El Foro de Bosques y Cambio Climático pide la “excepcionalidad ibérica” para el uso de la biomasa para la generación energética por el valor que supone en la prevención de incendios forestales
El Foro de Bosques y Cambio Climático se muestra preocupado por los anuncios de la Comisión Europea que podrían limitar el uso de la biomasa con fines energéticos. De producirse, podría dificultar la gestión forestal sostenible en los montes, supondría un alto riesgo para la generación de grandes incendios forestales y reduciría la aportación de los bosques a la mitigación del cambio climático. Por ello, solicita la “excepcionalidad ibérica” en el uso de la biomasa forestal con fines energéticos.
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El aprovechamiento de biomasa con fines energéticos es una oportunidad de gestión forestal sostenible en los bosques mediterráneos. Foto I. Muñoz
La intención de la Comisión Europea, anunciada en julio de 2021, de revisar la Directiva de Energías Renovables ha generado una gran incertidumbre tanto para suministradores como para empresas de generación y, por extensión, entre los gestores de los montes.
Para el Foro de Bosques y Cambio Climático “las propuestas realizadas recientemente por algunos comités europeos como, por ejemplo, la prohibición del uso de biomasa primaria, la imposición de determinados sistemas de uso en cascada de la madera, o la aplicación de criterios de sostenibilidad a instalaciones a partir de 5 MW de potencia, modifica la situación del mercado actual y dificulta de forma considerable realizar una gestión forestal sostenible en nuestros montes”.
En un reciente webinar, organizado por FByCC, en el que participaron representantes de empresas, ONG, propietarios forestales y administración pública, hubo un gran consenso sobre la importancia que tiene para los países mediterráneos, como España, el aprovechamiento de biomasa para reducir el exceso de materia de los bosques ya que, de otro modo, supone un alto riesgo para la propagación de incendios forestales.
Para Bosques y Cambio Climático “las directivas europeas deberían tener en consideración las características de nuestra climatología y no trasladar, como parece que está produciendo, la casuística de países del norte de Europa a nuestro entorno. La Comisión Europea debería considerar, por tanto, la “excepcionalidad ibérica” en el uso de la biomasa”.
El FByCC considera que el uso energético de la biomasa en España tiene “sobradas garantías de sostenibilidad y supone un instrumento más en la lucha contra el cambio climático”.
En el citado encuentro participaron Pablo Rodero, en representación de la Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM); Luis Javier Sánchez, director de Sostenibilidad Agroforestal de ENCE; Jesús Alcanda, director de Biomasa de SACYR; Miguel Ángel Soto, responsable de campañas de Greenpeace España; Francisco Carreño, presidente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España; y María Torres-Quevedo, subdirectora adjunta de Política Forestal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El Congreso Forestal Español celebró del 27 de junio al 1 de julio en Lleida, su octava edición. Entre las diferentes mesas redondas que tuvieron lugar en esta importante cita, destacamos la promovida por Juntos por los Bosques y el Foro de Bosques y Cambio Climático, en relación a la importancia de la gestión forestal para la generación de absorciones.
Con objeto de captar la atención de posibles inversores, se pretendió complementar la visión de la mesa redonda que se produjo en días anteriores sobre sumideros forestales mediante repoblaciones.
Sintetizamos a continuación la principales ideas transmitidas por losparticipantes de la mesa redonda.
Inés González Doncel
La Vicedecana del Colegio de Ingenieros de Montes, coordinadora de la Plataforma Juntos por los Bosques, y moderadora de la mesa, destacó 4 puntos clave:
Repoblar no es suficiente. Tenemos experiencia en el fracaso de proyectos de repoblación que no se atendieron con posterioridad
Trasladar a la opinión pública la importancia de la gestión forestal. Hay que superar las prevenciones existentes y las ideas de que “cortar árboles es malo” y de que “intervenir sobre los bosques amenaza su conservación”.
Convencer a las autoridades nacionales y en particular al MITECORD de la necesidad de un marco de contabilidad y validación de proyectos que cumpla las normas internacionales en este ámbito. Contabilizar no solo lo que fijan los “nuevos bosques”, también la gestión de los existentes y sus productos, en especial los de larga duración y el efecto de sustitución.
Trasladar a los responsables empresariales la positiva contribución de intervenir sobre los bosques e incrementar las producciones forestales de larga duración y considerar el efecto de sustitución.
Después enumeró las barreras detectadas y compartidas por los ponentes:
Falta de información estadística
Falta de rentabilidad
Minifundismo, desconocimiento de la propiedad
Abandono rural (falta de mano de obra especializada)
Opinión pública contraria a cortar
Hoy por hoy la GFS no computa como absorción de C y la Falta de información clara a los empresarios sobre las posibilidades de compensar créditos (salvo por la vía de la repoblación).
A esto añadió los problemas que en no pocas ocasiones conlleva la indefinición de “gestión forestal sostenible” que puede conllevar el que se considere como gestión real la no intervención. Así mismo aludió a que no siempre la multifuncionalidad de los montes juega a favor de la puesta en valor económico de los mismos.
Indicó como una de las oportunidades del sector forestal la modificación del Real Decreto de 2014 en la medida en que acabe incorporando la Gestión Forestal Sostenible como otra posibilidad para que se puedan contabilizar como créditos de carbono. A continuación, dio paso a los distintos intervinientes.
Álvaro Picardo Nieto
El secretario del Foro de Bosques y Cambio Climático mostró en su presentación que los bosques y otros terrenos forestales juegan un triple papel en la mitigación del cambio climático:
Absorben carbono y producen oxígeno, gracias a la actividad fotosintética y son los grandes sumideros manejables de la Tierra
Proporcionan recursos para la bioeconomía, que prolongan el tiempo de retención almacenan carbono (la madera es el producto de moda);
Los biomateriales forestales sustituyen materiales y combustibles con mayor huella de carbono.
España desde 1970 ha aumentado sus bosques en 7 millones de hectáreas y la cantidad de madera no ha dejado de crecer (desde 28,4 mccc /ha en 1970 a 59,7 mccc/ha =76,4 teqCO2 x 1,28 teqCO2/mccc). Conviene seguir repoblando, pero lo fundamental es que los 18,5 millones de hectáreas de bosques existentes contribuyan a la mitigación del cambio climático.
Picardo resaltó que es necesario gestionar estos recursos y que la gestión de los bosques, y de la madera, haga su aportación a la lucha contra el cambio climático, ya que actualmente la tasa de extracción es muy baja (por debajo del 50 %). Y para ello hay que aplicar los criterios de Gestión Forestal Sostenible con criterios climáticos = Gestión Forestal Multifuncional (Climática y “natural”).
¿Cómo hacerlo? Para ello es necesario un cambio de paradigma. Justo ahora que se está actualizando el Programa Forestal Nacional podemos definir una nueva manera de gestionar los bosques, separando lo macro de lo micro y que las explotaciones tengan dimensiones viables.
¿Una acción que hacer? Una calculadora de carbono de todo el balance que tienen los bosques. Para ello, el Foro de Bosques y Cambio Climático junto con Tragsa están trabajando intensamente en una propuesta que presentarán al Ministerio. Ésta no solo considera el bosque como sumidero de Carbono sino que maneja un contexto más amplio: el ciclo del bosque con todo su turno de vida y la cadena desde el bosque a la industria, contabilizando la contribución del uso de los productos de madera y su efecto de sustitución de otros materiales.
Juan Picos Martín
El Director de la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad de Vigo), haciendo un paralelismo con el hecho de querer tener una mascota y el de realizar una plantación forestal, señaló que nos falta enseñar a la gente qué es lo que viene después de adquirir esa mascota o de plantar. La gestión forestal no hay que verla desde un punto de vista meramente estático (el momento de la plantación) sino más bien dinámico, o más exactamente como un conjunto de dinámicas entre especies a lo largo del tiempo.
Por tanto, hay que tener en cuenta tanto las repoblaciones como la gestión forestal posterior, donde no se abandona la plantación tras haberla realizado, sino que hay que ir tomando decisiones que permitan que ese sistema natural alcance el objetivo deseado, y para ello han de tomarse decisiones adaptadas a cada situación, teniendo en cuenta también que la propia situación es cambiante.
La contabilidad de Carbono es muy sencilla para plantaciones y por eso solo nos hemos fijado de momento en este punto. El éxito de la contabilidad del Carbono ha sido clave, pero hace falta desarrollar otra contabilidad adaptada a la gestión de las masas forestales existentes. Advirtió que no hay que equivocar esta contabilidad con la economía.
La forma de que sea más eficiente la gestión forestal y su comunicación a las partes interesadas es que haya un reconocimiento científico, a través de documentos técnicos de base científica como los proyectos de ordenación, planes de gestión, etc., que realmente demuestran que la gestión forestal mejora tanto la productividad de las masas forestales como su absorción de Carbono.
Christopher R. Smith
Fundador y CEO de BrandSmith desde 2008, experto en Branding Estratégico y Posicionamiento Corporativo, con amplia experiencia en temas de comunicación, destacó el gran problema que tiene el sector forestal en su conjunto: la estigmatización del sector (¿querer tener productos de madera sin cortar árboles?) y la falta de conexión con la opinión pública.
Estamos ante un cambio de modelo de consumo de la sociedad en el camino a transitar desde la economía fósil a la bioeconomía. La gran amenaza para el sector forestal es la ignorancia, pues hay mucha demagogia y poco cambio real.
Para cambiar la opinión pública respecto al sector forestal es necesaria una campaña de sensibilización y pedagogía dirigida a la sociedad y que ésta pueda entenderla fácilmente.
Podría ser una campaña de sensibilización similar a la que hizo el Ministerio de Agricultura (durante diez años) para mejorar la visión del sector pesquero: “Pezqueñines no gracias… debes dejarlos crecer”. Pero en este caso establecer la analogía con los árboles, y mejorar la visión del sector forestal tanto de la ciudadanía como de los medios de comunicación, incidiendo en que gestionar las masas forestales (más allá de una mera plantación) permite que éstas persistan en el tiempo en las mejores condiciones, a la vez que proveen a la sociedad de productos sostenibles y que además evitan el uso de otros productos más nocivos. Para mejorar la opinión hay que hablar de los productos tanto al consumidor como al empresario, pues una empresa no crea un producto sostenible si no tiene un comprador que lo vaya a adquirir. Debe haber un cambio real en la economía.
También es necesario que el sector forestal no esté fragmentado y que éste adopte una identidad y estrategia como si fuera una sola voz. El mensaje que traslade a la sociedad ha de ser único, claro y de fácil comprensión, aunque el sector tenga múltiples ramas con intereses diversos y pudiera trasladar muchos otros mensajes.
Hay que encontrar un mensaje que sea la palanca para movilizar a la sociedad. Quizás este mensaje podría incluir la palabra “renovable”. Más que hablar de los árboles como sumideros de Carbono sería más efectivo hablar de árboles como una fuente de energía y material renovable.
Ana Elisa Rodríguez Pérez
La Directora de la Fundación Gómez-Pintado, donde además gestiona la estrategia sostenible de la fundación, mostró la inquietud y la necesidad que en la actualidad tienen muchos sectores empresariales de compensar sus emisiones, y puso el ejemplo el sector de la edificación en España. Este sector es el que genera más residuos y ocasiona el 25,1% de las emisiones.
Empresarios, promotores, constructores y otros inversores quieren compensar su huella de carbono y no saben cómo hacerlo, fundamentalmente por desconocimiento ya que aunque parece haber mucha información no es fácilmente comprensible por el mundo empresarial. Por ello, los gestores forestales han de presentar procedimientos sencillos para que el sector empresarial pueda hacer esta compensación, y que esté avalada por documentos técnicos que aporten la garantía de que su inversión perdurará en el tiempo.
Señaló dos oportunidades para avanzar en la situación actual: la evolución del marco regulatorio, y el papel que desempeña la Gestión Forestal Sostenible.
A nivel normativo hay una oportunidad para acercarnos a dos hitos: el de lograr la Descarbonización de los edificios y la Economía Circular en la Edificación:
Ley 7/2021 de CambioClimático y Transición Energética [Art. 8. Eficiencia energética y rehabilitación de edificios: “Los materiales de construcción utilizados tanto en la construcción como en la rehabilitación de edificios deberán tener la menor huella de carbono posible a fin de disminuir las emisiones totales en el conjunto de la actuación o del edificio”];
Ley 7/2022. Residuos y Suelos Contaminados para la economía circular [Art. 30. Residuos de construcción y demolición: “Los residuos de construcción y demolición deberán clasificarse por materiales, preferentemente en el origen a partir del 1 julio 2022, y la demolición deberá ser selectiva a partir de 2024”… Se abre la puerta a penalizaciones a los materiales que generan más residuos y tienen menor índice de ciclabilidad.]
2023-Revisión del Código Técnico de la Edificación (CTE) [Medición de la huella de carbono a través de procesos de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) se hace obligatoria];
2030-Building Life: Hoja de Ruta para la Descarbonización de los Edificios [“En 2030, todoslosedificiosde obra nueva deberán ser de carbono neto cero en todo su ciclo de vida, y los edificios existentes alcanzarán una reducción del 50% de carbono de ciclo de vida”].
Y destacó todo lo que puede aportar la Gestión Forestal Sostenible a las empresas:
Sumideros de carbono para compensar la Huella de Carbono de la edificación en todo su ACV;
El uso de productos maderables, que tienen baja Huella de Carbono y además obedecen a los principios de Economía Circular;
contribuye a la mejora la Reputación de la organización, y se alinea con la Sostenibilidad y su RSC;
Los inversores son aliados del monte – Divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros (Reglamento europeo SFDR 2019); y en el caso de Empresas de >250 empleados & >20M€ activos o >40 M€ cifra anual de negocio, éstas deben presentar “Estudio de Información No Financiera” (EINF -Ley 11/2018-); futuro “Informe deSostenibilidad” en enero 2023 (Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa -CSRD-).
Aportó un dato impactante, una edificación convencional (de hormigón y acero) puede tener una huella de Carbono “de cuna a tumba” de 1.600-2.000 kg CO2 eq /m2, mientras que si se construye en madera la huella se reduce a la mitad. Como ejemplo, la huella de Carbono “de cuna a tumba” del edificio Hyperion (Burdeos) de 18 plantas que se construyó en CLT y con núcleo de hormigón, que generó una huella de carbono de 870 kg CO2 eq /m2
Guillermo Fernández Centeno
El Jefe de área de la Subdirección General de Política Forestal y Lucha contra la Desertificación, manifestó que la plantación y la gestión forestal debe tener en cuenta la multifuncionalidad del monte, con la obtención de productos o/y servicios como la biodiversidad, disminución del riesgo de incendios, mejora del estado de conservación del hábitat, disminución de la erosión, etc., y como no, también tener en cuenta su contribución a la fijación de Carbono.
El monte no solo ofrece productos sino que también nos ofrece un bienestar por su persistencia y buena conservación. La forma de garantizar el buen estado de los montes es que además ofrezcan una posibilidad de desarrollo económico.
El papel de la administración es asegurar la consecución de los proyectos e intentar regular las distintas actividades de forma que se vele por el interés general, que debe ser acorde con la conservación. Para dar seguridad y garantizar que la gestión forestal se realiza correctamente y por tanto asegurar su conservación, han de verificarse que se cumplen con todos los requisitos científico-técnicos que tiene en cuenta la ciencia forestal.
Guillermo destacó la necesidad de hacer una encuesta en España sobre la percepción social de los bosques, para ver los posibles puentes de conexión entre el mundo urbano y el medio rural. También puso relevancia a que uno de los pilares del Plan Forestal Español es la comunicación.
Así lo señala una investigación del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya (CTFC), la Universitat de Lleida (UdL) y el CREAF, publicada en la revista científica Agricultural and Forest Meteorology.
El estudio – realizado a partir de registros meteorológicos históricos, diferentes escenarios de cambio climático del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y modelos de productividad basados en inteligencia artificial- concluye que desde 1976 hasta la actualidad, la producción de setas ha sufrido una disminución moderada y prevé que esta tendencia se acentúe más o menos hasta el año 2100 en función de la magnitud del calentamiento global.
En el artículo, los autores señalan que los bosques subalpinos y montanos de pino rojo y pino negro del Pirineo serán los más afectados. En estos ecosistemas, la productividad total de setas podría caer cerca de 60 kg por hectárea en 2100 en el peor escenario, mientras que el resto del territorio catalán se mantendría más estable. El estudio distingue entre los hongos micorrícicos (aquellos que establecen relaciones simbióticas con las raíces de determinados árboles y entre los cuales podemos encontrar especies de gran interés gastronómico y recreativo, como el robellón o el boletus) y los saprófitos (aquellos que se alimentan de los residuos de otros organismos, entre los cuales podemos encontrar el champiñón y la colmenilla, por ejemplo). Mientras que para las especies micorrícicas podemos esperar una disminución de la productividad de manera general en los bosques pirenaicos, no es así entre las especies saprófitas, que verían como su productividad aumenta significativamente en los bosques más típicamente mediterráneas del territorio, donde más acusados se muestran los efectos del cambio climático.
“Este estudio también pretende concienciar sobre la necesidad de anticiparse a los posibles impactos del cambio climático sobre estos organismos (las setas), que juegan un papel tan importante en los ecosistemas naturales y a desplegar posibles políticas de gestión forestal para mitigar los efectos del cambio climático sobre nuestros bosques”, dice Albert Morera, autor principal del artículo e investigador en la Universitat de Lleida.
“Nuestra investigación destaca la complejidad de los impactos del cambio climático a escala regional sobre los ecosistemas forestales en general, y sobre los hongos en particular, con efectos diferentes, a veces opuestos, en función de las condiciones climáticas pasadas y futuras, así como dependiendo de las diferencias en los requerimientos ecológicos de los diferentes tipos de bosques y hongos. Este es un primer paso para determinar también los impactos del cambio climático tanto sobre la diversidad del conjunto de especies de setas como sobre especies individuales de interés socioeconómico por su comestibilidad”, dice Sergio de Miguel, investigador adscrito al CTFC, profesor de la Universitat de Lleida, y miembro de la Unidad Mixta de Investigación CTFC, Agrotecnio y CERCA.
Más información:
Morera, A.; Martínez de Aragón, J.; De Cáceres, M.; Bonet, J.A.; de-Miguel, S. 2022. Historical and future spatially-explicit climate change impacts on mycorrhizal and saprotrophic macrofungal productivity in Mediterranean pine forests. Agricultural and Forest Meteorology, 319: 108918. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0168192322001113
Fuente: Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya (CTFC)
Un estudio internacional en el que han participado 14 universidades y centros de investigación ha descubierto que las 'claras' en las masas forestales aumentan la capacidad del bosque para luchar contra el calentamiento global
La reducción del número de árboles en los bosques contribuye a aumentar el secuestro del carbono y a mejorar su adaptación al cambio climático, según un estudio en el que participa el grupo Evaluación y Restauración de Sistemas Agrícolas y Forestales (ERSAF) de la Universidad de Córdoba. En el trabajo, publicado en la revista 'Forests' y del que se hace eco este martes en un comunicado la institución académica cordobesa, el equipo de investigación determinó el contenido de carbono presente tanto en la estructura del árbol como en el suelo. De esta manera, comprobó que las parcelas sometidas a una mayor intensidad de claras, una reducción mayor de la espesura del bosque, secuestraron más carbono. Así, "las claras ayudan a los pinares a adaptarse al cambio climático, ya que permiten optimizar el crecimiento del bosque, además de favorecer una mayor incorporación de la materia orgánica al suelo, lo que aumenta los 'almacenes' de carbono en los bosques", afirma Antonio Cachinero Vivar, investigador del grupo ERSAF.
Estos resultados corroboraron estudios previos basados en dendrocronología, la medida del ancho de los anillos de los árboles, que ya habían puesto en evidencia un mayor crecimiento asociado con una reducción de la densidad, lo que indica que en años posteriores a la clara, los árboles remanentes tuvieron acceso a una mayor disponibilidad de recursos al reducirse la competencia, por lo que con más recursos crecen más y pueden secuestrar más carbono.
Para realizar el estudio los investigadores cordobeses coordinaron un trabajo a escala nacional en el que usaron la Red de Parcelas de Selvicultura Adaptativa del proyecto Silvadapt. Esta red cuenta con ensayos de claras con dos intensidades, suaves e intensas, en repoblaciones de tres especies de pinos mediterráneos, pino silvestre, pino salgareño y pino carrasco, ubicados a lo largo del arco mediterráneo español.
En 2021 se integraron todas las medidas de cada una de las parcelas, incluyendo los datos de biomasa y carbono orgánico del suelo, para estudiar el cambio temporal de la capacidad de secuestro de carbono según los diferentes tipos de claras efectuados. El estudio, que se ha realizado en el marco de la red Silvadapt, de la que forman parte catorce universidades y centros de investigación españoles, ha contribuido a reforzar la importancia de la silvicultura adaptativa en el incremento de la resiliencia de los bosques, y su contribución para mitigar los efectos del cambio climático, según la Universidad de Córdoba.
El Instituto Forestal Europeo acaba de editar esta publicación (en inglés) sobre la selvicultura próxima a la naturaleza que pretende promover la Comisión Europea, tal y como recoge la Estrategia Forestal Europea.
Además se puede ver la grabación de un seminario del Instituto Forestal Europeo sobre este tema en el siguiente enlace de su canal de youtube: https://youtu.be/lw1NasD22jg