Política Forestal

30
Jul
2020

 

Más de 500 páginas para hablar de la importancia que están ganando en las últimas décadas los productos forestales no maderables (PFNMs) en la UE y en España, debido principalmente a la relevancia que tienen para el desarrollo rural como  potenciales  generadores  de  empleo  y  como  fuentes  de  productos  ecológicos  con  alto  valor  añadido.

El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) acaba de publicar esta monografía (que ha sido coordinada por Mariola Sánchez-González, Rafael Calama y José Antonio Bonet), con la que se pretende compilar los últimos avances científico-técnicos en el conocimiento y gestión de los PFNMs en España, intentando trazar el conjunto de la cadena de valor.

De la mano de 58 autores, esta monografía se centra de forma individual en los siguientes PFNMs: castaña, corcho, miel, plantas aromáticas y medicinales (PAM), piñón, resina, setas y trufas. De cada uno de ellos se analiza su importancia histórica y económica, se define su cadena de valor y se describe su ecología, gestión aplicada e industria asociada. Además, se analiza su cadena de valor y se identifican las acciones necesarias para mejorar su resilencia y afrontar los retos del futuro. Por otra parte, y de forma con-junta se analizan los aspectos económicos, el marco organizativo y regulador, y se presentan casos de éxito de innovación. Otros PFNMs son analizados de forma más breve.  

La publicación está a la venta en la librería del BOE. 

Fuente: 

Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

26
Jul
2020

 

chopera

El Pacto de Reconstrucción firmado por los principales grupos políticos de Castilla y León el pasado 17 de junio fue recibida por las asociaciones forestales de la Comunidad como una noticia muy positiva y una medida muy necesaria para salir de la crisis provocada por la pandemia y el correspondiente estado de alarma decretado por el Gobierno de la nación. Sin embargo, el olvido de los partidos políticos hacia el sector forestal ha molestado a este sector, que el propio Ejecutivo regional reconoce como estratégico.

Desde la Federación de las Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE), insisten en que la reactivación de la economía y el desarrollo económico y sostenible de esta Comunidad, y más en estos difíciles momentos, “debe pasar necesariamente por el desarrollo del sector y los territorios rurales, y más concretamente por los forestales. De hecho, el Instituto para la Competitividad Empresarial de la Junta considera el sector forestal como prioritario para la región, junto a la automoción y el agroalimentario” apuntan en un comunicado.

FAFCYLE señala que “olvidar al sector forestal es nuevamente una oportunidad perdida para poner una solución al despoblamiento rural, al desarrollo de la industria de la madera en la región y a la creación de empleo. Y una manera de mitigar los enormes problemas ligados al cambio climático, como la prevención de incendios forestales, la absorción de C02 o la regulación del ciclo hídrico, a la vez que es un escudo contra la destrucción de la biodiversidad en una comunidad autónoma muy rica en fauna y flora”.

Esta federación considera que el Gobierno regional no puede abandonar a emprendedores, propietarios y selvicultores de esta región tan forestal. Muy al contrario, precisan, “deberían tener el respaldo de la administración regional como cooperadores en la activación de la economía y desarrollo de la Comunidad, y recibir las ayudas que el monte necesita. El monte es patrimonio de todos. No lo podemos olvidar”.

Castilla y León es la Comunidad más forestal de España con unos recursos forestales enormemente valiosos. En la actualidad, cada 250 hectáreas de bosques de Castilla y León proporciona un puesto de trabajo en el sector forestal, cifra que podría triplicarse observando lo que ocurre en Europa, generando entre 8.000 y 15.000 mil puestos de trabajo en las áreas más despobladas de la Región. Además, por cada empleo en el monte hay cuatro puestos de trabajo en la industria de madera, según un estudio publicado por un relevante agente social en 2015, por lo que cabría plantearse entre unos 15.000 y 25.000 empleos en la industria de la Región con una inversión de 60 euros por hectárea y año en un escenario de 20 años.  

La ubicación de esos puestos de trabajo se localizaría en las dehesas y pastos para la ganadería extensiva, la caza y la pesca, las actividades de ocio en la naturaleza, las cadenas de valor de productos no maderables, y finalmente, claro, la madera como producto de consumo.

FAFCYLE concluye su comunicado subrayando que “si la sociedad ha entendido que el modelo económico debe ser más sostenible, el paso siguiente es entender que es vital que ese desarrollo incluya el sector forestal. De no ser así las consecuencias para nuestro medio ambiente y para la calidad de vida de las personas serán muy negativas: incendios forestales, inundaciones y daños en las costas. Y el peligro de nuevas pandemias. Los beneficios, múltiples: activación de los pueblos, desarrollo turístico, fijación de C02, aire más limpio, más lluvias, mayor biodiversidad, menos temperaturas.  Más vida. No podemos abandonar a nuestros bosques”.

Fuente: 

Federación de las Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE)

22
Jun
2020

 • La Estrategia de Biodiversidad de la UE recoge entre sus medidas la plantación de al menos 3.000 millones de árboles en territorio europeo para 2030

• El MITECO pone en valor así la experiencia española en la conservación y gestión forestal sostenible, pero también el compromiso de España con la recuperación verde

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico liderará los trabajos para desarrollar las directrices comunes de la Unión Europea para la puesta en práctica de las actuaciones de reforestación establecidas en la Estrategia de Biodiversidad para 2030. Dicha estrategia, adoptada por la Comisión Europea el pasado 20 de mayo, recoge la necesidad de aumentar la cantidad, calidad, resiliencia y estado de conservación de los bosques en la Unión Europea con la plantación de al menos 3.000 millones de árboles para el año 2030.

España cuenta con una larga experiencia y trayectoria en las actuaciones de plantación a gran escala para combatir la desertificación, así como en la reforestación tras el paso de incendios forestales, por lo que se ha comprometido a apoyar a la Comisión Europea en esta materia. Estas directrices sobre reforestación se desarrollarán de acuerdo con principios favorables para la biodiversidad y para el mantenimiento de la resiliencia de los ecosistemas forestales y abordarán, en particular, la necesaria adaptación a las condiciones climáticas futuras.

El MITECO pone en valor así la experiencia española en la conservación y gestión forestal sostenible, pero también el compromiso de España con la recuperación verde. Promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, la gestión sostenible de las superficies forestales, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica constituye uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 con el que nuestro país se encuentra firmemente comprometido.

Pese a albergar una buena parte de la vida sobre la tierra, ejercer un rol fundamental en el secuestro y almacenamiento de carbono, mantener saludables el aire, el suelo y el agua, y suministrar alimentos y refugio, la situación de los ecosistemas forestales en Europa es motivo de preocupación, de acuerdo con los diferentes informes sobre el estado de conservación de la naturaleza y la biodiversidad de los bosques en Europa.

En este sentido, la Estrategia de Biodiversidad de la UE reconoce el papel multifuncional de los bosques y de los ecosistemas forestales para el logro de las políticas y objetivos de conservación de la naturaleza y biodiversidad de la UE, para la mitigación y adaptación climática, así como para la salud y el bienestar de todos los ciudadanos, y para el desarrollo socioeconómico a largo plazo de Europa.

Los bosques constituyen un elemento esencial para la protección del medio ambiente, la conservación de la biodiversidad, el mantenimiento de los servicios ecosistémicos y el desarrollo social y económico, con especial incidencia en las zonas rurales

Fuente.- MITECO

26
Jul
2020

pinaster

La Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCyL) solicita la incorporación del sector forestal al ámbito de actuación del Pacto por la Reconstrucción en Castilla y León por su enorme potencial para la generación de riqueza y empleo en las áreas rurales de la región y para responder, además, a lo dispuesto en el Pacto Verde Europeo y en las futuras Estrategias de Biodiversidad y Forestal de la Unión Europea.

“Desde la MIMCyL queremos manifestar nuestra decepción ante el Pacto de Reconstrucción firmado por los principales grupos políticos de nuestra comunidad el pasado 17 de junio por la total omisión de medidas específicas para el sector forestal”, explica la asociación.

Castilla y León es una de las regiones forestales más importantes de toda Europa (el 51% de la superficie es forestal). Acumula 150 Mm3 de madera y es la segunda región más importante a nivel nacional.

Las masas forestales en Castilla y León se aprovechan por debajo de su capacidad. Se corta el 30% del crecimiento (por debajo de la media española, 37%, y del promedio europeo 65%). La puesta en producción de estos recursos puede ser palanca de desarrollo de la región.

El sector forestal emplea a más de 16.000 personas en la región y su industria tiene una gran relevancia en el ámbito nacional, aportando el 14% de la producción total. Los productos de madera transformados en la región pueden ser clave en el nuevo desarrollo económico basado en el gran Pacto Verde Europeo (EU Green Deal), generando una oportunidad estratégica única

Más del 95% de la actividad del sector se concentra en poblaciones de menos de 3.000 habitantes y gran parte de la fiscalidad asociada a ella retorna a la comunidad. El desarrollo del sector es una oportunidad para la generación de empleo y fijar población en el entorno rural. Por ello, se plantean estratégicos los sectores que gestionen los recursos locales, más aún en entornos rurales en los que se pretende fijar población.

Además, la gestión forestal sostenible de nuestros bosques permite el mantenimiento de la masa forestal, promoviendo su adecuada salubridad y limpieza y evitando problemas de incendios y plagas. Los bosques son los principales sumideros de CO2 que existen y de su conservación depende la sostenibilidad medioambiental y el cuidado del entorno rural.

“Estamos convencidos de que desarrollar un sector sostenible con tantas posibilidades como el forestal es una oportunidad estratégica para que nuestra comunidad autónoma afiance la recuperación económica y social tras la pandemia sufrida; de no hacerlo, podría desaparecer gran parte de la actividad asociada al sector”, sostiene la MIMCyL en un comunicado de prensa.

La Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCyL), es la asociación que representa los intereses del sector de la madera en Castilla y León. Agrupa a las asociaciones empresariales más representativas del sector con presencia en Castilla y León: la Asociación Nacional de Fabricantes de Tablero (ANFTA), la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO), la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL), la Asociación Española para la Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM), la Confederación de empresarios de la Madera de Castilla y León (CEMCAL), la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE) y la Federación Española de Industrias de la Madera (FEIM).

Fuente: 

Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCyL)

05
Abr
2020

Indefinición, inseguridad jurídica y silencio administrativo en el sector forestal para continuar con actividades esenciales

Los Colegios de Ingenieros de Montes y de Ingenieros Técnicos Forestales han emitido un comunicado conjunto ante lo que consideran una situación de “clara inseguridad jurídica a la hora de desarrollar su actividad diaria las empresas y profesionales del sector por el RD 10/2020, al no considerar expresamente como actividad esencial toda la actividad forestal”. Diversos incidentes el primer día de suspensión de actividad han provocado confusión e indefensión por los diferentes criterios de interpretación de la norma por cada administración pública y autoridad. Sin embargo, el martes, por silencio administrativo, la actividad se ha desarrollado con normalidad en comunidades como Galicia, cuando el lunes fueron apercibidas varias empresas de que serían sancionadas si continuaban con su actividad.

Consideran los Colegios profesionales que el texto definitivo del RD “es un texto ambiguo que se presta a distintas interpretaciones y da lugar a confusión”. Como ya informamos el lunes, ese texto ha dado lugar a diferentes interpretaciones en cada comunidad autónoma, desde la suspensión de toda obra forestal a permitir distintos tipos de aprovechamientos al considerar que forman parte de algunas de las cadenas de producción definidas expresamente como esenciales por parte del Gobierno.

Por ejemplo, mientras que en Andalucía y Murcia toda obra forestal está parada por motivos de “seguridad de los trabajadores”, en Galicia la Conselleria de Medio Rural de la Xunta considera que los trabajos selvícolas con carácter preventivo están permitidos y recogidos en el punto 7 del RD 10/2020.

Ambos colegios se muestran especialmente preocupados por el daño al tejido productivo forestal durante el estado de alarma “sin perjuicio de adoptar cuantas medidas protectoras requiera su desarrollo para la salvaguarda de la salud pública”.

Galicia principal productora de madera de España

Precisamente en Galicia, la Federación Empresarial de Aserraderos y Rematantes de Madera de Galicia (Fearmaga), nos ha confirmado cómo el lunes distintos efectivos de la Guardia Civil se acercaron a rematantes en el monte y a diferentes aserraderos para avisarles de que si el martes trabajaban se enfrentarían a una sanción, siguiendo las disposiciones del RD 10/2020. Ante esta situación, FEARMAGA envió por escrito a la Delegación del Gobierno solicitando una aclaración oficial y facilitando una argumentación de cuáles eran las actividades esenciales del sector forestal que deberían mantenerse abiertas; su inclusión, aunque no explícitamente, en distintos puntos del RD; su importancia dentro de la cadena de suministros esenciales y el perjuicio que el cierre de esta actividad podría acarrear para sectores fundamentales en el estado de alarma, como son la producción de alimentos, el transporte, la fabricación de productos sanitarios o el suministro de energía.

“Somos un eslabón en esa cadena, si se rompe uno de los eslabones el resto de la cadena sufre las consecuencias. Estamos encerrados en casa y no podemos estar sin calefacción, sin fabricación de papel, sin embalajes”, nos explica Ana Oróns, secretaria general de Fearmaga. Toda la semana anterior a la publicación del RD, “en previsión de que sucediese algo parecido a lo que había pasado en Italia”, Fearmaga se reunió con los responsables autonómicos para que le hicieran llegar al Ministerio de Industria las características del sector forestal gallego, su organización, las actividades esenciales que a su juicio deberían seguir trabajando y cuáles podían considerarse no necesarias: “la explotación forestal para producción de pasta de papel con todos los usos que son ahora imprescindibles y para suministrar madera a los aserraderos que elaboran los palets para transporte, los envases y embalajes, madera para ataúdes e incluso insumos para ganadería. Y por último, leña y pellets para viviendas, granjas e incluso hospitales que cambiaron las calderas de combustible fósil por calderas de biomasa”, comenta Ana Oróns.

No ha habido contestación oficial. “Lo que sí ha cambiado es la actitud en la visita de las fuerzas de seguridad del Estado, que se han limitado a informar de la situación y a comprobar la actividad de la empresa. Entendemos que estamos ante un silencio administrativo. Así que la actividad ha continuado con normalidad durante el martes”, explica Ana Oróns.

En su opinión, “una Orden Ministerial habría aclarado la situación y no habría dejado la posibilidad de interpretación por cada administración o autoridad, con la consiguiente inseguridad jurídica que esto provoca”.

Aclaraciones ministeriales e interpretaciones del sector

Los colegios profesionales de Ingenieros Técnicos Forestales y e Ingenieros de Montes solicitaron el lunes una aclaración del Ministerio para la Transición Ecológica, que aún no ha llegado, sobre qué actividades se consideran esenciales y cuáles no. No es el caso del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación o el de Industria que hicieron esa aclaración el mismo lunes, por iniciativa propia, sobre la actividad empresarial y profesional en sus respectivos sectores.

Ante esta situación de dudas los dos colegios profesionales entienden dos cuestiones básicas: que el ámbito de aplicación del RD no es para personas por cuenta propia, al decir expresamente en su artículo 1 “..se aplicará a todas las personas trabajadoras por cuenta ajena …”; y dos, tampoco es aplicable para personas que trabajen por cuenta ajena en los sectores que se consideran esenciales o aquellas que realicen su actividad mediante teletrabajo.

Para ambos colegios son actividades esenciales las que realizan “las empresas de servicio forestal de producción maderera y las de su transformación para uso energético, papelero, alimentario o anexas, así como las que llevan a cabo labores en el monte destinadas a la prevención o extinción de incendios forestales”.

Dice el Anexo 1 del RD 10/2020 que son actividades esenciales las que realicen las actividades que deban continuar desarrollándose al amparo de los artículos 10.1, 10.4, 14.4, 16, 17 y 18, del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma.

En este sentido, el artículo 17, que hace referencia a la “garantía de suministro de energía eléctrica, productos derivados del petróleo y gas natural”, entienden ambos colegios que ampara “a las plantas de biomasa de uso energético y, por tanto, a la cadena de suministro relacionada con estas”.

Los apartados 2 y 4 del anexo del RD 10/2020, referidos a “actividades que participan en la cadena de abastecimiento del mercado y en el funcionamiento de los servicios de los centros de producción de bienes y servicios de primera necesidad, incluyendo alimentos, bebidas, alimentación animal, productos higiénicos, medicamentos, productos sanitarios…” y las “que prestan servicios en la cadena de producción y distribución de bienes, servicios sanitarios y hospitalarios…”, entienden ambos colegios que permiten la actividad relacionada con “la cadena de producción de pasta de celulosa, (p. ej papel, cartón, embalajes, mascarillas, papel higiénico etc.) e industrias de primera transformación, como las de palets, embalajes de madera de uso alimentario, ataúdes y biocombustibles como astilla de madera y pellet”.

Pero también debería incluirse en este apartado las actividades que desarrollan empresas forestales relacionadas con “la selvicultura generadora de servicios ambientales de regulación del ciclo hídrico o del efecto como sumidero de carbono de los bosques”. Consideran ambos colegios que está asociado “indubitadamente a la protección de la salud de las personas”, un hecho que no es subjetivo sino que se “ampara en el consenso de la comunidad científica internacional que reconoce el efecto beneficioso de la gestión forestal activa y sostenible para la salud humana”.

Extinción y prevención de incendios forestales

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Foto BRIF Iglesuela

Con respecto a los incendios forestales, tanto en los trabajos que podríamos considerar preventivos como en los de extinción se consideran que son esenciales y que están explícitamente recogidas en el apartado 7 del anexo: “Las que prestan servicios en Instituciones Penitenciarias, de protección civil, salvamento marítimo, salvamento y prevención y extinción de incendios…”. Para los ingenieros de montes y forestales “la selvicultura de masas forestales en sentido amplio y su aplicación específica en la ejecución de infraestructuras para la lucha contra incendios constituyen acciones que armonizan conceptualmente con los servicios de prevención y extinción de incendios”.

En el listado de actividades que consideran esenciales con carácter dudoso, siguiendo siempre lo dictaminado por el RD 10/2020, se encuentran las relacionadas con la producción de resinas y los aceites esenciales u otros que se utilizan para la fabricación de productos farmacéuticos de primera necesidad, recogidas en el anexo 1; así como “la producción y abastecimiento de alimentos propios del bosque como piñones, setas, hongos, bellotas, miel, plantas aromáticas”, recogidas en el anexo 2.

Y entre las que consideran que no son esenciales, según el anexo del RD 10/2020, enumeran las relacionadas con plantaciones, construcción, edificación, arreglo de caminos, jardinería y similares. Sin embargo, recuerdan que hay una gran cantidad de planta de especies de crecimiento rápido con destino a la producción de papel que “se van a malograr irremediablemente sin posibilidad de uso posterior”, lo que a su juicio contraviene “el espíritu de la norma que considera esencial la reactivación de la actividad económica una vez superada la crisis sanitaria”.

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