Reportaje en ABC, Muy interesante que puede descargar en este enlace:
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Es una pésima noticia la que debemos reproducir aquí: Osbodigital desaparece. Tras años en los que se había convertido en una herramienta de información de referencia y rigor en cuanto se trataba de la gestión forestal y la lucha contra incendios forestales desaparece. Lo lamentamos en Distrito Forestal y solo nos queda desear a Ismael lo mejor.
Reproducimos a continuación el escrito de despedida de Ismael Muñoz.
Ismael Muñoz Linares (@ismaelnatura)
Periodista especializado en bosques, gestión forestal y desarrollo rural
Director de Osbodigital.es
No resulta fácil comenzar a escribir para decir que hasta aquí hemos llegado, al menos de momento. Después de más de cuatro años, Osbodigital.es cierra su escaparate informativo sobre el mundo de los incendios forestales y la gestión forestal. Desde el mes de junio, en el que se cortaron los fondos que permitían actualizar a diario la información, hemos mantenido una presencia más escasa con la intención de alargar un proyecto informativo tan necesario como útil a la comunidad de incendios forestales y también al resto de la sociedad.
Sin embargo, una decisión inesperada ha decidido cerrar inmediatamente este periódico especializado y, en unos días, dejaréis de verlo online.
Este proyecto nació con la convicción de que comunicar es casi tan importante como respirar. La oferta informativa en medios generalistas sobre incendios forestales y gestión forestal era, casi siempre, muy estacional y, en demasiadas ocasiones, cargada de tópicos y prejuicios. Era necesario que la sociedad conociera que detrás de la gestión forestal y de la lucha contra los incendios forestales hay un gran número de profesionales, desde la ciencia hasta la ejecución directa en el monte, con conocimientos, experiencia y compromiso con su conservación.
Desde el primer momento, tuvimos claro que si queríamos hablar de incendios forestales debíamos hacerlo en igual medida de gestión forestal. El tiempo confirmó nuestro punto de vista: los grandes incendios forestales, los que tanto alarman a la sociedad por sus gravísimas consecuencias para el medio natural, las personas y sus bienes, están directamente relacionados con la falta de gestión forestal, el abandono rural y una abrumadora atención a la respuesta a la emergencia en vez de a sus causas.
Quiero agradecer en primer lugar a las empresas que con su colaboración económica han permitido sostener este medio de comunicación. Sin su apuesta generosa no habría sido posible. Especialmente a Miguel Ángel Porrero, presidente del Observatorio, por su confianza depositada en mí y la libertad con la que he podido trabajar.
Quiero agradecer también la participación de todos los colaboradores que han pasado de forma periódica o esporádica por estas páginas virtuales. Y, del mismo modo, a todos los que habéis compartido conocimiento, experiencia y puntos de vista para elaborar nuestras informaciones.
Quiero agradecer también su colaboración a todas las organizaciones, instituciones y personas a nivel individual que forman parte del Observatorio Social El Batefuegos de Oro. Sus consejos e ilusionantes ánimos han sido un acicate en esta trayectoria. Estoy convencido de que tanto potencial científico, técnico, profesional y personal no se puede perder y que el Observatorio encontrará la forma de mantener su actividad. Visibilizar a este sector es, además de justo, muy útil a la sociedad porque le permite comprender la gravedad de los incendios forestales y le recuerda su parte de responsabilidad para evitarlos.
Quiero personalizar el agradecimiento en dos ingenieras forestales: Isabel Poza y Rocío Silva. El entusiasmo con el que trabajaron en el nacimiento del periódico, su positivismo y rigor fueron siempre contagiosos.
Mi trabajo como periodista especializado en bosques, naturaleza, gestión forestal y desarrollo rural seguirá otros caminos, probablemente no tan centrado en incendios forestales, aunque no dejaré nunca de escribir y contar lo que sucede en un sector profesional que se ha convertido en imprescindible socialmente. La comunidad de incendios, con su actitud decidida y valiente por comunicar, ha sido fundamental para que la sociedad comprenda y acepte, de forma general, la necesidad de gestionar los bosques, si no quiere que los grandes incendios forestales y el cambio climático lo gestionen por ella.
Modestamente, creo que desde Osbodigital.es hemos contribuido a lanzar y expandir este mensaje con un compromiso claro de rigor informativo e interés general. Los medios de comunicación generalistas han encontrado en nuestras páginas a las fuentes solventes en las que apoyarse para comprender y explicar el fenómeno de los incendios forestales, tan complejo como atrayente informativamente. Han sido numerosas las llamadas de teléfono de compañeros periodistas solicitando contactos especializados a los que poder entrevistar.
No ha sido siempre fácil informar sobre la comunidad de incendios y la gestión forestal, en todos los sectores hay siempre colectivos con intereses compartidos y, en ocasiones, al mismo tiempo enfrentados. Pero siempre he tenido muy claro que debíamos dar voz a todos los profesionales que trabajan en la gestión y extinción de incendios. Solo a partir del conocimiento de las necesidades e intereses de todos ellos sería posible encontrar los puntos de conexión para lanzar a la sociedad los mensajes más adecuados y eficaces. Este es uno de los principios fundadores del Observatorio Social El Batefuegos de Oro, una organización donde están representados los colectivos que forman parte del mundo forestal en general y de la lucha contra los incendios, en particular.
Por mi parte, no es un adiós, sino un hasta luego. Nos vemos en el monte y en la defensa de un sector forestal tan necesario como útil a la sociedad, especialmente la que vive en el entorno urbano, en ocasiones tan ajena a la importancia que tiene para su calidad de vida lo que sucede a kilómetros de distancia, monte arriba.
Mucha suerte a todos, especialmente a los profesionales que más directamente estáis en la extinción de incendios, no olvidéis que lo más importante es volver siempre a casa. Yo también #osquierovermañana.
El Parlamento Europeo adoptó la semana pasada la decisión de negociar la Ley de Restauración de la Naturaleza con 336 votos a favor frente a 300 en contra y 13 abstenciones. En junio de este año el Consejo Europeo llegó a un acuerdo sobre la propuesta de la Comisión Europea y ahora el Parlamento debía decidir si iniciaba las negociaciones con el Consejo sobre la forma final de la legislación.
restauración-unión-europea-vivero-osboEl texto aprobado en el PE significa que la UE debe contar con medidas de restauración de la naturaleza en vigor para 2030 que cubran al menos el 20 % de sus áreas terrestres y marítimas, según el Parlamento Europeo.
La ponencia aprobada considera que “la restauración del ecosistema es clave para combatir el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, además de reducir los riesgos para la seguridad alimentaria”. Los eurodiputados que ha votado a favor destacan que el proyecto de ley no impone la creación de nuevas áreas protegidas en la UE ni bloquea la nueva infraestructura de energías renovables.
El Parlamento señala que “la ley solo deberá aplicarse una vez que la Comisión haya aportado datos sobre las condiciones necesarias para garantizar a largo plazo la seguridad alimentaria y cuando los Estados miembros hayan cuantificado el área que necesita ser recuperada para alcanzar los objetivos de restauración para cada tipo de hábitat”. Incluso se plantea la “posibilidad de posponer los objetivos en caso de consecuencias socioeconómicas excepcionales”.
La UE firmó los compromisos adoptados en el marco mundial de biodiversidad de Kunming-Montreal de la ONU por lo que se espera que esta Ley sirva para lograrlos. Los eurodiputados apoyan la propuesta de la Comisión de poner en marcha medidas de restauración para 2030 que cubran al menos el 20 % de todas las áreas terrestres y marítimas de la UE.
En el plazo de doce meses desde la entrada en vigor del Reglamento, la Comisión tendrá que evaluar si hay algún desfase entre las necesidades financieras de restauración y los fondos de la UE disponibles y buscar soluciones, en particular a través de un instrumento comunitario específico.
César Luena, parlamentario español que ha sido el ponente a favor de la ley en el Parlamento, ha señalado que espera que se apruebe a finales de 2023 esta ley y que seguro contará la negociación que se abre ahora, “con el apoyo de la presidencia española de la UE”. La presidencia española deberá liderar ahora los trílogos, las negociaciones a tres bandas entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo.
En su opinión, “esta ley no perjudica a nadie, no es una ley contra nadie, es falso que perjudique a los agricultores. Otorga tranquilidad y confianza a los estados miembros al marcar objetivos y plazos. Y lo será también para el sector primario, agricultores, pescadores y selvicultores, por pura lógica: si los ecosistemas están sanos rendirán mejor”.
Considera el parlamentario español, por tanto, “que es una buena noticia para la naturaleza la aprobación de la ley porque reconoce el problema de los ecosistemas y hábitats en Europa y necesitamos políticas valientes que lo solucionen”.
La Comisión propuso el 22 de junio de 2022 un reglamento sobre restauración de la naturaleza para contribuir a la recuperación a largo plazo de la naturaleza dañada en todas las zonas terrestres y marinas de la UE y alcanzar los objetivos climáticos y de biodiversidad de la UE. Según el director de Biodiversidad de la Comisión Europea , Humberto Delgado Rosa, “por cada euro invertido en restauración de naturaleza tenemos de media ocho euros de retorno”.
Las principales asociaciones conservacionistas españolas Amigos de la Tierra, ClientEarth, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Oceana, SEO/BirdLife y WWF, se han felicitado de la aprobación del Parlamento Europeo a favor del Reglamento de Restauración de la Naturaleza, «un paso que será de vital importancia para la supervivencia de los ecosistemas de la Unión Europea», consideran. Y lamentan que el PE no haya sido más ambicioso, «ya que en la negociaciones para aprobar el reglamento, se ha reducido significativamente la propuesta de la ponencia redactada en la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento».
Osbo
Desgranamos las principales propuestas incluidas en el primer borrador de este documento presentado por la Consellería de Medio Rural que sirve de paso inicial de cara a la modificación de la Ley que regula los montes vecinales en mano común
Uno de los primeros pasos de la Consellería de Medio Rural para renovar la actual Ley de montes vecinales en mano común, aprobada en el 1989, ha sido la elaboración de un borrador de Libro Blanco sobre la regulación de este tipo de montes. Este documento incorpora las aportaciones recibidas en el proceso de participación pública que la Consellería llevó a cabo el año pasado, así como la consulta que realizó entre los miembros del Consejo Forestal de Galicia para afrontar la revisión de la Ley. Precisamente, las comunidades de montes vecinales llevaban años reclamando esta modificación de la normativa, dados los cambios registrados en la gestión del monte en estos últimos 30 años.
Como se señala en el propio Libro Blanco, este “es un documento de trabajo, a modo de punto de encuentro, que sirva para aúnar esfuerzos de las Administraciones Públicas con los de otros sectores involucrados que comparten los mismos objetivos de puesta en valor de los montes vecinales en mano común”. Así, la Consellería mantiene hasta el próximo 8 de septiembre abierto el plazo para presentar aportaciones a este documento, como paso previo a iniciar la modificación de la Ley.
A la hora de analizar esta reforma de la Ley hace falta tener presente que en Galicia hay 3.371 montes vecinales en mano común (MVMC), que ocupan una superficie de unas 665.000 hectáreas, lo que supone la cuarta parte del territorio gallego y casi la mitad de la superficie forestal con árboles. La mayoría de estos montes se encuentran en la provincia de Ourense y Lugo, seguida de Pontevedra y por último A Coruña.
A continuación recogemos algunos de los aspectos que se incluyen en este primer borrador de Libro Blanco sobre los montes vecinales en mano común:
El concepto de monte vecinal
Una de las primeras cuestiones que se abordan es el propio concepto de montes vecinales, en el que se alude a la posesión de este monte basado en la costumbre y sin que figure una asignación de cuotas por un grupo de vecinos, sino como colectividad. Así, cada comunero tiene el derecho de propiedad completo pero limitado, ya que los demás tienen igual derecho total.
También se hace referencia a que se trata de montes con una honda tradición y en régimen de propiedad germánica, un tipo de titularidad singular en Galicia. Así, se concreta que los montes vecinales en mano común tienen una propiedad privada y colectiva. Precisamente, preservar el origen germánico de esta figura fue una de las reclamaciones que hicieron desde distintos colectivos.
La condición de comunero
Definir la condición de comunero de estos montes vecinales es uno de los retos que también coincidían en pedir desde distintos colectivos, ya que estaba siendo uno de los problemas a los que hacer frente en las comunidades. El Libro Blanco aborda esta cuestión y mantiene vinculada la condición de comunero con una casa abierta que sea la residencia habitual y que esté situada en el área geográfica a la que pertenecen los montes vecinales en mano común. Además, recoge que los comuneros deberán ejercer algún uso, costumbre o actividad relacionada con esos montes.
Al mismo tiempo se abre la puerta a flexibilizar la condición de comunero con el objetivo de evitar el abandono y la desaparición de algunas comunidades vecinales. Se valora que pueda eximirse temporalmente de tener que residir de forma habitual en esa población y estaría pendiente si es preciso pedir justificación legal y la duración por la cual se puede residir en otra área geográfica. Esta excepción se propone pensando en aquellas personas que han nacido en el seno de la comunidad vecinal y mantienen tanto la casa como vínculos con la comunidad, pero no viven en la aldea. Se abre la posibilidad de nombrarlos comuneros con voz, pero sin voto.
Además, la vinculación de los comuneros con el monte vecinal no siempre tiene que estar circunscrita solo a la parroquia, puesto que la concepción de parroquia es posterior a esta titularidad de monte vecinal en mano común.
Aprovechamiento del monte
Se aborda también el aprovechamiento que se hace del monte, decisiones que deben acordarse en asamblea y debe tener el apoyo de al menos la mitad de los comuneros en primera convocatoria y del 30% en segunda. También se reconoce que en los montes vecinales en mano común pueden realizarse permutas, cesiones temporales, arrendamientos o derechos de superficie.
Asimismo, este tipo de montes también pueden ser objeto de expropiación forzosa o de imposición de servidumbres por causa de utilidad pública o interés social prevalentes a los del propio monte. Además, también pueden incluirse en procesos de reestructuración parcelaria.
Adquisición de terrenos
Las comunidades de montes vecinales también podrán adquirir nuevos terrenos, siempre que redunden en el beneficio de la comunidad vecinal, de manera que con esta adquisición se procure el interés general de las personas comuneras. En la actual normativa esta compra debe ser autorizada por la Administración forestal y este es uno de los aspectos sobre los que también se abre reflexión, poniendo sobre la mesa la posibilidad de mantener o suprimir esta autorización.
Ordenación y gestión de los montes vecinales
Para la gestión forestal y ordenación de este tipo de montes, la actual normativa recoge que en el caso de aquellos montes que tengan una superficie superior a las 25 hectáreas en coto redondo deberán contar con un proyecto de ordenación. Mientras, aquellos con una superficie inferior basta con que dispongan de un documento simple de gestión. En este sentido, inicialmente no se contemplan modificaciones específicas.
Gobernanza del monte vecinal
Como se reconoce en el Libro Blanco, la regulación de los montes vecinales y su gobernanza es una cuestión compleja, por lo que se propone estructurar un modelo con alto grado de autonomía interna de las comunidades que pueda facilitar el funcionamiento de las comunidades.
También se recoge que las comunidades de montes vecinales en mano común tengan una mayor participación y representación en la propiedad forestal. En este sentido se apuntan varias posibilidades:
-La creación de un Consejo Gallego de Comunidades de Montes Vecinales en mano común.
-Modificar la composición del actual Consejo Forestal de Galicia para que haya un mayor número de representantes tanto de las comunidades de montes vecinales en mano común como de mancomunidades.
-La creación de una Mesa de la propiedad forestal dependiente del Consejo Forestal con representación de las CMVMC proporcional a la superficie de este tipo de propiedad.
-La revisión de la regulación de la representación de las CMVMC en los jurados provinciales.
En lo tocante a la gobernanza también se abordan los órganos que deben integrar estas comunidades, así como el funcionamiento de los estatutos y el voto o la documentación de la que deben disponer.
Otros aspectos incluídos
En el Libro Blanco también se atiende a otros aspectos que afectan directamente a los montes vecinales como son los deslindes o los convenios de explotación, en los que se incluyen los contratos temporales de gestión pública que vienen a sustituir a los consorcios y convenios.
Además, hay otras cuestiones que también afectan a la gestión de este tipo de montes y que se recogen para abordar en la futura Ley como son la pervivencia o eliminación de los jurados provinciales de los montes vecinales en mano común, así como los trámites de registro de estos montes.
También se hace referencia a distintos aprovechamientos como el cinegético, con la correspondiente regulación que precisaría para llevarse a cabo, así como la función social y recreativa que tienen sobre todo de aquellos montes vecinales que se encuentran en zonas periurbanas o la gestión de los residuos abandonados en estos montes. Además, incluso se aborda la propia desaparición o abandono de los montes vecinales en mano común.
Campo Galego
Comunicación ForesCyL el julio 12, 2023
No podemos mantener por más tiempo esta Ley Agraria porque contribuye a la desaparición del medio rural
Castilla y León se ha considerado siempre a sí misma una amplia meseta cerealista. Sin embargo, actualmente el 54%1 de la superficie de la comunidad es forestal y el 35% está arbolada. La agricultura más productiva se concentra cada vez más en las superficies de regadío, la superficie cultivada se reduce y la ganadería se intensifica a gran velocidad dejando tras de sí un territorio que sufre su mayor transformación desde el neolítico.

Reducir la agricultura y la ganadería a ese 46% del territorio y a las naves ganaderas es una visión reduccionista del medio rural que va a generar problemas a largo plazo. Llorar por el territorio vacío y, simultáneamente trabajar por la concentración de su actividad en una parte cada vez más pequeña, es muy contradictorio.
La actividad rural se basa en tres pilares profundamente conectados: agrario, ganadero y forestal. El abandono de tierras marginales ha supuesto la recuperación, de forma natural o artificial, de mucha superficie arbolada que sustenta una vegetación mayoritariamente muy joven. Los largos ciclos de desarrollo del arbolado dificultan que percibamos el cambio tan drástico que se está produciendo, pero baste decir que el volumen de la masa forestal arbolada se ha multiplicado por 3 en 30 años.

La periferia de la meseta, la cordillera Cantábrica y los sistemas Ibérico y Central tanto en la cuenca del Duero como las vertientes al Miño, Ebro y Tajo son territorios rurales profundamente forestales, donde los productos primarios como pastos, madera, caza, hongos, etc. y sus, actividades industriales asociadas —junto a las actividades terciarias de turismo activo y naturaleza— son la base de la economía.
Las actividades forestales productivas, especialmente las vinculadas a madera-biomasa han experimentado un crecimiento muy importante, la movilización del recurso se ha multiplicado por tres sin que esto haya supuesto aumentar la tasa de extracción. Las industrias del sector forestal-madera de Castilla y León facturan más de 1.600 millones de euros2, más que subsectores mucho más atendidos como el del vino o el azúcar. Mientras que simultáneamente las masas forestales maduran y los ecosistemas forestales mejoran.
Desde la Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León (MIMCYL) queremos levantar la voz para dejar constancia de uno de los obstáculos que, tanto en la forma como en el fondo, lastran el desarrollo forestal, y por tanto rural, en Castilla y León: la Ley Agraria. Si bien es un tema antiguo y conocido por las administraciones responsables, no se le pone solución.
La Ley 1/2014 de 19 de marzo, Agraria de Castilla y León3 establece en su artículo 3.2 “A los efectos de esta ley, se entenderá como sector agrario exclusivamente al agrícola y ganadero.”. La ley nacional, Ley 19/1995 de 4 de julio, de Modernización de las Explotaciones Agrarias4, en su artículo 2.1 define “Actividad agraria, el conjunto de trabajos que se requiere para la obtención de productos agrícolas, ganaderos y forestales” teniendo este artículo consideración de legislación básica de acuerdo con la disposición adicional primera de dicha ley.
Aparentemente, para cualquier ciudadano, la no inclusión de lo forestal en la Ley Agraria podría parecerle apenas significativo, pero los que trabajamos por y para este sector de nuestra Región tenemos constancia de que se está produciendo una situación verdaderamente injusta, de indefensión de una parte de los administrados de la Región (los propietarios forestales, con la no desdeñable cifra de más de 700.000 ciudadanos) producida por este hecho.
Prueba de ello es que, aunque esta Ley dedica por completo su Título II a la “Concentración parcelaria”, cuando una Asociación de propietarios forestales concienciada del problema de la falta de gestión que -tras un incendio forestal- se une y se pone de acuerdo (con la dificultad que entraña) para revertirlo y hace una solicitud de concentración (íntegramente financiada por sus socios), ve cómo la administración, en vez de acompañar en el procedimiento, la paraliza durante años. ¿Pero qué se puede esperar de una Ley donde la palabra “forestal” solo aparece 5 veces en sus más de 130 páginas?
Multifuncionalidad del territorio rural
Esta Ley regional está impidiendo, en la práctica, la gestión forestal del monte privado, muy minifundista, y que representa en torno a la mitad de la superficie forestal, provocando su abandono y que acabe siendo pasto de unos incendios cada vez más virulentos.
Podría parecer un asunto sencillo de corregir o fácil de recurrir, pero el problema es el enfoque de gestión del territorio subyacente. Un enfoque que no podemos tildar sino de corporativo, reduccionista y patrimonialista.
La división competencial en distintas consejerías no debe aparejar la fragmentación del territorio rural en compartimentos estancos independientes. El territorio evoluciona de forma dinámica y multifuncional y, si bien las “cajas” pueden tener una utilidad operativa debe superponerse una visión amplia e integradora.
Como Mesa no podemos admitir que los problemas sean que aquí mandan los agrónomos, los veterinarios o lo forestales porque como sociedad no nos podemos permitir estar en eso.
La problemática de equilibrio entre agricultura, ganadería y monte es compleja y siempre ha existido. Pero precisamente es desde este equilibrio desde el que se optimizan las oportunidades y necesidades del medio rural y lograrlo debe ser el gran reto de una comunidad eminentemente forestal.
Un ejemplo de esta complejidad lo estamos viendo actualmente en las dificultades para gestionar los problemas sanitarios de la ganadería extensiva y la falta de expectativas de alcanzar algún objetivo debido a la pervivencia de las enfermedades en la fauna silvestre.
El monte necesita ganadería extensiva y el exterminio de la fauna silvestre no puede ser la solución. Los problemas complejos necesitan planteamientos equilibrados y para eso disponemos de conocimiento suficiente.
La cuestión es que si vivimos de espaldas a nuestra realidad y permitimos que nuestra legislación margine “lo forestal” es probable que nunca alcancemos ese equilibrio decisivo para el desarrollo rural de Castilla y León. Si la agricultura y la ganadería intensiva parten del supuesto de que tienen derecho a una importante cantidad del presupuesto comunitario, abandonando a su suerte a todos los territorios de mediana y baja productividad, sin preocuparse de los problemas de seguridad ciudadana que se están creando (incendios) y sin enfocar la gestión desde una razonable mejora de la calidad ambiental, se pueden encontrar con que la sociedad urbana no está dispuesta a financiarlos.

No es entendible, en una región tan extensa y con tantos problemas de despoblación rural, que no se aproveche un recurso, con tantos parabienes económicos, medioambientales, sociales… Desde la MIMCYL estamos convencidos de que la lógica y la sensatez se acabarán imponiendo, pero la cuestión es cuándo: estamos perdiendo una oportunidad histórica de aprovechamiento de recursos locales, y de revertir la despoblación del entorno rural, éxodo que puede llegar a ser irreversible en poco tiempo.
Tenemos que pensar como Comunidad. No podemos mantener por más tiempo una Ley Agraria que contribuye a la desaparición del medio rural.
[1] Fuente: Portal de Datos Forestales de Castilla y León. https://datos.pfcyl.es/
[2] Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Fecha de consulta: 1/6/2021 https://datos.pfcyl.es/
[3] https://agriculturaganaderia.jcyl.es/web/es/estadistica-informacion-agraria/ley-agraria-castilla-leon.html
[4] https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-16257