Ordenación de montes

18
Feb
2021

xunta de Galicia

La superficie forestal ordenada de Galicia es de 260.000 ha, algo menos del 10 % de la superficie forestal gallega. Para 2021 la Xunta espera que esa superficie aumente en 200.000 ha tras la ejecución de las ayudas de 4,5 millones de euros a 667 beneficiarios.

Las ayudas para la ordenación están condicionadas a que, en el plazo de un año desde su pago, esos montes obtengan un sello de certificación forestal que garantice que la gestión que se hace de forma sostenible.

En este momento continúa abierto el plazo para solicitar las aportaciones que impulsan la buena gobernanza en las Comunidades de Montes Vecinales en mano Común (CMVMC). Se trata de 1,5 millones de euros que tienen el objetivo de profesionalizar la gestión de estas figuras y consolidar sus propiedades. Estos terrenos ocupan 660.000 hectáreas, algo más del 25 % de la superficie forestal de la comunidad.

 

roble q robur Galicia

El Plan Forestal de Galicia en el Parlamento

Continúan los trámites en el Parlamento Gallego para la renovación del Plan Forestal. Marca las actuaciones en el periodo 2021-2040 con una inversión de 4.900 millones de euros, incluyendo tanto fondos públicos (alrededor de 4.000 millones) como financiación privada de los titulares o gestores de los terrenos forestales.

Entre las cifras más llamativas, el PFG pretende alcanzar 425.000 hectáreas de frondosas y plantará 16.000 nuevas hectáreas de castaño entre producción de madera y castaña. Tiene previsto recuperar otras 8.000 hectáreas de sotos tradicionales y planifica una reducción del 5 % de la superficie con presencia de eucalipto hasta 2040.

12
Oct
2020

pinaster

Un estudio pone de manifiesto que no existe una gestión forestal que mejore la provisión de todos los servicios ambientales a la vez. En una situación como la actual, decidirse por una gestión forestal que reduzca la vulnerabilidad del bosque es una opción sensata. El estudio se ha llevado a cabo por un equipo de investigadores del CTFC, la UdL y el CREAF.

Un artículo liderado por Alejandra Morán-Ordóñez, del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC), concluye que las políticas de gestión forestal serán más decisivas que el cambio climático a la hora de predecir los servicios ambientales que ofrecerán los bosques. Así, el rendimiento forestal entendido como el conjunto de productos y servicios que proporcionan los bosques, estará más condicionado por la tipología de gestión que se haga que por el cambio climático. Sin embargo, el estudio también evidencia que ninguna de las estrategias de gestión estudiadas tiene la capacidad de maximizar todos los servicios evaluados y que una gestión orientada a hacer los bosques más resilientes a las perturbaciones es la más recomendable.

El estudio, en el que también han participado investigadores del CREAF y de la Universidad de Lleida (UdL), ha estudiado cuatro estrategias de gestión: continuar con la gestión actual, promover la producción de biomasa, el almacenamiento de carbono, o reducir la vulnerabilidad del bosque al cambio climático. Los servicios ecosistémicos evaluados han sido la cantidad de madera producida, el almacenamiento de carbono, la producción de setas, la provisión de agua, la mitigación de la erosión de los suelos forestales y el hábitat para la biodiversidad.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que el equilibrio entre los servicios es prácticamente imposible. “El equilibrio perfecto entre la provisión de servicios ecosistémicos forestales no existe y depende de los objetivos de gestión del bosque”, explica Alejandra Morán-Ordóñez, investigadora del CTFC y del grupo de investigación InForest (CTFC-CREAF) y una de las principales autoras del artículo, junto con Aitor Améztegui, investigador del CTFC y la UdL. “¿Qué servicios queremos promover y a qué precio depende de los intereses socioeconómicos tanto locales como continentales”, añade Morán-Ordóñez. Por ejemplo, si se continúa con la misma gestión realizada hasta ahora, se beneficiarán algunos servicios como la mitigación de la erosión del suelo en detrimento del suministro de agua y se planteará un escenario con bosques más vulnerables frente sequías extremas o incendios forestales.

Reducir la vulnerabilidad, la más razonable

Por otra parte, si se realiza una gestión centrada en reducir esta vulnerabilidad, se reducirá la provisión de algunos servicios en relación al escenario de gestión actual, como el almacenamiento de carbono. En cambio, se obtendrían otros beneficios, como reducir el riesgo de que se produzcan daños en el funcionamiento de los bosques. En este sentido Améztegui explica que “en un contexto en el que se espera que las perturbaciones aumenten en frecuencia y gravedad, este tipo de gestión emerge como una alternativa razonable para atenuar el riesgo de daños irreversibles, incluso si se reduce ligeramente la provisión de algunos servicios”.

Hasta ahora son pocos los estudios que han evaluado explícitamente las consecuencias a largo plazo de aplicar estrategias alternativas de gestión forestal, sobre la prestación de servicios del ecosistema por parte de los bosques y en un contexto de cambio climático.

El trabajo de Morán-Ordóñez y Améztegui pone de manifiesto estas consecuencias y representa una valiosa herramienta para apoyar la toma de decisiones bien informadas y basadas en evidencias en la gestión de los bosques mediterráneos.

 

Fuente: Consorci Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF)

 

18
Sep
2020

dehesa extremeña

La Junta de Extremadura está elaborando una estrategia regional de bioeconomía forestal que abarca la producción de recursos biológicos renovables y su conversión a alimentos y bioenergía, lo que supone la contribución del sector forestal a la economía y al empleo verde. 

En esa línea, superficie certificada PEFC de la Comunidad Autónoma de Extremadura alcanza ya las 104.844 hectáreas, habiendo registrado un incremento de un 9,47% en lo que va de año. Esta superficie se reparte en 5 certificados. Uno de ellos cuenta con 65.299 hectáreas y lo gestiona la Junta de Extremadura, siendo así el único de titularidad pública. Los otros cuatro certificados son de titularidad privada y corresponden a las siguientes entidades: Asociación de Propietarios de Monte Alcornocal de Extremadura, APMAE (25.960 ha), Rendimiento Verde (7.433 ha), Cárnicas Joselito (3.531 ha), y Y.S. Venafor (2.621 ha).

El Ejecutivo extremeño, con esta y otras actuaciones, dirige sus políticas en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y el Pacto Verde Europeo y se encamina hacia un modelo de bioeconomía que favorezca la compra de proximidad y ayude a superar el Reto Demográfico. Este enfoque centrado en la futura estrategia regional de bioeconomía forestal está fomentando que tanto administraciones públicas como entidades privadas decidan certificar sus montes para así poder ofrecer una fuente de múltiples recursos gestionados de manera responsable. De hecho, es una oportunidad para los propietarios y gestores para establecer contratos de gestión con la administración pública con fines de ordenación y certificación de montes protectores.

 

 

 

Montes certificados

Las masas forestales certificadas del territorio extremeño las forman, principalmente, pinares (46%), encinares (25%) y alcornocales (14%), siendo superficies que constan con los servicios ecosistémicos óptimos para criar ibéricos, trabajar el corcho y producir otros productos no madereros como la miel, las setas o la resina. La relevancia de la materia prima autóctona es una oportunidad para impulsar la bioeconomía y este tipo de productos están posicionándose en el mercado y siendo demandados por sus beneficios ambientales y propiedades naturales.

Las dehesas son territorios de alto valor gastronómico por ser el nido de los preciados ibéricos, pero también lo son por su interés turístico. Igualmente, el corcho está revalorizándose como nuevo material sostenible, renovable y sumidero de carbono por tener unas características muy particulares que lo hacen único en el mercado (natural, ligero, duradero y estético) y su extracción ayuda a la regeneración del suelo y al mantenimiento del bien cultural de las actividades forestales con una larga tradición.

La apicultura también se pone en valor por fomentar el empleo rural y ayudar a proteger la biodiversidad ofreciendo a las abejas (ahora amenazadas) asilo y alimento y colaborando así a la polinización de la flora autóctona.

Extremadura tiene la climatología, la superficie y la masa forestal idóneas para los aprovechamientos madereros, apícolas, de plantas aromáticas y de alimentos forestales. Así, el aprovechamiento de estas dehesas y montes fija CO2 y la gestión sostenible del territorio y la trazabilidad de sus recursos crea un tejido económico con perspectiva local que aumenta la resiliencia forestal y mitiga los efectos del cambio climático.

Por ello, es necesario mantener esta dirección hacia una economía verde y con garantías de sostenibilidad, trazando el origen sostenible y asegurando los recursos forestales a través de la Certificación en Cadena de Custodia desde el monte hasta el consumidor final. Cada vez son más las empresas que buscan avalar el trazado de sus productos, al igual que aumenta la demanda de sellos certificados, lo que hace incrementar cada año, los registros de empresas con certificación PEFC.

Cadena de custodia

En Extremadura existen 8 empresas certificadas en Cadena de Custodia dedicadas a la energía (Carbón y Leña Los Rivera S.A.L., Carbonera de Zahinos S.L., Francos Pozo Sánchez S.L., Hermanos Vega Sequedo S.L. y Provisional Verde S.L.), especialmente la biomasa como recurso líder en combustible sostenible y su empleo en cascada, y a la madera (Explotaciones Forestales Orsil S.L., Industria Forestal del Carbón S.L. y Sital S.L.), trabajando la manufactura de los productos que los montes extremeños ofrecen. Llevan desde 2014 apostando por la certificación forestal para trazar así, el origen sostenible de sus productos.

Por ello, promover desde los organismos públicos y privados el material certificado para que las medidas sostenibles se pongan en valor, es un reto que se erigirá como prioritario en esta etapa post-covid ahora que los bosques son más vulnerables que nunca y que irá en línea con las estrategias medioambientales internacionales.

La certificación PEFC es líder en el territorio español abarcando, a finales del primer semestre de 2020, una superficie total de 2.351.359 hectáreas. La gestión forestal sostenible con certificación PEFC es una herramienta transformadora que asegura y garantiza las medidas económicas, sociales y ambientales más rigurosas para crecer de forma responsable, igualitaria y justa.

Fuente: 

PEFC España

23
Feb
2020

pinea

En el transcurso de su última asamblea general, PEFC ha aprobado tres normas que refuerzan los Criterios Globales de Sostenibilidad de PEFC y ayudan a proteger los bosques a nivel mundial. Las normas revisadas, que afectan a la certificación de la cadena de custodia, el uso de marca y la evaluación de la conformidad, han entrado en vigor el pasado 14 de febrero de 2020. Hay un período de transición de 18 meses tras el cual todos los usuarios de las normas deberán ajustarse a las nuevas normas. Los principales cambios en la norma de la Cadena de Custodia son los relativos a la ampliación de la definición de fuentes conflictivas.

La cadena de custodia establece el vínculo desde el bosque hasta el mercado, trazando el material forestal desde las fuentes sostenibles hasta el producto final. La norma de Cadena de Custodia establece los requisitos que una empresa debe cumplir para lograr la certificación de la cadena de custodia PEFC. Esto incluye requisitos para evitar las "fuentes conflictivas", es decir, el material que no debe utilizarse en productos certificados. La definición actualizada de “fuentes conflictivas” incorpora requisitos adicionales de sostenibilidad, lo que permite a las empresas a lo largo de toda la cadena de valor de la madera, incluidas las más alejadas del bosque, ayudar a promover una silvicultura responsable más allá de la compra de madera certificada. La definición actualizada exige a las empresas que eviten el material procedente de actividades no sostenibles, incluidas aquellas en las que:

• No se identifiquen, protejan, conserven o reserven zonas forestales de importancia ecológica;

• No se cumpla el espíritu de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (2007);

• Se producen conversiones forestales;

• La ordenación forestal no contribuye al mantenimiento, la conservación o el aumento de la biodiversidad a nivel de paisaje, ecosistema, especie o genética;

• No se mantiene la capacidad de los bosques para producir una gama de productos y servicios forestales madereros y no madereros de manera sostenible o el volumen de corta supera un nivel que pueda sostenerse a largo plazo.

Otros aspectos que destaca PEFC del cambio normativo, hasta que en breve proceda a ofrecer más información sobre la transición a las últimas versiones de estas normas, aborda cuestiones relativas al origen de la madera, ya que además de las consideraciones enumeradas anteriormente, tampoco se permiten los árboles modificados genéticamente ni la madera de zonas en conflicto.

Las empresas certificadas siguen necesitando aplicar los requisitos relativos a las cuestiones sociales y de seguridad y salud laboral, y las que se basan en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. Por otro lado, la nueva normativa sobre Uso de Marcas, refuerza el uso coherente de las marcas de PEFC en todo el mundo al tiempo que facilita a los consumidores la comprensión de lo que representa el logotipo PEFC.

Es importante destacar que requiere que las empresas utilicen el Generador de Logos PEFC, una herramienta online gratuita y fácil de usar, que permite la rápida creación de logotipos PEFC para garantizar su alineación con nuestros requisitos de uso de marcas. Además, la norma de uso de marcas incluye la nueva declaración "100% Origen PEFC" que sólo está disponible para los productos que contienen el 100% del material procedente de bosques con certificación PEFC y que ha sido físicamente separado de cualquier madera no certificada que pueda estar utilizando una empresa. La nueva norma de Entidades Certificadoras de Cadena de Custodia incluye nuevos requisitos de formación adicionales para los auditores de cadena de custodia PEFC. Esto asegura aún más la integridad del proceso de evaluación de la conformidad y garantiza que se verifiquen con precisión los detalles relativos a los requisitos de PEFC, como la definición ampliada de fuentes conflictivas, los convenios internacionales sobre derechos de los trabajadores y contratos laborales o los acuerdos de negociación colectiva. En línea con nuestro compromiso de que las normas tengan en cuenta cuestiones de género, los organismos de certificación deben considerar la igualdad de género en el personal que participa en el proceso de certificación.

Reproducido de Cesefor. Fuente: PEFC España

Página 1 de 2

© 2018 Distrito Forestal.