Política Forestal

26
Mar
2019

conferencia

Con el lema "La ordenación sostenible de los bosques para hacer frente a los desafíos de la sociedad", se celebra en Bruselas la conferencia Our forest, our future ('Nuestros bosques, nuestro futuro'), organizada por la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural de la Unión Europea para los próximos 25 y 26 de abril.
Las sesiones darán comienzo con una exposición sobre la contribución de los bosques y del sector forestal a las prioridades y objetivos de la UE, haciendo balance de la revisión de la Estrategia Forestal de la UE. La contribución del sector también a la innovación, el crecimiento y el empleo, en un contexto de puesta en valor de la bioeconomía, será otro de los temas a abordar en la primera de las sesiones, cuyo contenido y programa puede consultarse aquí.


La segunda jornada se centrará en acciones desarrolladas para proteger los bosques y promover la gestión forestal sostenible a nivel global (REDD+, FLEGT, Reglamento sobre la madera), y cómo la UE y los Estados miembros están contribuyendo a la lucha contra la deforestación y la degradación de los bosques a escala mundial, así como nuevas medidas que en este ámbito está preparando actualmente la Comisión. También se hablará de algunas de las campañas exitosas de plantación de árboles llevadas a cabo en la UE, y el día terminará con una plantación en la que participarán niños de los Estados miembros.


Un sector que emplea a más de 3,5 millones de personas


Los bosques y otras superficies boscosas cubren alrededor del 40% del territorio de la UE, y el sector forestal proporciona más de 3,5 millones de puestos de trabajo en la Unión Europea. Las cadenas de valor de los bosques son motores del crecimiento rural y generan otros beneficios para la sociedad, incluidos los beneficios sociales para la salud humana, la recreación y el turismo.


Como se indica en la Declaración de Cork 2.0 (A Better Life in Rural Areas) los bosques y el sector forestal pueden contribuir en gran medida a aportar soluciones sostenibles a los retos sociales actuales y futuros que afectan a todos los ciudadanos de la Unión, como la lucha contra el cambio climático, la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, el fomento de la bioeconomía circular, la protección de la biodiversidad y la mejora de los recursos naturales.


La Estrategia Forestal de la UE, adoptada en 2013, establece un nuevo marco para coordinar y fomentar la coherencia de las cuestiones políticas relacionadas con los bosques y garantizar la contribución de los bosques y del sector forestal de la UE a los objetivos y metas de la UE. Además, El Acuerdo de París y los objetivos de la UE en materia de clima y energía para 2030, el Programa de Desarrollo Sostenible para 2030 y la revisión de la Estrategia de Bioeconomía de la UE han confirmado la creciente relevancia e importancia del sector forestal para la UE.


En este contexto, la conferencia del próximo abril en Bruselas pretende analizar y debatir las oportunidades y los retos para aumentar la contribución del sector forestal a las principales prioridades de la UE. Entre los ponentes de alto nivel figurarán el Comisario Hogan (Agricultura y Desarrollo Rural), el Comisario Arias Cañete (Acción por el Clima y Energía), el Ministro Deneş (Ministro rumano de Aguas y Bosques) y altos representantes del sector privado, el mundo académico, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales.


Fuente: Elaboración propia Cesefor. Contenidos: Comisión Europea. 22/Mar/2019
La Comisión Europea celebra en Bruselas la conferencia 'Nuestros bosques, nuestro futuro'

C

30
Oct
2018

 

Albert Einstein, decía que no podemos resolver nuestros problemas actuales con el mismo modo de pensar y usando el mismo marco mental que teníamos cuando los creamos.

Esto resulta especialmente cierto en la actualidad.

Estamos en un momento de la historia en el que la ciencia ha demostrado que nuestro mundo se ha hecho demasiado grande para nuestro planeta. Hemos llegado por tanto a un punto de inflexión histórico y aun así, intentamos buscar soluciones a nuestros problemas globales desde el mismo marco mental y desde el mismo paradigma económico que los creó. Un paradigma económico que, durante más de cien años, ha estado basado en el uso masivo de recursos fósiles como fuente de energía y materiales. Un paradigma que ha generado un crecimiento económico sin precedentes, pero que ha generado también daños ambientales de escala global como el cambio climático y la degradación de nuestra biosfera.


Por tanto, llegados a este punto de inflexión y como decía Einstein, necesitamos un nuevo marco mental como base de un nuevo paradigma económico para un futuro sostenible. Un nuevo paradigma donde nuestra economía prospere dentro de los limites renovables de nuestro planeta. Un paradigma basado tanto en energías como en materiales renovables. En base a ello, y teniendo en cuenta que sólo podemos producir materiales renovables en base a recursos biológicos renovables, la bioeconomía deberá ser necesariamente uno de los motores del desarrollo sostenible.


Pero habrá quien se pregunte, ¿Por qué la Bioeconomía?


Porque, mientras la transición hacia las energías renovables ya ha comenzado y en las próximas décadas será posible una industria energética baja en carbono, no podremos afrontar los grandes problemas ambientales de nuestro tiempo si seguimos utilizando de forma masiva materiales derivados del petróleo como los plásticos, o no renovables como el hormigón, o el acero.


Sólo existe una alternativa al uso masivo de materiales fósiles, y esta es el uso inteligente, eficiente y sostenible de recursos biológicos renovables a través de una bioeconomía circular sostenible.


Pero además, si se tiene en consideración el contexto de cambio climático actual, hemos de asegurarnos de que nuestros recursos biológicos sean resilientes al mismo. Por lo tanto, invertir en biodiversidad y adaptación es una prioridad para una bioeconomía sostenible a largo plazo.

 
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Desde este punto de vista, la bioeconomía es mucho más que la suma de sectores bio y es mucho más que reemplazar materiales fósiles por materiales de origen biológicos. Al fin y al cabo, la bioeconomía, nos ofrece una oportunidad para repensar nuestra economía. Una economía que especialmente en las últimas décadas ha sobrevalorado la importancia del capital financiero, ha infravalorado la importancia del capital humano de manera y no ha valorado de ninguna manera el capital natural. La bioeconomia nos ofrece una oportunidad paradigmática para reconocer, valorar y transformar nuestro capital natural en principal fuente de prosperidad. Una prosperidad que debe estar basada en una relación de simbiosis entre economía y ecología, entre bioeconomía y biodiversidad.
En este contexto, nuestros bosques, la gestión forestal y las soluciones forestales ofrecen un gran potencial y han de jugar un papel clave!


¿Por qué?


En primer lugar, nuestros bosques son la principal infraestructura biológica de nuestro planeta. Siendo el mayor sumidero de carbono terrestre y la principal fuente terrestre de oxígeno, agua y biodiversidad, nuestros bosques juegan un papel clave para asegurar la resiliencia de nuestro capital natural a escala local y global.


Además, nuestros bosques juegan otro papel fundamental directamente ligado con la bioeconomia: son la principal fuente global de recursos biológicos renovables que no compiten directamente con la agricultura. Se trata de recursos que, con las tecnologías emergentes, pueden ser transformados en bioproductos innovadores con capacidad de reemplazar a la gran mayoría de productos fósiles no renovables en sectores como el de la construcción, textil, plásticos, etc. Sectores como el textil o el de los plásticos para los que se esperan incrementos en la demanda de sus productos del 300-400% para el año 2050. O el de la construcción que aún tiene pendiente desarrollar el 50% de las infraestructuras urbanas necesarias hasta el 2050.

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Por tanto, si queremos afrontar nuestros graves problemas ambientales, dichos aumentos casi exponenciales en la demanda necesitaran soluciones renovables de base biológica y modelos de negocio circulares y sostenibles. Justamente esto es lo que la bioeconomía forestal puede proporcionar para transformar sectores industriales que han estado basados en recursos fósiles y modelos de negocio lineales.
Ahora bien, este papel transformador de la bioeconomía forestal también nos tiene que hacer reflexionar sobre el papel crucial que debe jugar la gestión forestal en las próximas décadas, no sólo para asegurar una producción sostenible de recursos forestales, sino también para asegurar la resiliencia de nuestros bosques al cambio climático. Por lo tanto, necesitamos políticas forestales que reconozcan este papel transformador de nuestros ecosistemas forestales y que proporcionen incentivos para una gestión sostenible a largo plazo que garantice su resiliencia y sostenibilidad, integrando de manera sinérgica cuestiones como la biodiversidad y la bioeconomía. Al mismo tiempo, una política forestal ambiciosa y coherente debe atraer las inversiones necesarias para desbloquear el potencial del sector forestal para generar empleo y prosperidad en nuestras zonas rurales, contribuyendo a una nueva bioeconomía circular que reemplace la actual economía fósil lineal. La política forestal, por si sola no hará posible el cambio de paradigma económico que necesitamos pero sin una política forestal a la altura de los retos a los que nos enfrentamos el cambio de paradigma no será posible.


El economista Brian Arthur suele decir que “La humanidad pone su más profunda esperanza en la tecnología, pero su más profunda confianza en la Naturaleza”
La ciencia forestal es punto de encuentro de ambas: tecnología y naturaleza… Confiemos en ella para hacer realidad nuestra esperanza por un futuro más sostenible.


Marc Palahí
Director del EFI (European Forest Institute)
Medalla de Honor en Actividad Internacinal 2018 del COIM

Reproducido del Boletin del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes

07
Ago
2018

Tomamos esta noticia de Aula silvicultura con el fin de darle la mayor divulgación.

No es Galicia en el mundo forestal español una región cualquiera, sino una de la mayor importancia y trascendencia, ya por sus montes, ya por sus industrias forestales o, por desgracia, por sus incendios forestales.

La elaboración de la revisión del Plan Forestal toca a su fin y la Consellería do Medio Rural ha publicado recientemente la ORDEN de 28 de junio de 2018 por la que se aprueba inicialmente la primera revisión del Plan forestal de Galicia y se abre el trámite de información pública.

No nos parece adecuado que el trámite de información pública y para presentar alegaciones sean los meses de julio, agosto y septiembre. Un documento tan importante y que puede marcar la gestión forestal en Galicia por décadas debería tener un periodo de alegaciones que no fuera el verano.

Adjuntamos los documentos básicos a continuación y recomendamos que quien desee más información lo busque en Aula silvicultura (https://silvicultor.blogspot.com/)

1_REVISION_PLAN_FORESTAL_CAST_1.pdf

 

DIAGNOSTICO_PFG_CAST_1.pdf

 

ANEXO_ACTUACIONES_PFG_CAST_1.pdf

 

 

 

 

Fuente Aula silvicultura

 

05
Sep
2018

El pasado 21 de julio se publicó en el BOE la Ley 7/2018, de 20 de julio, de modificación de la Ley 42/2007modificación de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Esta modificación viene a dar una salida al problema que se había planteado con la declaración como especies alóctonas invasoras a especies con aprovechamientos cinegético y piscícolas de gran tradición en nuestro país. Estas especies tienen muchos adeptos a su caza o pesca deportiva así como en algunos casos, un aprovechamiento comercial muy importante teniendo fuertes implicaciones económicas y sociales en la zonas geográficas donde se encuentran. Estamos pensando en las truchas arco iris, carpas, cangrejo rojo, arruís, etc… Casi todas estas especies introducidas desde hace muchos años (caso extremo de las carpas, introducidas en tiempo de los romanos), están perfectamente aclimatadas y juegan hoy, en muchos casos, un papel ecológico que, de desaparecer, las consecuencias podrían ser aún peor. Es el caso de los cangrejos rojos, que además de la importancia social que tiene por las pesquerías existentes en el sur, con pueblos enteros dedicados a su explotación, forman una parte esencial en la cadena trófica como alimento para especies tan significativas como las nutrias. También es el caso de los arruís en Murcia, donde son los principales mantenedores de pastos mediterráneos, algunos incluidos dentro de la Directiva 92/43/ECC “Habitats”, como dejó constancia de ello Alfonso San Miguel Ayanz como coordinador de la publicación El arruí (Ammotragus lervia Pallas 1777) en Sierra Espuña (Murcia) ¿Amenaza u oportunidad?

Aunque este sea el principal objetivo de la modificación de la ley, es decir regularizar los casos para especies con aprovechamientos cinegéticos y piscícolas actuales, como así queda patente en el Preámbulo de la ley, el sector forestal más estricto, también se ve notablemente influenciado y en esta ocasión para bien. A pesar del problema que se está planteando especialmente en el norte con los eucaliptus y que dará para un artículo entero que trate del tema, los legisladores y la sociedad en general no parecen haberse hecho eco de las repercusiones sociales y económicas que una posible declaración, como algún sector pretende, como especies exóticas invasoras tendría. Una vez más se “ningunea” al sector forestal, en este caso por las autoridades nacionales responsables de la conservación, ni siquiera exponiendo esta problemática que es una realidad.

Siendo prácticos y mirando con optimismo, hay que tener en cuenta la repercusión positiva que tendrá la aplicación de la presente modificación de ley, para parar posibles declaraciones como especie exótica invasora a los eucaliptus. La modificación aprobada, incluye un concepto nuevo, “Especie Naturalizada” como aquella  Especie exótica establecida en el ecosistema con carácter permanente, introducida legalmente antes de la entrada en vigor de la presente Ley, y respecto de la que no existan indicios ni evidencias de efectos significativos en el medio natural en que habita, presentando además un especial interés, social o económico.

Plantación de Eucaliptus

Según esto y tras su declaración como Especie naturalizada, no se podría aumentar la superficie de eucaliptos (cosa que parece que todo el mundo está de acuerdo), pero sí mantener las masas actuales que son en la mayoría de los casos anteriores a 2007.

La principal modificación es la del artículo 64, que trata de la declaración de especies exóticas invasoras, donde considera que en las actividades con una regulación legislativa específica (donde se incluye, menos mal, la de montes además de las de caza y pesca) y por imperiosos motivos de interés público, incluidos los de naturaleza social y económica, la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, podrá suspenderse la inclusión en el catálogo de especies exóticas invasoras de aquellas especies ya incluidas, mediante la declaración como Especie Naturalizada. Sin embargo, en el mismo artículo deja como potestativo a las CCAA que las especies declaradas como naturalizadas, puedan formar parte de su catálogo de especies exóticas invasoras, determinando las prohibiciones y actuaciones suplementarias que se consideren necesarias para su control o erradicación. Es decir, deja en mano de las CCAA la potestad de ser declarada dentro de su territorio.

En el caso de los eucaliptus y aunque no ha sido declarada como exótica invasora, a pesar de las solicitudes que existen en ese sentido, sí podría declararse a nivel nacional como Especie Naturalizada, aunque las CCAA que tienen presencia de eucaliptus podrían declararlas como exóticas invasoras en su territorio, suponemos que según se mueva su arco político.

A pesar de la amenaza anterior, vemos con esperanza esta salida legal que se da a un problema muy complejo y que sin valorar lo positivo o negativo de estos “cultivos”, lo que si parece de justicia, es no declarar a una especie como invasora en base a unos argumentos demagógicos, poco científicos y nada probados.

Quizá sería el momento para que, desde la administración nacional, se planteara un estudio objetivo que tratara tanto los aspectos ecológicos como los sociales y económicos, para que las CCAA, gestoras en definitiva de estas cuestiones, tuvieran argumentos claros, pero con una visión global nacional, importante por las implicaciones que a ese nivel tiene.

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