Política Forestal

08
Ene
2023

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El Gobierno considera necesario actualizar la norma al contexto actual de cambio climático y fomentar la gestión forestal sostenible

El Consejo de Gobierno ha aprobado la formulación de una nueva Ley de Montes de Andalucía al considerar que, tras más de treinta años con el mismo texto legal vigente, es necesario su actualización para adaptarlo al contexto actual tanto en el ámbito legislativo como en el social y medioambiental.

Con la puesta en marcha de este nueva Ley de Montes de Andalucía, muy demandada por el sector, el Gobierno andaluz persigue fomentar la coordinación, cooperación y seguimiento de las actuaciones de los poderes públicos y los agentes sociales y económicos implicados en materia forestal y hacer compatible la puesta en valor y rentabilidad de los recursos disponibles con su sostenibilidad, dando respuesta a las necesidades del sector y coherencia a la gestión de los montes en relación con las demandas de la sociedad en su conjunto.

La elaboración de la nueva Ley de Montes deberá regirse por la simplificación normativa, la multifuncionalidad de los terrenos forestales en el marco de la gestión forestal sostenible, la adaptación de la superficie forestal al cambio climático, la inclusión de estrategias de compensación voluntaria de emisiones, la prevención de los incendios forestales y la inclusión de las Zonas Estratégicas de Gestión (ZEG) como palanca de las nuevas ordenaciones de montes.

Con este nuevo texto normativo se pretende también el fomento de la colaboración público-privada en la gestión de los montes públicos, la potenciación de los incentivos a los propietarios forestales privados y la simplificación en la tramitación de los procedimientos administrativo, la conservación y restauración de la biodiversidad, el fomento de la formación y la capacitación forestal, el fomento del ecoturismo y del turismo de observación de la naturaleza, así como la dinamización de las instalaciones de uso público y otros aprovechamientos compatibles y sostenibles en los montes.

Estos principios son coherentes con las orientaciones y acuerdos aprobados a nivel internacional que tienen incidencia en la superficie forestal, entre los que destacan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el planeta. En este sentido, resultan de especial interés el ODS13 ('Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos') y el ODS15 ('Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad').

En esta línea, la nueva legislación forestal de Andalucía debe reforzar la contribución de los montes a la provisión de servicios de los ecosistemas imprescindibles para el desenvolvimiento de la sociedad, conjugando su conservación con la viabilidad del aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales y su multifuncionalidad.

Por otro lado, debe consolidar el Catálogo de Montes de Andalucía como el instrumento de custodia y defensa del terreno forestal público andaluz, velando por la protección de todos los montes públicos en general y, en especial, de los terrenos forestales de propiedad de la Comunidad Autónoma, como patrimonio común de todas las personas que habitan la región.

Plan Forestal de Andalucía horizonte 2030

Asimismo, tal y como establece el acuerdo de 14 de enero de 2020 del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba la formulación de la adecuación del Plan Forestal de Andalucía horizonte 2030, la adecuación de este Plan deberá servir de base para la revisión de la legislación forestal autonómica. Tras haber contado con un amplio proceso de participación social, la adecuación del Plan Forestal de Andalucía está en su última fase de elaboración, por lo que sus orientaciones podrán ser incorporadas en el proceso de la revisión de la normativa forestal.

Andalucía inicia su andadura en materia de política forestal con la aprobación el 7 de febrero de 1989 del Plan Forestal Andaluz y con la promulgación, tres años después, de la Ley 2/1992, de 15 de junio, Forestal de Andalucía. Esta Ley lleva tres décadas de vigencia, durante los cuales ha venido y sigue siendo el instrumento legislativo de máximo rango en esta Comunidad. El propio rodaje de la normativa forestal en Andalucía durante estos treinta años ha puesto de manifiesto las lógicas distorsiones derivadas de los cambios sociales propios de tres décadas.

El tiempo de aplicación de la ley es precisamente uno de los principales activos a la hora de plantear su actualización puesto que es posible identificar las principales disfunciones, carencias y oportunidades futuras. Además, tras la aprobación en 2003, de la Ley básica estatal de Montes, existen preceptos de la normativa andaluza que, sin entrar en contradicción abierta con la Ley estatal, se hace necesario aclarar o matizar para adaptarlos al contexto actual, tanto en el ámbito legislativo, como en sus aspectos social y medioambiental.

24
Nov
2022

escudo Castilla y León

Medio Ambiente pretende implantar un inventario forestal continuo para mejorar el conocimiento de la masa arbórea

La Junta de Castilla y León inicia el periodo de información pública del decreto que regula la planificación y ordenación forestal en la comunidad.

El decreto presenta como novedad la implementación de un inventario forestal continuo, que mejorará el conocimiento de las masas forestales de Castilla y León, la adaptación de nuevas tecnologías que hagan más eficiente la planificación forestal y permitir a los montes con superficie de menos de 100 hectáreas ordenarse mediante la adhesión a un referente selvícola.

Con los instrumentos de planificación y ordenación forestal se quiere buscar la gestión sostenible, la conservación y mejora de las masas forestales, y la protección y puesta en valor del patrimonio.

Con la planificación se regulan los aprovechamientos, maderables y no maderables, en el espacio y en el tiempo, permitiendo una continuidad de rentas al propietario, y una mejora y protección de las masas forestales, que mejora su resiliencia al cambio climático, a los incendios forestales y a posibles plagas y enfermedades. La planificación es un proceso continuo y revisable en el tiempo, donde cada 10 ó 15 años se renuevan los documentos, se analizan las actuaciones realizadas y se planifica de nuevo a futuro para alcanzar los objetivos económicos, sociales y medioambientales establecidos.

Según destacan desde la Consejería de Medio Ambiente, “es necesario que la planificación forestal se adapte a los nuevos retos, oportunidades y amenazas que surjan, así como a las demandas de la sociedad. Por este motivo se desarrolla este nuevo decreto.

El texto íntegro del proyecto estará disponible en la dirección Información Pública . Se podrán presentar alegaciones en formato electrónico, pero la fecha límite para hacerlo es el 16 de diciembre.

14
Nov
2022

Science Daily thumb

Fecha: noviembre 9, 2022

Fuente: Universidad de Lund

Resumen:

Casi una cuarta parte del último bosque antiguo desprotegido de Suecia se taló entre 2003 y 2019. A este ritmo, todos estos bosques ecológicamente únicos y valiosos se perderán en unos 50 años. Estos hallazgos se suman al creciente cuerpo de evidencia de la degradación críptica generalizada de los bosques en todo el norte global.

   

HISTORIA COMPLETA

Casi una cuarta parte del último bosque antiguo desprotegido de Suecia se taló entre 2003 y 2019. A este ritmo, todos estos bosques ecológicamente únicos y valiosos se perderán en unos 50 años. Estos hallazgos se suman al creciente cuerpo de evidencia de la degradación críptica generalizada de los bosques en todo el norte global.

Una pequeña fracción de los bosques de Suecia consiste en bosques más antiguos que nunca antes habían sido talados. Estos ecosistemas raros tienen una rica biodiversidad y nos dan una valiosa visión del funcionamiento de los paisajes naturales del norte antes de las intervenciones humanas generalizadas.

Un nuevo estudio publicado en la revistaEarth's Futureha descubierto evidencia de que casi una cuarta parte de los pocos bosques restantes de este tipo se perdieron entre 2003 y 2019, lo que equivale a una pérdida del 1,4% por año. Este cambio en el uso de la tierra no está bien documentado en todos los países del norte. Gracias a un conjunto de datos excepcionalmente rico, pudimos investigar este problema para Suecia y obtener resultados tan claros, dice Anders Ahlström, profesor asociado de la Universidad de Lund, Suecia.

En el estudio, el equipo de investigación combinó los datos del inventario forestal nacional sueco sobre la edad del bosque de más de 90,000 parcelas de inventario forestal con una base de datos del gobierno que documenta casi un millón de talas individuales desde 2003.

Encontraron que el 19% de todas las talas rasas habían ocurrido en bosques que son lo suficientemente antiguos como para ser anteriores al inicio de la tala a gran escala y, por lo tanto, lo más probable es que nunca se hayan talado con la posterior plantación o siembra. Esto ha ocurrido a pesar del hecho de que la mayoría de los bosques productivos suecos están incluidos dentro de alguna forma de certificación de productos forestales que prioriza la conservación de bosques con altos valores ecológicos.

"Al ritmo actual de la tala, el último de estos bosques antiguos y desprotegidos desaparecerá en Suecia en la década de 2070. Esta pérdida de bosques naturales antiguos definirá nuestros paisajes durante siglos, porque los bosques suecos y otros bosques boreales crecen muy lentamente", dice Anders Ahlström.

Las consecuencias de esta pérdida para la biodiversidad y la sociedad sueca son difíciles de calcular.

"Dado que estos bosques más antiguos son una porción relativamente pequeña y que se reduce rápidamente del paisaje forestal más amplio, la oportunidad de estudiar estos sistemas para comprender lo que estamos perdiendo está desapareciendo rápidamente", dice Daniel Metcalfe, profesor de la Universidad de Umeå, Suecia.

No podemos permitirnos perder más bosques antiguos del mundo debido al insaciable apetito de recursos de la humanidad. Los bosques maduros desempeñan un papel clave en la conservación de la biodiversidad y la estabilidad planetaria frente al rápido cambio climático ", dice Pep Canadell, Director del Proyecto Global de Carbono CSIRO en Australia.

La tala de bosques naturales más antiguos parece estar muy extendida en la mayoría de los países del norte, pero ha habido poco monitoreo de la distribución y el alcance de esta práctica, principalmente porque no hay mapas oficiales de la ubicación y extensión de los bosques y que el bosque boreal natural es difícil de distinguir en las imágenes satelitales. En comparación, la mayoría de los tipos de conversión del uso de la tierra en los trópicos pueden detectarse con precisión mediante satélites, por lo que los datos sobre la tasa y los patrones de deforestación tropical y conversión de tierras se han convertido en una herramienta eficaz para evaluar el progreso ambiental en esos países.

"La deforestación y la pérdida de bosques prístinos en el Amazonas y otras partes del mundo ha provocado fuertes críticas, sin embargo, también se están produciendo ante nuestros ojos pérdidas equivalentes de bosques antiguos en Suecia y en todo el norte global. Debemos mapear urgentemente estos bosques antiguos en toda la región boreal y desarrollar estrategias para conservarlos. De lo contrario, estos ecosistemas únicos desaparecerán antes de que hayamos podido evaluar su clima, biodiversidad y valores culturales", concluye Anders Ahlström.

Fuente de la historia:

Materiales proporcionados por la Universidad de Lund.

Referencia de la revista:

Anders Ahlström, Josep G. Canadell, Daniel B. Metcalfe. Conversión generalizada no cuantificada de viejos bosques boreales en plantaciones. El futuro de la Tierra, 2022; 10 (11) DOI:10.1029/2022EF003221

Citar esta página:

Universidad de Lund. "Un estudio descubre la tala generalizada y continua de bosques antiguos suecos". ScienceDaily. ScienceDaily, 9 de noviembre de 2022.

<www.sciencedaily.com/releases/2022/11/221109124255.htm>.

22
Nov
2022

fao

TIINA VÄHÄNEN  AMY DUCHELLE

12 NOV 2022

El apoyo a políticas púbicas de protección, restauración y gestión sostenible de los bosques es cada vez más necesario para contrarrestar el calentamiento global. Una posible solución se encuentra en manos de las comunidades que se encargan de salvaguardar la vegetación

La historia demuestra que, en épocas de crisis, el ser humano es capaz de aprender rápidamente a pensar y hacer las cosas de formas nuevas y mejores. Este es uno de esos momentos. El mundo se enfrenta a una crisis existencial debido al cambio climático, y debemos aprender a proteger, restaurar y gestionar los ecosistemas naturales de una manera sostenible. La forma en que nos adaptamos al calentamiento global es una parte clave de la agenda de la Conferencia sobre el Cambio Climático de Sharm el Sheij o COP27, que ahora mismo domina el debate mundial.

A medida que se cierra la ventana de oportunidades para mantener la temperatura global por debajo de 1,5 °C, las estrategias de adaptación han tendido a centrarse en soluciones tecnológicas en lugar de aquellas que la naturaleza puede proporcionar. Los bosques y los árboles, por ejemplo, son ampliamente reconocidos por su potencial para mitigar los efectos del cambio climático. Su capacidad de almacenamiento de carbono los convierte en vitales para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13, enfocado en la acción por el clima.

Pero los bosques hacen mucho más que eso: son tan cruciales para garantizar los suministro de aguas como para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero. Además, regulan las precipitaciones, estabilizan los climas locales y protegen las tierras costeras de la erosión. También proporcionan alimentos, combustible, madera y forraje para los animales, y reducen los riesgos e impactos del clima extremo en las comunidades locales.

La presencia cada vez más amplia de zonas forestales puede proporcionar un sistema de apoyo vital para millones de personas en todo el mundo. Esa función será cada vez más importante, a medida que las temperaturas aumenten y el clima se vuelva más inestable.

Es hora de invertir en los bosques y los árboles, así como en los pueblos indígenas y las comunidades locales que los gestionan. Esta debería ser una estrategia para adaptarnos a los efectos del incremento de temperaturas y hacer frente al aumento en los riesgos y la imprevisibilidad.

Se debe priorizar la protección, la restauración y la gestión sostenible de los bosques, y deben financiarse como una parte esencial de las políticas nacionales de adaptación y resiliencia. Parte de esto centrarse en una estrategia que ayude a la propia vegetación a adaptarse a los riesgos crecientes que enfrentan por el cambio climático, como los incendios forestales, las plagas, brotes de enfermedades y sequías.

Debemos trabajar con las comunidades locales para desarrollar formas innovadoras de gestionar los bosques y los árboles en previsión de estos riesgos. Si se invierte en el cuidado y conservación de la vegetación de esta manera, se podrían reducir los riesgos vinculados al clima y los impactos negativos sobre la vida humana. Esto también preservaría de la vegetación para seguir actuando como sumideros de carbono.

Promover la adaptación de la vegetación ha sido un trabajo desarrollado por varios expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro de Investigación Forestal Internacional - Centro Mundial de Agrosilvicultura (CIFOR-ICRAF). Ellos han elaborado diez principios para orientar a los responsables de la toma de decisiones sobre el uso de los bosques y los árboles. Uno de estos principios se centra en la integración de políticas, o en vincular la gestión de las áreas verdes con otras políticas que abordan los riesgos relacionados con el clima.

En el informe, esto se ilustra a través del caso de Colombia —país donde la mitad de los bosques se encuentran en territorios indígenas— que promueve la silvicultura comunitaria como una forma de cumplir con las metas de adaptación y mitigación. Los fondos vinculados al éxito de este país en la reducción de la deforestación se emplean para fortalecer las organizaciones forestales comunitarias, ayudarlas a acceder a los mercados para sus productos y mejorar la supervisión local de los bosques.

Los pueblos indígenas y las comunidades locales tienen el conocimiento y la experiencia para convertirse en los agentes de cambio que ayudarán a la humanidad a prosperar frente a la adversidad extraordinaria. Queda claro que, con el apoyo adecuado, las empresas forestales comunitarias pueden progresar, los paisajes degradados se pueden restaurar y se pueden proteger los bosques. Estas estrategias de adaptación dirigidas localmente son esenciales para apoyar los medios de vida y la existencia de vegetaciones resilientes en un mundo cambiante.

Tiina Vähänen es directora adjunta de la División Forestal, y Amy Duchelle es oficial forestal superior de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

12
Nov
2022

 

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha puesto en información pública hasta el 4 de noviembre de 2022 un paquete de medidas para mejorar la planificación y gestión de los bosques. Se trata de la Estrategia Forestal Española Horizonte 2050, el Plan Forestal Español y las directrices básicas comunes de gestión forestal sostenible, iniciativas orientadas a actualizar de forma integral la planificación forestal española.

Los documentos pueden consultarse a través de este enlace.

Esta revisión integral de la planificación forestal estratégica española se encuentra incluido dentro del paquete de reformas asociado al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

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