducción notable de precipitación a lo largo del s. XXI –según el escenario de mayor emisión de CO₂– producirá efectos notables en la escorrentía, ampliando la fase seca y tornando temporales muchos ríos actualmente perennes.

Ante la emergencia climática actual y los futuros escenarios climáticos y de modificación de uso del suelo, es fundamental aplicar soluciones basadas en la naturaleza utilizando un enfoque combinado de gestión del territorio, monitorización ambiental y sistemas de alerta temprana de riesgos naturales para generar una cultura social en pro de la resiliencia y restauración de los ríos temporales.

Con la adopción de buenas prácticas de gestión territorial y ambiental en ríos temporales, es posible reducir sustancialmente los efectos adversos causados por el calentamiento global y cambios en los usos del suelo. Es urgente gestionar de manera sostenible de estos ríos, pues forman parte intrínseca de un paisaje mediterráneo altamente sensible a los cambios de la dinámica climática global.

The Conversation

27
Nov
2022

1920px Logotipo del miteco

Hasta el 16 de diciembre

24/11/2022

Fija el objetivo de restaurar 3.000 kilómetros de ríos entre 2022 y 2030 conforme a los Planes hidrológicos de cuenca y los Planes de gestión del riesgo de inundación

La Estrategia cuenta con una inversión estimada de 2.500 millones, conectada a las líneas presupuestarias del Plan de Recuperación, Transición y Resiliencia y con los programas europeos FEDER y LIFE

Desde 2005 se han ejecutado o iniciado 76 proyectos de restauración para mejorar la continuidad fluvial de los ríos, con actuaciones de infraestructuras verdes y soluciones basadas en la naturaleza

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha sacado a consulta pública la actualización de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos (ENRR) que, con una inversión estimada de 2.500 millones de euros, fija el objetivo de restaurar 3.000 kilómetros de ríos españoles entre 2022 y 2030 conforme a los Planes Hidrológicos de Cuenca y los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación.

Transcurridos 15 años desde su inicio, es necesario abordar una segunda fase de desarrollo de la ENRR para actualizar los objetivos y los mecanismos de desarrollo de la Estrategia, y adecuarla a la evolución normativa europea y española en materia de agua, biodiversidad y gestión de riesgos.

Para que la restauración fluvial sea exitosa, es necesario que la sociedad comprenda el objetivo de estas actuaciones y los beneficios que comportan. Ello implica un mayor conocimiento y mejor comprensión de los procesos y dinámicas fluviales entre la población y una participación más activa en la toma de decisiones.

El presente documento que se somete ahora a consulta pública recoge las principales reflexiones de la ENRR y las líneas de actuación para la revisión de la misma. El plazo para el envío, a través de este enlace, de observaciones al texto finaliza el 16 de diciembre de 2022.

Posteriormente, será aprobada por el Consejo de Ministros e implantada a través de las distintas administraciones de acuerdo con el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, conectado a las líneas presupuestarias del Plan de Recuperación, Transición y Resiliencia (PRTR) y con los programas europeos FEDER y LIFE.

MEJORA DE LA CONTINUIDAD FLUVIAL DE LOS RÍOS

La estrategia se inició en 2005 con un plan de acción basado en el diagnóstico de la problemática de los ríos españoles. Desde esa fecha, se han ejecutado o están en ejecución 76 proyectos de restauración en las demarcaciones hidrográficas intercomunitarias, con actuaciones de infraestructuras verdes y soluciones basadas en la naturaleza.

Estos proyectos han permitido mejorar la continuidad fluvial de los ríos españoles mediante la demolición de 621 azudes, presas obsoletas y la construcción de 574 pasos para peces.

Los Planes Hidrológicos de Cuenca del Tercer Ciclo y los Planes de Gestión el Riesgo de Inundación de segundo ciclo apuestan claramente por la restauración fluvial, al ser las presiones hidromorfológicas una de las tipologías más importantes de las existentes en nuestros ríos.

La influencia del cambio climático en la hidromorfología fluvial y en la vegetación de ribera afecta a nuestros ecosistemas fluviales principalmente a través de la modificación del régimen de caudales y al incremento de la erosión, tal y como se recoge en el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.

https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/el-miteco-saca-a-consulta-p%C3%BAblica-la-actualizaci%C3%B3n-de-la-estrategia-nacional-de-restauraci%C3%B3n-de-r%C3%ADos-que-contar%C3%A1-con-una-inversi%C3%B3n-de-2.500-mill/tcm:30-548371

08
Sep
2022

 

Brett M. Bennett & Gregorio A. Barton

Abstracto

Fondo

Este artículo traza la historia de las ideas científicas que conectan la cubierta forestal con la lluvia para informar los debates en curso sobre si los bosques son usuarios netos o productores de agua en el ciclo hidrológico. Los estudiosos de la escuela del lado de la oferta argumentan que los bosques son productores netos y lupas que aumentan las precipitaciones a escala regional. Los estudiosos del lado de la oferta buscan desafiar el dominio del pensamiento del lado de la demanda. La escuela del lado de la demanda enfatiza que los árboles son usuarios netos de agua dentro de una cuenca que disminuye el agua general disponible para otros usuarios. Este debate científico tiene implicaciones significativas para el desarrollo de políticas de gestión de los bosques y el agua.

Resultados

Los científicos han debatido la cuestión de si los bosques mejoran o empeoran el equilibrio hídrico durante más de doscientos años. Las conexiones entre los bosques y las precipitaciones ganaron prominencia en los círculos científicos durante la segunda mitad del siglo XIX y nuevamente durante las últimas tres décadas. La popularidad de las conexiones bosque-lluvia ha sido paralela al interés social y científico en el cambio climático antropogénico y la deforestación. Las teorías que conectan los bosques con las precipitaciones alcanzaron su punto máximo de popularidad en las décadas de 1850 a 1880, un período en el que los científicos expresaron su alarma de que la deforestación causó disminuciones regionales en las precipitaciones. Se entendía que los bosques creaban lluvia dentro de una localidad y región. El consenso científico cambió a principios del siglo XX a la opinión de que los bosques no desempeñaban un papel importante en la determinación de las precipitaciones. La conexión bosque-lluvia resurgió en la década de 1980 junto con los avances en el modelado climático y los crecientes temores del calentamiento global antropogénico y la deforestación tropical. Utilizando nuevos datos y teorías, los defensores de la oferta han colocado una vez más una fuerte conexión bosque-lluvia en la prominencia científica.

Conclusión

Las políticas de gestión del lado de la oferta tienen una historia accidentada que debería provocar cautela, mientras que las políticas del lado de la demanda, que se basan en casi un siglo de investigación hidrológica, no deben anularse rápidamente en regiones que enfrentan una posible escasez de agua antes de que se realicen más investigaciones.

Ver artículo completo: https://forestecosyst.springeropen.com/articles/10.1186/s40663-017-0124-9

Ecosistemas forestales volume 5, Número de artículo: 5 (2018)

14
Nov
2022

En el siguiente enlace está disponible la charla impartida en Zaragoza por Ignacio Pérez-Soba Díez del Corral el 9 de noviembre de 2022.

https://www.youtube.com/watch?v=TqidBTdJX74

Se trata de la sesión 341 del Ateneo de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza.

 

30
Ago
2022

La desertificación es la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas, según definición del artículo 1 de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD). La ratificación por parte de España de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), como país Parte afectado, conlleva la preparación de un Programa de Acción Nacional como elemento central para luchar contra la desertificación. España ha realizado una ingente tarea de repoblación forestal de tierras degradadas Se estima en 5 millones de hectáreas la superficie repoblada en los 150 años transcurridos desde el inicio de las actuaciones (un 10% del territorio nacional), el 75 % de las cuales han tenido un objetivo eminentemente protector.

Restauración Forestal

La restauración hidrológico-forestal comprende el conjunto de actuaciones necesarias para proteger el suelo frente a la erosión, defender el territorio frente a la sequía y las inundaciones, aumentar la capacidad de aprovisionamiento de agua y contribuir a la conservación y mejora de la funcionalidad de los suelos.

Además, la restauración hidrológico-forestal contribuye a la creación de empleo rural, a la conservación y mejora de la biodiversidad, a la mitigación del cambio climático por aumento de los sumideros de carbono, y a la mejora del paisaje y del valor recreativo de los montes.

Las técnicas de restauración hidrológico-forestal se basan en los fundamentos de la hidrología forestal, considerada como especialidad de la hidrología que estudia la relación entre el agua y el suelo, dentro del marco de trabajo que constituyen los bosques y montes (López Cadenas de Llano, 1994), y consisten principalmente en la implantación de cubiertas vegetales, en la ejecución de hidrotecnias y en la realización de tratamientos selvícolas orientados a la mejora de la funcionalidad ecológica de los bosques, con especial atención a la protección y formación de suelo.

También se realizan otro conjunto de Actuaciones Forestales para mejorar las cubierta vegetal como las restauración de zonas afectadas por Grandes Incendios Forestales, y planes específicos de mitigación de la desertificación y la erosión.

En la web del MITECO se pueden descargar tres documentos muy interesantes:

La restauración forestal de España: 75 años de una ilusión

Bases técnicas y ecológicas del proyecto de repoblación forestal Tomo 1.pdf

Bases técnicas y ecológicas del proyecto de repoblación forestal Tomo 2.pdf

 

Fuente: MITECO

https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/desertificacion-restauracion/

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